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Full text of "Los Tres Gauchos Orientales"

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TRES GAUCHOS 
ORIENTALES 



Ministerio de Instrucción Publica y Previsión Social 



BIBLIOTECA ARTIGAS 

Art 14 de la Ley de 10 de agosto de 1950 



COMÍSION EDITORA 

Prof. Juan E. Pivel Dhvoto 
Ministro de Instrucción Pública 

María Julia Ardao 

Directora Interma del Museo Histónco Nacional 

Dionisio Trillo Pays 

Director de la Biblioteca Nacional 

Juan C Gómez Alzóla 

Director del Archrvo General de la Nación 



Colección de Clásicos Uruguayos 
VoL 56 

Antonio D. Lussich 
LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 

Preparación del texto a cargo de 
José Pepro Barran y Benjamín Nahum 



ANTONIO D. LUSSICH 



LOS TRES GAUCHOS 
ORIENTALES 

Pró'ogo de 
ENEIDA SANSONE DE MARTINEZ 



MONTEVIDEO 
1964 



PROLOGO 



La poesía gauchesca de Lussich es obra de juven- 
tud. Nuestro mayor poeta gauchesco realizó aquella 
experiencia que también de una manera directa rea- 
lizara Acevedo Díaz y que dio a la literatura uruguaya 
la estampa simbólica de un Luis María Berón, la ex- 
periencia del joven ciudadano refinado y de buena fa- 
milia que abandona las comodidades de un hogar de 
desahogada posición económica y sufre todas las vi- 
cisitudes del campamento, de las marchas, de los com- 
bates, en defensa de sus más hondas convicciones, 

A los veintidós años. Lussich, enrolado como sol- 
dado en las filas de Timoteo Aparicio, el caudillo 
blanco, que se levantó en armas contra las fuerzas gu- 
hernistas de don Lorenzo Batlle, entra brusca y dra- 
máticamente en contacto con la tierra y el hombre 
de su patria. El joven Lussich encuentra a sus perso- 
najes en su escenario natural y en horas de sacrificio 
y desprendimiento supremo A esa edad las impresio- 
nes se reciben con toda frescura y se graban para 
siempre. Muchos años más tarde, en 1883, al escribir 
a su editor don Antonio Barreiro y Ramos, dice: 
"Debo a esos pobres hijos de nuestras campañas las 
expansiones más íntimas de mis veinte años. En épo- 
cas luctuosas para la República, he compartido sus 
alegrías y sus amarguras; los he acompañado en el 
mejor escenario donde podían exhibirse, el campa- 
mento; he escuchado con placer sus canciones épicas, 
sus endechas amorosas y sus coplas burlescas e inten- 



VII 



PROLOGO 



cionada&í he gozado en sus gratas manifestaciones 
de contento; he sufrido con el triste relato de sus pe- 
sares?» Cuántas veces la memoria de aquellos tiempos, 
me absorbe horas enteras de meditación, complacién- 
dome en recordar los momentos pasados en compañía 
de esos desheredados de la suerte, tan generosos y 
\ alientes, como desgraciados y mal correspondidos". 

De la comprobación lúcida y conmovida de los su- 
frimientos del gaucho, nacen con fervorosa y fulmi- 
nante fuerza expresiva, los amargos versos de Los tres 
gauchos orientaos. Se puede suponer que Lussich haya 
compuesto algunas décimas en el campamento 1 pero 
su tema principal tiene que haberse gestado después 
de la paz de abril. Si se tiene en cuenta que la obra 
aparece en junio de 1872, cabe afirmar que se escri- 
bió en escasos dos meses, en las horas que le dejaban 
libres sus ocupaciones comerciales, según autoconfe- 
síón del autor. 

Este juvenil impulso creador impregna la obra de 
una frescura y vigor esenciales, pero es culpable de 
muchas tosquedades de estilo y de no pocos descui- 
dos. El valor de la obra está precisamente en la es- 
pontaneidad de la versión de los padecimientos sufri- 
dos en la campaña revolucionaria, del mal pago re- 



1 Aróztegui, al refenrse en su obra La Revolucwv Orien- 
tal de 1870, a los versificadores de la Revolución, menciona 
las décimas compuestas por el joven Lussich, después de ter- 
minada la lucha, que no trascribe por su extensión Por su 
parte Lussich, en carta dedicada a Jo*é Hernández fechada 
el 14 de jumo de 1872, dice haber leído al gian argentino 
' algunas producciones meditas que yo había escrito en el 
Estilo Especial que usan nuestros hombres de campo 0 las 
que pudieron haber sido escritas» en el campamento Pero 
Lussich, en la citada carta a Hernández, afirma que estimu- 
lado por la buena acogida de su amigo busco un tema > lo 
encontró en la Revolución encabezada por el general Apa- 
ricio, "vasto teatro donde podía exhibirse con amplitud el 
drama de las muchas desgracias por que ha atravesado mi 
infeliz patria". 



VIII 



PROLOGO 



cibido por los servidores de la patria, del engaño se- 
llado con la paz y la obra disolvente y nefasta de los 
politiqueros. 

No es el artista, es el hombre quien, apasionado y 
conmovido, escucha la voz gaucha temblorosa en su 
encendida protesta y la trasmite casi intacta Esto da 
a la obra un valor documental en un doble mentido, 
como documento histórico fidedigno v como docu- 
mento literario de intencionada captación de un entilo 
ajeno. La fidelidad, la humilde ^ ejemplar fidelidad 
de Lussich a la voz poética gaucha primitiva es un 
aspecto que debe destacarse enfáticamente Más que 
Hernández, cuvo poema magistial obra de pura v 
elevada creación. Lussich sigue el viejo trillo de la 
poética gaucha tradicional que no siempre supieion 
seguir Hidalgo, Ascasubi y Araúcho. 

Seis meses después de apaietido Los tres gauchos 
Orientales^ Hernández, quien indudablemente al estimu- 
lar a Lussich se había autoestimulado, publica la pri- 
mera parte del Maitín Fien o. Esto ha dado motivo 
a la creación del llamado pleito Hernández - Lussich, 
pleito o problema artificial, creado por la crítica, ya 
que Lussich, modesto hasta la exageración respeclo 
al valor de su poesía gauchesca, noble y sincero ad- 
mirador de Hernández, ni siquiera quiso comentar la 
importancia de la primacía cronológica de su obra 
sobre la de Hernández 2 y dejó explícita y definitiva- 



2 Nos refino su bobrmo el Arquitecto Carlos Lussich, que 
a pedido del Sr Gamza, Director de "La Nación ' de Buenos 
Aires, se atrevió cierta vez, durante un paseo que realizaba 
con su tío por el bosque de Punta Ballena, a interrogarle 
sobre su posible influencia en Hernández Don Antonio ni 
siquiera dijo una palabra Con ceño adusto y como fastidiado, 
hizo un amplio ademán de rechazo, un señorial y mudo " de- 
jémonos de eso" que no permitió una nueva pregunta. 



IX 



PROLOGO 



mente señalada la admiración que sentía por su apar- 
cero argentino ' en una de las últimas décimas de El 
matrero Luciano Santos. 

Sólo respeto a un amigo 
que le soy fiel corno un perro 
es el gaucho MARTÍN FIERRO, 
y con orgullo lo digo: 
yo (abreviando lo si£u 
y siempre lo he de seguir, 
juntito» hemus de dir 
siguiendo iguales destinos, 
que orientales y argentinos 
siempre aliaos han de \hir. 

En octubre de 1945 el escritor aigentino Jorge Luis 
Borges levó una conferencia en Montevideo sobre Poe- 
sía Gauchesca que recogió íntegramente el semanario 
"Marcha'* y que luego fue publicada por el autor, en 
un difundido libro. 4 En esa conferencia Borges re- 
planteó el problema de la prioridad cronológica de 
Los tres gauchos orientales sobre el Martin Fierro ante 
una audiencia que en su mayor parle desconocía a 
Lussich como autor de poesía gauchesca y ^ólo sabía 
de su obra de cieador del bosque de Punta Ballena y 
de su labor de sah amento marítimo. La difusión dada 
a la conferencia de Borges y los prest igio» del ora- 
dor, provocaron cierta inquieta curiosidad en muchos 
de los montevideanos entre los cuales nos contamos y 
fue la causa de que se gestara lenta pero efectivamen- 



3 En un artirulo aparecido en marzo de 1948, Ernesto Mo- 
rales afirma que Hernández provocó y recibió estímulos del 
autor de Los Tres ponchos otientales y titula dicho artículo 
LUSSICH UN APARCERO DE HERNANDEZ (Recorte sin 
indiCdcion de procedencia) 

4 Borges, José Luis, Aspectos de la literatura gauchesca, 
Montevideo, Número, 1950 



X 



PROLOGO 



te, una revaloración de este autor lamentablemente 
olvidado por toda una genei ación de uruguayos y des- 
conocido totalmente por otra. 5 

Sin embargo, es injusto que la tan necesaria reva- 
loración de Lussich como poeta gauchesco se plan- 
tee sobre esta base ya que aparte del lógico estímulo 
recíproco y de cieitas e\ entílales \ a menudo superfi- 
ciales semejanza^ temáticas v estilísticas, las dos obras 
son de tipo completamente distinto. 

Es innegable eme para Hernández la obra de Lus- 
sich fue un estímulo y hasta es posible que un estímu- 
lo impulsor. Pero es innegable también que para Lus- 
sich fue un estímulo y grande, el ser escuchado y el 
ser juzgado por Hernández. El hecho de que le haya 
dedicado su libro va habla suficientemente de su pro- 
funda admiración. 

Por otra parte, el Martín Fierro, obra de alto arti- 
ficio artístico, nos da el arquetipo gaucho, la visión 
del gaucho como hombre universal. Los tres gauchos 
orientales, humildemente ceñida a la realidad viva del 
gaucho nos rescata, imperfecta, enronquecida, vaci- 
lante a veces pero estie mece loramente humana, la per- 
dida voz del gaucho oriental. 

El prurito de honestidad crítica que hace que los 
ensayistas argentinos que analizan la obra de Hernán- 
dez reconozcan (erróneamente a nuestro entender) a 



5 Héctor Peclro Blomberg ya había hecho hincapié en este 
asunto (>on anterioridad a Borges Véase "UN PRECURSOR 
DE MAHTIN FIERRO" El lancero Timoteo Aparicio Como 
nacieron "Los tres gauchos orientales" Antonio Lussich y 
José Hernández El Titán de la Pampa En "AQUI ESTA", 
IV, 1946, 

Anteriormente Lugones en El payador, Buenos Arres» Otero 
y Cía . 1916, pág 189 tinbia hecho notar la influencia del 
estímulo de Lussich y hasta había insinuado la influencia 
posible del uruguayo en la forma estrófica adoptada por 
Hernández 



XI 



PROLOGO 



I ussich como precursor de Hernández, al suponer un 
obligado cotejo de la obra del poeta uruguayo con la 
máxima creación de la poesía gauchesca, lleva a una 
valoración injusta de nuestro mayor poeta gauchesco. 

Así Borges llega a afirmar* "Lussich fue, muy pre- 
cisamente precursor de Hernández, pero si Hernán- 
dez no hubiera escrito el Martín Fierro, inspirado por 
él. la obra de Lussich sería del todo insignificante y 
apenas merecería una mención fusaz en lr>s historias 
de la literatura uruguaya. Anotemos antes de pasar 
al tema capital de nuestro libro, esta paradoja, que 
parece jugar mágicamente con el tiempo: Lussirh crea 
a Hernández, siquiera de un modo parcial, y es crea- 
do por él. Menos asombrosamente, podría decirle que 
los diálogos de Lussich son un borrador ocasional, 
pero indiscutible, de la obra definitiva de Hernán- 
dez'*. " 

Un análisis objetivo permite destruir las dos afir- 
maciones implícitas en las palabras de Boiges. 

En primer lugar los críticos se equivocan cati uná- 
nimemente al señalar ejemplos de influencia de Lus- 
sich en Hernández y eso ocurre poique utilizan edi- 
ciones Lussich posteiiores a la aparición del Mar- 
tín Fierro* y no la única que sería lícito citar en ta- 
les casos. Ja primera edición de Los tres gauchos 
orientales a la que el autor agregó más dp 250 versos 
v en la que introdujo muchas modificaciones 

Este hecho hace cjue los célebres veisos del Martín 
Fierro: 



6 El "Martín Fierro", Buenos Aires, Colitmbai 1953, págs 
19 y 23 

xn 



PROLOGO 



Tu\e en mi pago en un tiempo 
hijos, hacienda y mujer, 
pero empecé a padecer, 
me echaron a la frontera, 
¡y qué iba a hallar al volver' 
Tan sólo hallé la tapera. 

se comparen con los supuestamente precursores de 
Lussich : 

Yo tine oveja 1 - y hacienda: 

Ld hallo, ca^a y manguera 

mí duha era \aledera 

¡Hoy be me ha cortao la nenda' 

Pero en su primera versión los versos eran: 

Yo una haciendita tenía 
y un rancho de material; 
la suerte de par en par 
l üí Las la^ pueitdb me abría 

El mismo tono nostálgico pero los matices son di- 
ferentes» Lo que es común por provenir del acervo 
tradicional es la enumeración de los bienes perdidos. 

Borges compara los versos de Hernández: 

Ansí que al \enir la noche 
iba d buscar mi guarida, 
pue« ande el tigre se anida 
también el hombre lo pasa, 
y no quería que en las casas 
me rodiara la partida. 

con los que considera precedentes de Lussich: 

Y ha de sobrar monte o sierra 
que me abrigue en su guarida, 
que ande una íieia se anida 
también el hombre se encierra; 



xrn 



PROLOGO 



pero tales versos faltan en la primera edición. Fue- 
ron agregados por Lussich. 

Tiscornia había incurrido repetidamente ya en esta 
falsa comparación. Al comentar los versos de Hernán- 
dez: 

Cuando pataliar lo \i, 
y el pulpero pegó el grito, 
ya pa el palenque salí 
como haciéndome el chiquito. 

afirma: "Lussich había empleado antes la forma ha- 
cerse el chico: u Don José, no se haga el chico, sernos 
gajos de una rama" Pero el modismo no está en la 
primera edición de Los tres gauchos orientales. 

Igualmente supone Tiscornia que el conocido re- 
frán gauchesco "al que nace barrigón es al ñudo que 
lo fajen" lo toma Hernández de Lussich: 

Pero hay que tener pacen cía, 
seré lujo de maldnaón. 
**y al que nace barrigón 

debalde que lu ídjen " 
\dle más, que me lo «majen 
como taco, en tm cañón. 

En la I a edición estos versos eran: 

Prro hay que tener paciencia 
( on la paz tullo ^endrá, 
y si en mi de -ti no esta 
el morir abandonao, 
iPftt hai quedaré tirao 
que uo sabe imu ande %a! 

Errónea es también la aiirmación de Tiscornia al 
comentar los versos de Hernández: 

pues el más aviao de todus 
es un perejil sin hojas 



XIV 



PROLOGO 



como proveniente de los de Lussich: 

y hoy cual perejil sin hojas 
estoy hecho un ¡ay de mí! 

ya que estos versos fueron modificados y en la pri- 
mera edición decía Lussich: 

y ya ven como he qtiedao, 
pobre como un jay de mí 1 

Los ejemplos presentados bastan para dar una idea 
del primer error crítico que señalamos anteriormente. 
De esta falsa apreciación de las posibilidades de com- 
paración de dos obras totalmente diferentes, surge 
el segundo error: el desconocimiento de los positivos 
valores de Lussich como poeta gauchesco. Fuera de 
las ocasionales semejanzas de tono poético y de la 
identidad de la voz gauchesca auténtica en su aflorar 
de caudal desigual pero evidente en ambas obras, de 
la influencia recíproca de estímulo y propósitos, Los 
tres gauchos orientales y el Martín Fierro, esencial- 
mente distintas, no admiten sino en aspectos muy par- 
ciales una comparación que, de establecerse falsa- 
mente, será siempre en perjuicio de la obra de nues- 
tro autor, en virtud de la calidad excepcional de la 
creación del argentino. 

La revaloración de Lussich como poeta gauchesco 
debe realizarse a través del riguroso análisis de su 
obra. Es del examen del texto y de su confrontación 
con toda la poesía gauchesca anterior a su aparición, 
que surgirá la desconocida grandeza del cantor orien- 
tal 

Tal análisis no puede realizarse en los estrechos 
márgenes de un prólogo, por eso sólo adelantaremos 



XV 



PROLOG O 



algunas precisiones necesarias para la apreciación ob- 
jetiva de los textos que hoy se presentan en esta edi- 
ción de caiácter popular. 



Los tres diálogos siguen una línea argumental 
simple. 

Los tres gauchos oiientales es una crónica de la 
Revolución de Aparicio. Mauricio Baliente recibe a 
Julián Giménez que viene a conversar con su amigo 
antes de emigrar. Valiente, resignado y fatalista, na- 
rra todo lo que ha perdido por la guerra (ovejas ha- 
cienda, caballos, casa, manguera y prenda) pero de- 
fiende al General Aparicio de la acusación que le ha 
hecho Julián (¡Lindas o nos ha pialao / El General 
Aparicio! ) . Y recuerda la campaña del 70 rememo- 
rando las batallas, las hazañas, los compañeros caídos 
v los que más se han destacado Tulián protesta con- 
tra los intrigantes. Baliente y él intercambian recuer- 
dos de sus camaradas de armas. Aparece José Centu- 
rión y lo invitan a acompañarlos. Centurión narra una 
aventura amorosa. Después de los comentarios de ri- 
gor y a pedido de los otros, refiere como se aprontó 
al primer llamado de la invasión. 

El diálogo se matiza con bromas y comentarios de 
toda índole. Centurión se queja amargamente de la 
guerra. Los tres amigos protestan por el mal pago 
recibido. Julián pinta el cuadro pesimista de lo que 
será la paz concertada. Baílente opina que hay que 
someterse al pacto impuesto por los jefes pero afirma 
que no entregará las armas y quedara dispuesto para 
el caso necesario. Centurión, aunque tan dispuesto 
como sus compañeros, cree en las posibilidades de la 



XVI 



PROLOGO 



paz. Pinta un cuadro optimista en contraste con el que 
ha hecho Julián y señala los horrores de la guerra. 

Finalmente los tres amigos montan y se alejan. To- 
ma la palahra Luciano Santos quien se revela como 
el relator que oyó. "Metido en un matorral. / Y aquel 
gran merengerwl / Esruchaba y lo escribía. * Pa recor- 
darlo algún día 1 Como un cuento nacional". Luciano 
se presenta al estilo de los \iejo* payadores, sin fal- 
tarle la nota de autoelogio habitual en el ritual del 
cantor gaucho. En las siete décimas finales Luciano 
hace una exhortación al Gobernante para que haga 
ce^ar los males que afligen a la patria. 

Aunque más extenso. El matrero Luciano Santos* 
tiene un desarrollo muy semejante. Mauricio B aliante 
recibe la visita de José Centurión, con quien conversa 
del engaño de que han sido víctimas (violaciones de 
la paz de abril). Luego de fumar y comer, se van jun- 
tos a la pulpen a en cuyo palenque ven "tres pingos 
de linda planta 1 ' Desconfiando que haya por allí ene- 
migos se disponen a defenderse cuando en uno de los 
que salen a reconocerlos ven a Julián Giménez. Des- 
pués de lob saludos y noticias de rigor, Julián narra 
la polémica producida entre los doctores Juan Carlos 
Gómez y José Pedro Ramírez. Julián y Centurión cam- 
bian recuerdos de los compañeros más destacados y 
de aquellos que sucumbieron en la revolución o en el 
exilio. Julián narra con todo detalle el gran fraude 
eleccionario. Se hace una crítica muy dura de la si- 
tuación. Luego, a una pregunta de Centurión, Julián 
dice que allí está Luciano Santos y lo presenta a sus 
amigos Luciano cuenta su propia experiencia de la 
paz y una serie de enriedos.. Julián habla a su vez de 
la vergonzosa disputa por el poder de los hombres 

XVII 

2 



PROLOGO 



públicos. Aparece el Rubio Pichinango que desensilla 
y cuenta que Ellauri ha aceptado la presidencia. La 
conversación toma rumbos más amenos \ se va Pi- 
chinango. Luciano va a contar o cantar l ya que men- 
ciona que se acompaña de la vihuela I su historia des- 
graciada (la típica historia del gaucho perseguido por 
sus opiniones, etc.). Como remate de la obra Luciano 
brinda sus "Consejos al Presidente'* y finalmente tira 
al suelo la guitarra rindiendo tributo de admiración 
a Hernández, Saliente a su vez elogia a del Campo. 
Los amigos se despiden y Luciano cierra el diálogo. 

Cantalicio Quirós y Miterio Castro en el Club Uru- 
guay tiene un argumento aun más simple. CasLro llega 
a visitar a su amigo Quirós, éste le brinda la guitarra 
y le pide . . . suelte alguna armonía / De su, fina ins- 
piración. Castro entonces narra con extensión y lujo 
de detalles su visión particularísima de un concierto 
musical y baile de la alta sociedad que tuvo lugar en 
el Club Uruguay de Montevideo, matizado con los co- 
mentarios de su amigo Quijos. 

Importa destacar en las tres obras el propósito que 
las anima 4 el común denominador de la forma dialo- 
gada con todas sus posibilidades y limitaciones, el 
tratamiento de los temas, tomad os de la más pura tia- 
dición gauchesca, la vei sijitación y el lenguaje. 

Propó&ito 

Tanto en Los tra gauchos orientales como en su 
continuación El matrero Luciano Santos, el propósito 
es evidente y entronca ambas obras en la corriente 
cuyo surco abrieron Fray Cavetano Rodríguez y Ma- 
ciel al hacer del guaso su protagonista cantor, elu- 
diendo las limitaciones y refinamientos del pulido 



XVIII 



PROLOGO 



lenguaje ciudadano, paia poder expresarse con toda 
libertad y rotundidad. La poesía gauchesca, ese arti- 
ficio de poetas ciudadanos comprometidos social y po- 
liticamente, nace de una necesidad combativa, para 
"cantar verdades", como lo dice Hidalgo, en un estilo 
que voluntariamente se imita, con un anhelo explícito 
y casi dramático de acercarse al original. Esta necesi- 
dad aflora de un modo directo en todos los poetas gaii- 
ches<os. "Voy a templar la guitarra / Para explicar 
mi deseo " . , Ya he cantado lo que siento, / Su- 
pliendo la voluntad / La jaita de entendimiento?' 7 . 
"T le dirá cuánto siente / Este pobre corazón, * ha 
dicho Hidalgo y este propósito de decir lo que se sien- 
te, de cantar las verdades, está vinculado al patético 
deseo de corregir, de mejorar. Está vinculado, en una 
palabra, a un propósito reformador. Toda la poesía 
gauchesca está teñida de esa voluntad de arreglar las 
cosas, de señalar errores para que no se repitan. 

En fin dejemos amigo, 
tan triste comer^aciún 
pues no pierdo la e&peranza 
de ver la reformación. 
Paisanos de todas layas, 
perdonad mi relación* 
ella es hija de un deseo 
puro y de buena intensión 
Valeiosos generales 
de nue-tra i evolución. 
Gobierno a quien le tributo 

toda mi veneración, 

que en todas vuestras ac dones 

os dé su gracia el señor, 
para que enmendéis la plana 
que tantos años erró . ' J 



7 Hidalgo, Un gaucho de la Guardia del Monte ,. 

8 Idem, Dialogo patriótico interesante, , 

9 Idem, ídem 



XIX 



PROLOGO 



Ascasubi confiesa similares pi opósitos: . .teniendo 
en vista ilu>trai a nuestro^ habitantes de la campaña 
sobre las más graves cuestione* sociales que se deba- 
tían en ambas riberas del Plata, me he valido de mis 
escritos de su propio idioma, y su« modismos para lla- 
mar la atención, de un modo que facilitara entre ellos 
la propagación de aquellos principios* 1 * 10 "Amo a mis 
versos como se ama a los hijos que consuelan en las 
horas de pesar; y si de joven, cuando lo& publiqué co- 
mo arma de guerra con ti a los opresores de la Patria, 
pude tener la vanidad de creer que fueron de alguna 
utilidad..." 11 

Véase el propósito semejante de Lussich: 

. .y tengo legítimo orgullo por el éxito obtenido; 
no por la importancia que pueda atubuirme del tra- 
bajo intelectual, sino por la causa que defiendo, des- 
prendido del partidismo exaltado, haciendo únicamente 
justicia a esos desgraciados parias, víctimas del aban- 
dono en que viven, despojados de todas las garantías 
a que tienen derecho como ciudadanos de un pueblo 
libie ellos, que *on siempre los primero* en el peli- 
gro, acudiendo al 11 ¿i nado del cumplimiento del de- 
ber, ellos, que todo lo sacrifican hasta sus más caros 
afectos e intereses, en ara« He sus convicciones; ora va- 
gando errantes en el ostracismo, ora perseguidos en 
los montes como fieias acorraladas, para huir de la 
esclavitud que les imponen mandones groseros y ar- 
bitrarios/ 1 ]J 

Si bien en los poetas gauchescos de la primera hora 
los propósitos combativos afloraion por una miperio- 



10 Prologo a Paulino Lucero, p I t 3 ed Pan&, 1872 

11 Al lector, Santos Vega, ed Paiís, 1872 

12 Los ires gauchos orientales, Montevideo, Barreiro y Ra- 
mos, 1883 



XX 



PROLOGO 



sa necesidad íntima y mediata, sin otra preocupación 
que la de <?us particularísimas armas de lucha, ya a 
partir de Astasubi, otra preocupación impregna la 
creación gauchesca* la d° rescatar ana realidad que 
se siente a punto de desaparecer 

"Mi ideal y mi tipo favorito es el "gaucho'\ más o 
menos como fue antes de perder mucho de su faz pri- 
mitiva por el contacto con la? ciudades y tal cual hoy 
se encuentra en algunos rincones de nuestro país ar- 
gentino. 

Este tipo es más desconocido rctuahnente de lo que 
en general puede creerse, pues no considero que sean 
muchos los hombres que han podido establecer com- 
paración sobre cuánto ha cambiado el carácter del ha- 
bitante de nuestra campaña por su incesante partici- 
pación en las guerras civiles y por la constante inva- 
sión en sus moradas de los hábitos y tendencias de 
la vida peculiar de las ciudades/' 1H 

Confiesa Lussich: 

"Es en verdad halagadora para mí, la acogida que 
ha merecido este libro, en el cual, he procurado pin- 
tar tipos de una raza que podría llamarse legendaria 
y que por la ley dominadora del progreso } tiende a 
desaparecer, dejando empero como herencia para las 
generaciones venideras, el recuerdo de su virilidad, 
inteligencia y patriótica abnegación," 14 

De ahí la preocupación de fidelidad que, cumplida 
o nu, ha sido sentida casi angustiosamente por el poe- 
ta gauchesco y de ahí que el artificio creador que nos, 
ha dado lo que ya Unamuno calificara como lo más 



13 Santos Vega, Varis, 1B72, Al lector 

14 Los tres gauchos orientales, Carta al Sr Barreiro y 
Ramos, julio 15 de 13B3 



XXI 



PROLOGO 



original de la literatura hispanoamericana, nos per- 
mita bucear, aunque sea en el terreno de la conjetura, 
en el fantasmal mundo poético gauchesco tradicional. 15 

También en este aspecto Lussich cumple con los 
propósitos que promueven la literatura gauchesca: 

l *Para ellos, pues, son la mayor parte de estas pá- 
ginas. Si no hay completa fidelidad en los retratos, 
será por ausencia de dotes para un cuadro más aca- 
bado, no por falta de voluntad. Me creería feliz, si 
del conjunto hubiese, a lo menos, conseguido entre- 
sacar algunos de los rasgos más acentuados de la 
existencia agitada y seminómade del verdadero gau- 
cho; tan digno de estudio, por la confusa mezcla de 
sus pasiones, carácter y costumbres pero siempre in- 



15 Ascasubi, Santos Vega, Al lector 
Así expresan Ascasubi y Hernández respectivamente 
"Mis versos nacen de mi espíritu, cuyo consorcio ha sido 
siempre con la naturaleza de esas pampas sin fin, la índole 
de sus habitantes, sus paisajes especiales que se han fotogra- 
fiado en mi mente por la observación que me domina " 
Ascasubi, Santos Vega, Al lector 

' Cuantos conozcan con propiedad el original podran juz- 
gar si hay o no semejanza en la copia Quizas la empresa 
habría sido para mí mas fácil si sólo me hubiera propuesto 
hacer reír a costa de su ignorancia, como se halla autorizado 
por el uso en este genero de composiciones, pero mi obleto 
ha sido dibujar a grandes rasgos, aunque fielmente, sus cos- 
tumbres, sus trabajos, sus hábitos de vida, su índole, sus vi- 
cios y sus virtudes ese conjunto que constituye el cuadro 
de su fisonomía moral y los accidentes de su existencia llena 
de peligros, de inquietudes, de inseguridad, de aventuras y 
de agitaciones constantes 

Y he deseado todo esto, empeñándome en imitar ese estilo 
abundante en metáforas, que el gaucho usa sm conocer y 
sin valorar en copiar sus reflexiones en respetar la su- 
perstición y sus preocupaciones en dibujar el orden de sus 
impresiones y de sus defectos en retratar, en fin, lo más 
fielmente que me fuera posible con todas sus especialidades 
propias, ese tipo original de nue&tras pampas, tan poco cono- 
cido por lo mismo que es difícil estudiarlo, tan erróneamente 
juzgado muchas veces " 

Hehnández, Carta del autor a José Zoilo Miguens.' 



XXII 



PROLOGO 



dómito al yugo de la tiranía, acariciado desde la cuna 
por las auras purísimas de la libertad." 16 

El Diálogo 

Alguna vez nos hemos preguntado si el diálogo, 
una de las primeras y seguramente la más arraigada 
forma de expresión poética gauchesca, no provendría 
de la payada tradicional En tal caso, los poetas gau- 
chescos de la primera hora, habrían captado a través 
de la vieja fmma de la payada las posibilidades ex- 
presivas del dialogado, suprimido todo lo que aque- 
lla tenía de duelo verbal v de agudo ejercicio de in- 
genio. Pero, examinando a fondo los diálogos gau- 
chescos, se llega a la conclusión de que su origen pa- 
rece estar, más bien, en el cuento al caso o sucedido 
tradicionales, ya que el sustracto de todo diálogo poé- 
tico gauchesco es un relato cuya monotonía se rompe 
por las interrupciones, los comentarios, a menudo jo- 
cosos* de los interlocutores. Tal es así que en todo 
diálogo se pueden establecer dos partes bien delimi- 
tadas: 1) el relato o relatos a cargo de los protago- 
nistas y 2) las conversaciones , comprendidos saludos, 
interrupciones varias, cambio de bromas, dicharachos, 
etcétera. 

Naturalmente que el tono "conversacional" impreg- 
na sutilmente el relato y lo tiñe expresivamente con 
matices de confidencia, campechanía, etc. 

Las posibilidades expresivas del diálogo gauchesco 
fueron descubiertas y en cierto modo, fijadas por Hi- 
dalgo En la forma dialogada el relato se fragmenta 



16 Carta al Sr Barreiro y Ramos, cit 



XXIII 



PROLOGO 



de variadas maneras lo que evita la pesadez de la na- 
rración continuada. Además* con la intervención de 
uno o más interlocutores, se puede dar la visión de 
un mismo asunto bajo diversos puntos de vista \ en- 
focar vaiios aspectos de un suceso o de un problema 
Examinando la estructura del diálogo gauchesco, 
desde Hidalgo a Lussich, ordenando sistemáticamente 
las distintas etapas de su desenvolvimiento lineal, en- 
contramos que esas etapas se cumplen casi ritualmente 
y esquematizando podemos indicar que un diálogo se 
compone de las siguientes partes: 

I o Saludo reducido a una o más preguntas: ¿Qué 
dice?, ¿qué anda haciendo?* ¿duzonde sale?, 
¿qué lo trujo?, etc 

2 o Referencia al caballo, al camino, etc. 

3 o Respuesta a las preguntas del saludo. \ me- 
nudo se responde después de recibir la invi- 
tación a desensillar. 

4 o Invitación a desensillar. 

5 o Se llama a un tercer personaje l peón, chi- 
na, familiar, etc., paia que atienda al caballo, 
caliente agua, cebe mate, prepare el asado, etc. 

6 U Se malea. 

7 o Pregunta que da lugar al desarrollo del tema 
central. 

8 o Invitación al asado, a sestear, a salir juntos 
más tarde, etc. 

9 o Episodio o episodios secundarios (de ubica- 
ción muy variable). 

10° Despedida de los amigos. 



XXIV 



PROLOGO 



11° Final: más o menos breve relación del autor w 
sobre lo que hicieron los amibos, promesa 
de continuar en otia ocasión, etc. A menudo 
esta etapa se omite > el diálogo se corta abrup- 
tamente. 

Sobre este plan elemental es posible encontrar toda 
suerte de variaciones, etapas suprimidas cambios en 
el orden de las etapas* etc., pero, el esquema se sos- 
tiene en su:* lineamientos generales. 

Examinando los tres diálogos de Lussich de acuer- 
do con la estructura presentada, vemos que el autor 
se ha ceñido a la misma, tal vez de una manera to- 
talmente inconsciente, pero que nos permite asegu- 
rar que, aun en lo que respecta a los esquemas for- 
males, Lussich sigue la vieja senda trazada por Hi- 
dalgo» 

Los Temas 

Acerca de los ternas de la literatura gauchesca po- 
seemos material abundante y muy viejo. A través del 
relato de los viajeros y cronistas que pasaron por es- 
tas tierras del Plata, por lo menos de Concolorcorvo 
en adelante, se van registrando los temas y las moti- 
vaciones temáticas de los cantores gauchos. 

Cuando el poeta ciudadano se pone a cantal al es- 
tilo gauchesco, tiene fresco y siempre vivo, un tesoro 
temático tradicional que viene como unido a la voz 
gaucha, a su entonación más recóndita, ya que son 
los temas que expresaban su alma, los que nacían de 
sus más hondas preferencias y rechazos. 



17 O de quien represente al autor, En el caso de Lussich 
esta representación la asume el matrero Luciano Santos. 



XXV 



PROLOGO 



Kl repertorio de los temas gauchos es amplio pero 
reductible a unos pocos temas generales cuyo tras- 
fondo es indudablemente hispánico. 

Es interesante acotar que el gaucho sintió los te- 
mas universales del hombre a través de su sustracto 
español al que se superpone una sensibilidad origi- 
nalísima que da a esos temas nuevos matices enrique- 
cedores. 

Recorriendo la obra de Lussich con el repertorio 
de temas gauchos en la mano, se llega a la conclusión 
de que pocos han quedado fuera de su mundo poético. 

Así el tema del amor, no sólo el amor humano, 
sino los más amplios y abstractos de amor a la vida 
y amor a la libertad. ™ 

El tema de ¡a desgracia es clásicamente gauchesco. 
La desgracia, lo que el gaucho llama desgraciarse, es 
caer en desgracia, ponerse contra la justicia, contra 
la sociedad a causa de una muerte a la que se ve 
arrastrado fatalmente A consecuencia de esa muerte 
hay que huir, hacerse matrero, volver a matar . . . Este 
tema de la desgracia está unido a la pelea o incidente 
que le da origen y que el cantor gaucho describe o 
alude invariablemente. También está unido, lógica- 
mente, con el tema de los difunteados. Los difuntea- 
dos son todas aquellas víctimas de las peleas ocurri- 
das en bailes o guitarreadas, casi siempre. Los difun- 
teados, mientras todavía no son tales, cuando el can- 
tor gaucho narra el incidente, se tratan con mucho 
menosprecio y burla, pero cuando adquieren su cali- 
dad de almas en pena, se convierten en causa de re- 
mordimiento eterno, se encomiendan a Dios y dejan 



18 Dejamos al lector el placer de examinar por sí mismo 
el tratamiento de los temas que enumeramos, en la obra de 
Lussich, 



XXVI 



PROLOGO 



su marca en el alma como una tarja en el cabo del 
cuchillo. 

Lno de los Lemas más viejos es el de la burlad'* 
a los opresores de la patria primero, luego al ''caje- 
tilla" de la ciudad, etc. El espíritu burlón del cantor 
gaucho aflora en riquísimos matices en su cruda sá- 
tira que manejó con la destreza de un cuchillero ave- 
zado. 

El tema de la patria (patria, pago y querencia, como 
observó tan agudamente Acevedo Díaz) tiene en el 
gaucho aspectos de gran originalidad. Se ha señalado 
que para el gaucho la patria tiene algo de mujer a 
la que debe defender, que lo necesita como una ma- 
dre, como una esposa o como una hija. De ahí su 
apasionada entrega en la lucha libertadora o revo- 
lucionaria. 

Pero hay aún otro aspecto curioso en el concepto 
gauchesco de patria: su división cronológica del trans- 
currir historien de la patria. Comprobamos que para 
el gaucho, existe una patria vieja, una patria del me- 
dio y una patria de ahora, actual. Ya lo dice el can- 
tor: *'Ya he conocido tres patrias / no quiero cono- 
cer más". 

Unido al tema de la patria y al de la burla surge el 
tema de los especuladores, adulones, aprovechadores, 
políticos venales, etc. 

El tema del caballo es obligatorio y podríamos de- 
cir ritual, como el tema de la bebida con todas sus 
derivaciones y el juego y los fulleros. 

Tan viejo como la organización política indepen- 
diente de nuestras repúblicas del Plata, es el tema del 



19 L.a burla no es un simple tinte afectivo en la expre- 
sión gauchesca, sino tema y tema esencial 



XXVII 



PROLOGO 



fraude electoral Y no sólo el fraude, «ino todos esos 
episodios lamentable* 3 que se tejían en turno de cada 
elección (individuos arrastrados a votar por el cau- 
dillo de la zona, tachas injustas de las listas, etc. I. 

El tema de la mujer se da en una doble versión, a 
menudo dentro de la misma obra, una visión positiva 
v otra negativa. 

Vinculados generalmente al tema central de la gue- 
rra, presentada en toda su crueldad con sus nefastos 
resultados para la patria y el individuo, se presentan 
los grandes tenias de la pobreza, la soledad, la muerte 
v como temas menores infaltables; la "infeliz* viuda, 
los huérfanos y la tapera. 

El interés que ofrece el estudio de los temas, tanto 
en la obra de Lussich como en la de malquiei otro 
de los poetas gauchesros, no surge ^ólo del examen 
aislado de los mismos sino de su vinculación entra- 
ñable con los propósitos que dan origen y destino 
preciso a esta literatura 

El tema no solamente es una manera de acerca- 
miento al mundo gaucho en vías de desaparición, es 
también v principalmente un modo de decir lo que 
se siente, de cantar las verdades ^ de rescatar con 
la ma>or fidelidad posible una sensibilidad que el 
poeta sintió como legítimamente su va. 

En ese sentido es necesario ín«istíi en la profunda 
compenetración de Lussicb con los \iejos temas del 
gaucho 

Versificación 

Las formas métricas y estróficas de Ja poesía gau- 
chesca vienen condicionadas desde sus orígenes por 
la necesidad de brevedad y rapidez de la expresión. 



XXVIII 



PROLOGO 



La poesía gauchesca, surgida de propósitos político- 
sociales concretos, acepta las limitaciones que tales 
pi opósitos le imponen. 

Por otra parte, la copla octosilábica parece haber 
sido una forma natural de expresión, tanto para la 
poesía folklórica como fiara la poesía gauchesca y la 
raíz de esta preferencia es obviamente hispánica. 

En su prólogo a la edición del año 1937, el Dr. Ma- 
no Falcao Espalter afirma erróneamente refiriéndose 
a Los ti es gauchos onentalcs' . este poema todo 
hecho en décimas no siempie correctas pero siempre 
fluidas y llenas de vena criolla de buena cepa. 

Los 2 376 versos que componen la verdión defini- 
tiva de Los tres gauchos orientales, se agrupan en 247 
cuartetas, 135 décimas y 3o verbos romanceados. La 
agrupación de lo* 4.611 verbos del Matrero Luciano 
Santos es más umíorme. cf rre-pondimdo un número 
bastante similar de cuartetas, al número de décima» e 
incluyéndose también la estrofa de seis versos de fi- 
liación no gauchesca o muy discutidamente gauchesca. 
En Cantalicio Quirós y Miteno Campos .., de 1.452 
versos, encontramos sólo 32 cuartetas y 16 décimas 
frente a 194 sextinas. 

Señalaremos al pasar, pues no corresponden mado- 
res precisiones en este somero análisis, que Los tres 
gauchos orientales se compone exclusivamente de cuarte- 
tas de tipo abba y décimas de tipo abbaaccddc. En 
El matrero Luciano Santos encontramos, en cambio, 
cuartetas de tipo abab, además de las de tipo abba y 
también de los tipos hbre-a-libre-a y a-b-hbre-b, sexti- 
nas de tipo a-b-b-a-b-a, libre-a-a-b-b-a^ libre-a-a-b-a-b 
y libre-a-b-a-b-a y octavas encadenadas del tipo: libre 



XXIX 



PROLOGO 



I verso que se repite i -a-a-h-h-c-c-lihie (verso a repe- 
tir). 

En Cantalicio Quirós y Miteiio Campos,,, encon- 
trarnos toda la variación posible de la sextina: a-b-b- 
a-b-a. a-b-b-a-a-b n a-b-a-b-a-h. hbie-a-a-b-b-a, libre-a-a* 
b-b-a, hbre-a-b-a-b-a. 

De este aspecto de rmcslio estudio surge que si 
bien de»de el punto de vista de la creación aitístiea. 
Lussich se fue superando en cada una de su^ obras, 
en su primitiva modalidad se aceicó mas a la raa- 
neia original de cantar que pretendía reflejar. Y este 
es quizá el único aspecto en que su maduración lite- 
raria lo aleja, en vez de acercarlo, a su modelo admi- 
rado. 

Lenguaje 

Respecto al verdadero lenguaje oral de los gauchos 
y su más o menos fiel lefleju en la llamada poesía 
gauchesca, se ha llegado a aceptar que m bien el poe- 
la gauchesco parte de una convención que obliga a 
destacar exageradamente la-* particularidades de ese 
lenguaje no lo deforma tanto que traicione al original. 

En el caso de Lussich sabemos que ti ató de captar 
lo más fielmente que le fue posible lo que él llamó 
el estilo especial que usan nuestros hombres de campo. 
Una vocación particular le hizo atento receptor del 
lenguaje y modos de expresión propios del gaucho, 
desde sus primeros contactos en la campaña del Ge- 
neral Aparicio En las variantes de sus versos, hasta 
la versión definitiva, trató de aproximarse más y más 
a la genuina voz gaucha. 



XXX 



PROLOGO 



El éxito extraordinario de su obra 20 cuando aún 
Hernández no había fijado en la imaginación popular 
la mítica figura de su Martín Fierro, atestigua la au- 
tenticidad de su acento. 

Las particularidades del habla de los gauchos en 
mi trascripción escrita han sido analizadas y se ic- 
ducen* en el fondo, a uno^ pocos fenómeno^ esenciales. 

Lo que importa es señalar ciertas pai tirulaiidades, 
de captación más difícil, porque no responden a la 
fonética sino al contenido emociona], a la carga afec- 
tiva de la palabra. Como lo señala Bauza, el lenguaje 
gauchesco "tiene tai tamu déos y diminutivos origina- 
les y una elasticidad He giios que parecería académica 
en labios de gente culta". - M 

La reticencia, la intención, la sugerencia, el gra- 
cejo, tonalidades que jmpiegnan un lenguaje y le dan 
una vitalidad propia > profundamente original, valen 
más en un análisis did. lenguaje gauchesco que el re- 
gistro de aglutinaciones, elisiones, aspiraciones y toda 
suerte de metaplasmos y metátesis de que es pródiga 
la expresión oral gauchesca y mu\ especialmente los 
poetas gauchescos. 



£0 "El libio de Antonio D Lussich, Los tres qauchos orien- 
tales y El matrero Luciano Santos es tan popular en la otra 
banda del Río de la Plata como en ésta el Martín Fierro 
de Hernández " Quesada, El criollismo en la literatura ar- 
gentina, Buenos Aires, Com Hnos, 1D02 nota en pag 47 

"Los versos toscos pero colorido? y palpitantes de los poe- 
mas de Lussich eran aprendidos y recitados de memoria en 
los ranchos, fogones y pulperías de la Banda Oriental, y lle- 
gaban hasta la Pampa Los payadores y versificadores de alia 
y de aquí adoptaban los nombres de los personajes de aquel 
en sus trovas campesinas y crecía cada vez mas la fama del 
antiguo lancero de las cuchillas " 

Blomberg*, Héctor Pedro, Art cit 

21 Bauzá, Francisco, Estudios literarios, Montevideo, Ba- 
rreiro y Ramos, 1885, pág 95 



XXXI 



PROLOGO 



En ese sentido, se impone un examen del lenguaje 
que usan los gauchos de Lussich. 

Se encontrará que el autor «e Via preocupado de 
verter lo má^ singular del auténtico decir de los gau- 
chos. 

El uso de aumentativos? v diminutivos, superlativos 
y gerundios de pura cepa gaucha, a veces sin corres- 
pondencia castellana alguna, la ahundanuia de perí- 
frasis y disfennsmos, el uso del paréntesis y los pun- 
tos suspensivos, el empleo del solesismo y de toda 
suerte de fórmula» lexicales origínale» para dar idea 
de ubicación o procedencia, tiempo, cantidad, tamaño 
y espacio, junto con otros elementos no ya propius 
de la lengua sino del estilo, como son, por ejemplo, 
las imágenes de todo tipo, hacen de lns poema» de 
Lussich ducumentos cuyo valor todavía resta des- 
cubrir 

La presentp edición de e^ta obia, en parte ignorada 
o muy mal conocida, no cumple sólo con el elemental 
pi opósito de divulgación que promueve toda publica- 
ción. En, al mismo tiempo, una invitación para el exa- 
men crítico y la revaloración de un autor que, en un 
impulso juvenil \ g^nPio^o. rescató para las gene- 
raciones venideia-. la imagen de un mundo desapare- 
cido lVLt> aún. rescató la voz del gaucho oriental o 
«ea el acento entiañablc que. reconocido o no. ín Legra 
uue-tro propio acento 

F NI IDA S'\NSONE DE MARTINEZ 



XXXII 



ANTONIO D WSSICH 



Nació en Montevideo el 28 de marzo de 1848 Su padre, 
Filip Luksic, que provenía de la isla de Brac, en el Archi- 
piélago del Mar Adriático, llegó al país en 1837 y se casó con 
Carmen Griffo, proveniente de Savona. Fue Antonio Dionisio 
Lus&ich el mayor de los nueve hijos que tuvo esta pareja. 

A los veintidós años he alisto en las filas del ejército re- 
volucionario de Timoteo Aparicio Intervino duranle los dos 
años que duró la campaña revolucionaria, en los combates 
de Paso Severino, Corrahto, el Cerro, la Unión, el Sauce y 
la acción final de Manantiales donde el caudillo hlanco fue 
vencido Al firmarsp la paz de Ab.nl de 1872, Lus<-ich se re- 
lacionó amistosamente con Rafael Hernández quien le pre- 
sentó a su hermano José que contaha entonce* 38 años. Lus- 
sich dio a conocpr a Hernández «¡us va elaboradas décimas 
de Los tres gaurhos orientales, ésLe lo estimuló al punto de 
que Lussich le dedicó la obra aparecida cu jumo de 1872, 
seis meses antes que el Martin Fierro 

El éxito de Los tres gauchos orientales moMÓ a Lus«ich a 
publicar El matrero Luciano Santos, prosecución de Los tres 
gauchos orientales, aparecido tres meses después que el Mar- 
tín Fierro. Más tarde aparece su tercera obra Canlahcio Qui- 
tos y Miteno Campos en un hade de? Club Uruguay, Es la 
obra cierra definitivamente el ciclo gauchesco de Lussich, si 
se exceptúan las décimas con que contestara a la invitación 
de Dermidio de María í Calixto el Ñato) para que colaborara 
en "El Fogón". 

Espíritu inquieto y emprendedor, otra actividad va había 
absorbido poi completo su extraordinaria capacidad de lucha. 
Junto con sus hermanos regenteaba la empresa de lanchaje 
y salvamento que su padre fundara a poco de llegado al país. 
De esta labor que valiera a ssii empresa condecoraciones y 
premios de toda índole quedan como documentos de sobria y 
vivida prosa, no exenta de lirismo, las páginas de Naufra- 
gio de la barra inglesa "MabeV\ Mis impresiones. Montevi- 
deo, Efet. tip de "El Teléerafo Marítimo*', 1886, 1 foll, en 4 o . 
ss. con 36 págs. y Naufragios celebres en el Cabo Polonio, 
Banco Ingles y Océano AtiántuOs Montevideo, 1892 <ed pri- 
vada) y edición pública de 1893. 

En 1896 una nueva tarea atrajo su atención y con ha gr ación 
absoluta: la transformación de los extensos arenales de Punta 
Ballena, en el tercer parque botánico del mundo La magnitud 
y resonancia de esta obra eclipsó en el consenso popular lodo 
lo realizado por Lussich ha«ta entonces. 

Poco después de cumplidos «os ochenta años, aún vigoroso 
y plenamente lúcido, el 5 de junio de l Q 2fi, murió en la ciu- 
dad de Montevideo De auicrdo a su voluntad sus restos fue- 
ron enterrados en su propiedad de Punta Ballena. 



XXXIII 



CRITERIO DE LA EDICION 



La presente edición de Los tres gauchos orientales* El ma- 
trero Luciano Santos, y Cantalicio Quirós y Miterio Campos 
en un baile del Club Uruguay, reproduce la de A. Barreiro y 
Ramos, Montevideo, 1883, de la cual se suprimieron las Pá- 
&na\ suelta* dedicadas al doctor don Alejandro Magariños 
Cervantes Se salvaron los errores beñalados en la fe de erra- 
tas y te corngieron aquellos en ores ortográficos no atribuí- 
lüVs al lenguaje gauchesco, 

Se conservó la acentuación arbitraria de ciertos vocablos 
{tan. \ó, joven, aún, pátrio, etc.) y se respetó la variación en 
la grafía de algunas palabras, (por ejemplo: gáucho y gaucho 
Giménez y Gimenes, tamién y también, etc ) porque son una 
muestra de la vacilación del autor 'común a todos los poetas 
gauchescos J para traducir el lenguaje hablado por el hom- 
bre de <ampo. También se ha respetado el doble o triple 
signo de exclamación linal, aún en ocasiones en que no fi- 
gura signo inicial, pues con ellos ha querido señalar el poeta 
un énfasis especial. 

Importa hacer notar que la citada edición de Barreiro, de 
1883. se señala a solicitud del autor como cuarta, indicándose 
las siguientes ediciones anteriores, la primera, impresa en 
Buenos Aire*, "La Tribuna", en junio de 1872, la segunda, 
en Buenos Aires, 4 La Política", marzo de 1873 y la tercera 
en Montevideo, u La Democracia", pnero de 1877, Debemos 
destacar que no liemos podido hallar im^e a ingentes esfuer- 
zos la edición señalada por Barreiro como segunda, creyendo 
que pueda existir una u>nfusión entre ésta y la primera edi- 
ción de El Matrero Luciano Santos, prosei ación de Los tres 
gauchos orientales, Buenos Aire^, Imprenta del Comercio, 1873 

A la edición de 1883, siguen ]a de Montevideo, Claudio 
García, 1937, Buenos Aire^, Bnohieri, 1946 { Colección Mar- 
tín Fierro) y Méjico - Buenos Aiie«, 1955, (En: Borges. Jorge 
Luis, Poesía gauchesca, vol 2). 



XXXIV 



LOS TRES GAUCHOS 
ORIENTALES 



LOS TRES GAUCHOS 
ORIENTALES 



Sr D Antonio Barrí iro y Ramos — 

Presente 

Estimado señor Al fin do\ una tregua a mis o< upar tone* 
dianas* para a\udnrle con alzan repuso en ¡a reimpres.ón de 
mis Tres Gauchos Orientmts, que empezara Vd en breve a 
publicar. 

E\ en verdad hula<ta<) ora para mí Ut acogida que ha mere- 
cido este libro, en el cual, he prox arado pintar tipos de una 
raza que podría llamarse legendaria, >, que por la ley domi- 
nadora del progreso, tiende a desaparecer* dejando empero 
como herencia para las generat iones venideras* el recuerdo de 
su virilidad, inteligencia y patriótica abnegación. 

Dieciséis mil ejemplares se habían tirado después que sal- 
ga a luz esta nueta edición \ tengo legitimo orgullo por 
el éxito obtenido, no por la importancia que pueda atribuirme 
del trabajo intelectual, uno por la causa que defiendo* da- 
prendido del partidarismo exaltado* haciendo únicamente jus- 
ticia a esos desgraciados parias* víctimas del abandono en que 
viven* despojados de todas las. garantías a que tienen derecho 
como ciudadanos de un pueblo libre ellos* que son siempre 
los primeros en el peligro, a< adiendo al llamado del cumpli- 
miento del deber* ellos, que todo lo sacrifican hasta sus más 
caros afectos e intereses* en aras de sus convicciones* ora va- 
gando errantes en el ostracismo;, ora perseguidos en los mon- 
tes romo fieras acorraladas, para huir de la esclavitud que 
les imponen mandones groseros y arbitrarios 

Debo a esos pobres hijos de nuestras campañas las expan- 
siones más íntimas de mis veinte años. 



[3] 



ANTONIO D LUSSICH 



En épocas luctuosas para la República, he compartido sus 
alegrías y sus amarguras los he acompañado en el mejor es- 
cenario donde podían exhibirse, el campamento , he escuchado 
con placer sus canciones épicas, he gozado en sus gratas ma- 
nifestaciones de contento, he sufrido con el triste relato de 
sus pesares 

Cuántas veces la memoria de aquellos tiempos, me absorbe 
horas enteras de meditación, complaciéndome en lecordar los 
momentos pasados en compañía de esos desheredados de la 
suerte, tan generosos y valientes, tomo desgraciados y mal 
correspondidos 

Para ellos. pues> son la mayor parte df* estas páginas Si no 
hay completa fidelidad en los retratos, será por ausencia de 
dotes para un cuadro más acabado, no por taita de voluntad 
Me creería feliz, si del con i unto hubiese, a lo menos, conse- 
guido entresacar alguno de los rasgos más acentuados de la 
existencia agitada y semi-nómade del teidadero gaucho; tan 
digno de estudio, por la confusa mezcla de sus pasiones, ca- 
rácter y costumbres pero siempre indómito al yugo de la ti- 
ranía, acariciado desde la dina por las auras purísimas de ¡a 
h bertad. 

Van agregadas a esta obra vanas nueias producciones de 
mi humí/de pluma, inéditas las unas y otras \a publicadas — 
mereciendo algunas el honor de ser albergadas en las colum- 
nas de El Negro Timoteo y otros órganos d*>l periodismo 
píntense 

fíe hecho cuanto me ha sido posible para concihai las re- 
glas del arte con la inspiratinn, \ sólo he sacrificado aquéllas 
cuando así me lo ha exigido la expresión* del pensamiento 

Concluyo pidiendo a l d tenga a bien insertar esta carta en 
el libro, a jin de que ella sirva para expresar mi reconoci- 
miento a los escritores que tanto me han estimulado con sus 
palabras de aliento, a la prensa del Río de la Plata, de Es- 
paña y del Patíhro, por los lisonjeros conceptos con que me 
ha honrado y al público por Ití buena voluntad que ha tenido 
para los Tres Gauchos Oriintales 

Deseando que el éxdo corresponda a sus esperanzas, lo sa 
luda atentamente 

Su amigo affmo 

Antonio D. Lussich 

S/c — Julio 15 de 1883. 



[4 J 



AL LECTOR < A > 



Venciendo, al cabo de una larga insistencia, la ex- 
cesiva modestia del señor don Antonio D. Lussich, ob- 
tuve por fin su deseado consentimiento para proceder 
a esta cuarta edición de sus populares coloquios entre 
Los Tres Gauchos Orientales, con lo cual estoy- 
seguro de prestar un doble servicio, tanto a las letras 
uruguayas como al comercio literario del Río de la 
Plata, estando ya* desde años, completamente agotadas 
las tres primeras ediciones a pe^ar del crecido número 
de ejemplares de que constaban sus respectivas tira- 
das. — Pero una vez que su esclarecido Autor se dejó 
arrancar el consentimiento expresado, casi a título de 
compensación por habérmelo hecho suspirar, me ofre- 
ció corregir y aumentar mi edición con particular es- 
mero. Ofrecimiento que me apresuré a aceptar, y gra- 
cias a cuyo cumplimiento sale esta cuarta edición con- 
siderablemente mejorada sobre las tres anteriores. 

Las correcciones del Autor, filológicas unas, poéticas 
otras, responden al plausible deseo de mejorar una 
obra que quedará no solamente como una joya de la 
literatura nacional, sino como un documento histórico 



(A) Estando señalada por error, como segunda edición, la 
última que se publicó, debiendo ser tercera, hago la presente 
rectificación a pedido, del autor, pues la primera fue publi- 
cada en Buenos Aires por la imprenta de la "Tribuna" en 
junio de 1872 La segunda por la imprenta de la "Política" 
en la misma ciudad en marzo de 1873; y la tercera por la 
imprenta de la "Democracia" en Montevideo en enero de 
1B77 



[5] 



ANTONIO D LUSSICH 



fidedigno que consultarán algún día con alborozo los 
historiadores venideros de la República Oriental. 

Y en veidad, la exposición fiel de los acontecimien- 
tos históricos del país, en que fueron autores subal- 
terno^ los tres gauchos tan hábilmente puestos en es- 
cena por el señor Lussich, reviste no ya el fastuoso 
aparato de la historia togada, sino la candidez fide- 
digna del cronista que no busca las frases de efecto, 
sino relatar fiel y sencillamente sucesos de que ha 
sido cuando actor y cuando testigo. Pero no es este el 
único aspecto histórico bajo el cual meiece ponderar- 
se el libro que me honro en reimprimir El poeta his- 
toriador nos da mucho más de interesante para la his- 
toria del país que el simple relato de la campaña de 
Aparicio y de la paz de Abril, Nos da el alma del 
habitante de la campaña oriental. El gaucho oriental 
— ■ tipo que tiende a desaparecer del todo a lo menos 
a transformarse radicalmente — vive de su \ida en 
los bellos cantos del señor Lussich* le vemos accionar 
con naturalidad, romo quien no se cicc observado por 
extraños, v ñus manifiesta con candidez sus pasiones, 
su^ hábitos sus \irtudes y sus defectos. Bajo este pun- 
to de vista el señor Lussich. continúa dignamente el 
ciclo épico empezad u por Hidalgo v Aseas ubi, y se 
guido por del Campo y Hernández Cuando se colec- 
cione el Romancero Platease tendrán en él cabida Los 
Ti es Gauchos Orientales 

Pintor fiel de las costumbres nacionales, el señor Lus- 
sich no ha olvidado empero el alto fin a que las letras 
deben tender; sus cantos no son el estéril y rencoroso 
desahogo del partidario vencido; arriba de la divisa 
blanca, está para el poeta el pendón sagrado de la Pa- 
tria, a cuya sombra deben estrecharse la mano todos 
sus hijos. 



[6] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Respecto, pues, a la forma literaria, Los Tres Gau- 
chos son, lo repito con conciencia, una verdadera joya 
de la literatura nacional. El señor Lussich es poeta en 
el alma, y si hace vibrar con firmeza la robusta cuer- 
da del patriotismo y traza con mano viril admnables 
cuadros de batallas, sabe también tocar con gracia en- 
cantadora la vihuela del idilio campestre. Pero el ras- 
go característico de su talento poético es la delicadeza 
y abundancia de las similitudes poéticas que embelle- 
cen sus cantos, — Pero, ¿qué má* podría decir yo en 
elogio de "los Tres Gauchos" de lo que ha dicho ya 
el popular Martín Fierro *D. José Hernández) en el 
autorizado juicio que reproduzco? 

Réstame solo decir que he tratado de esmerarme en 
cuanto me ha sido posible, a fin de que la ejecución 
tipográfica correspondiera a la bondad intrínseca de 
la obra, y creo, si el amor propio no me engaña* ha- 
berlo conseguido. — Con ello aspiro a corresponder 
dignamente al noble Pueblo Oriental la valiosa pro- 
tección que ha tenido siempre a bien dispensarme 

A. Barreiro y Ramos. 



[7] 



ANTONIO D LUSSICH 



Buenos Aires, junio 14 de 1872, 

Sr D José Hfrnández 

Mi distinguido amigo 

Durante si¿ último viaje a esta ciudad, tuve el honor de ser 
presentado a Vd. En una de mis visitas, haciendo referencia 
a la última campaña revolucionaria en mi patria, y a los su- 
frimientos de nuestros soldados, me dijo Vd. que un amigo le 
había hablado respecto a algunas product iones inéditas que 
yo había escrito en el Estilo Especial que usan nuestros hom- 
bres de campo, y que tuviese a bien mostrárselas Aunque ex- 
cesivamente pobres, no vacilé un momento en remitírselas, 
esperando se dignara darme su valioso e imparcial fallo 

Después de haberlas visto me estimuló a su cultivo, augurán- 
dome una buena acogida. 

Bajo tan halagadoras esperanzas y comprendiendo sus bue- 
nos deseos 9 traté de hacer algo que, aunque quizás incompleto 
por mi poco contacto con aquel elemento, pudiese al menos 
probarle que no había echado en olvtdo sus benévolos con- 
sejos 

Busqué un tema, y lo encontré en la Revolución encabezada 
por el general Aparicio, vasto teatro donde podía exhibirse con 
amplitud el drama de las mío has desgranas porque ha atra- 
vesado mi infeliz patria 

Llené este deseo trabajando en las horas que me dejaban 
libres mu ocupaciones comerciales 

Concluido hoy este pobre trabajo, a Vd lo ded'co desearía 
que tuviera algún valor para ofrecerlo, agradecido, al argen- 
tino que tantas simpatías tiene por nuestra causa, y que tanto 
lo ha demostrado, haciendo que su periódico "E\ Río de la 
Plata 1 ' fuese durante la más santa de las revoluciones, el ór 
gano que defendía en el terreno de la justicia, los sagrados 
principios de nuestros derechos conculcados. 

Sin más objeto lo saluda atentamente su afectísimo amigo 
y seguro servidor 

Antonio D Lussich 



[8] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Sr. D. Antonio D Lussich 
Estimado amigo* 

Al estimularlo a Vd. ni cuítuo de ese género tan difícil de 
nuestra literatura, lo hmia persuadido de que sabría triunfar 
de todas las dificultada que presenta* tencer todos los esco- 
llos, e igualar* sino exteder* a les que en esos retratos del 
gaucho, se han aproximado más al original. He leído sus ver- 
sos con uvq inteiés, veo con satisfaición que su trabajo co- 
rresponde a estas esperanzas, y lo feluito con todo el ardor y 
con toda la sinceridad de mi ánimo 

El suceso que Vd ha elegido para sen ir de tema a sus can- 
tos, no ha podido ser ni más vasto* nt de mayor interés de 
actualidad, ni relacionarse más intimamente con el paisano, 
nt encontrarse más al aleante de su juicio 

En la elección de los tipos puestos en escena ha sido Vd. 
igualmente feliz* retratando esos caracteres agrestes, lahentes 
> desconfiados a la vez* con una propiedad que revela la se- 
guridad con que Vd ha penetrado en ese esi ubroso terreno. 

En tersos llenos de fluidez y de energía* destnbe Vd con 
admirable propiedad al inculto habitante de nuestras campa- 
ñas, pinta con viveza de colorido los sinsabores > sufrimientos 
del gaucho convertido en soldado* sus herhos heroicos* los 
estragos de la guerra fratricida, y la esterilidad de una paz 
que no salva los derechos de las diversas tracciones políticas* 
cimentando el orden > la tranquilidad general sobre la solida 
base de la justicia* del derecho y de las garantías para todos 
los ciudadanos Id sabe que he simpatizado ardientemente 
con ese movimiento de opinión lleno de popularidad, llamado 
a devolver a millares de orientales distinguidos* los derechos 
que el absolutismo los habia despojado en su patria 

Si el éxito no ha correspondido a la magnitud de los esfuer- 
zos, no por eso debe entibiarse la Je en el corazón de los pa- 
triotas, 

Vd. ha cantado sus sacrificios, sus victorias y sus desgracias, 
y los patriotas orientales aplaudirán su obra, tanto como le 
agradece su honrosa dedicatoria este 

Su affmo. y verdadero amigo 

José Hernández 

Buenos Aires, Hotel érgentmo, jumo 20 de 1872. 

[9 j 



LOS TRES GAUCHOS 
ORIENTALES 

DIALOGO ENTRE LOS PAISANOS 
JULIAN GIMENEZ, MALRK 10 BALIENTE 
Y JOSE CENTURION 

JULIAN 

[Dios lo guarde! . . . Ha niadrugao 

Esta mañana aparcero: 

Yá tiene al fuego un puchero 

Y el churrasquito ensartao . . . 

BALIENTE 

Don Julián . . ¿Cómo le vá ? 
Dé su cuerpo contra el suelo; 
Agarró el pájaro al \uelo. . . 
¿Qué anda haciendo por acá? 

JULIAN 

A visitarlo venía 

Pues nos piensan licenciar, 

Y no me quiero largar 
Sin que hablemos este día. 



[11] 



ANTONIO D LUSSICH 



Por su sahí, no pregunto. 
Guapo y cordial me lo encuentro... 
Yo andube tan mal de adentro 
Que cuasi templé a dijunto. 

Pero ya pasó el chubasco, 

Y aquí me tiene, a servirlo . . . 

BALIENTE 

— ¿Ha e querer pegarle un chirlo? . . . 

JULIAN 

¡Si es que tiene carga el frasco! . . 

BALIENTE 

¡Cuándo nada me ha ialtao! 
Soy gaucho muy albertido, 

Y como hombre prehenido 
Siempre estoy bien empilchao. 

Arrime aquella carona 
Amigaso y siéntese, 
Si algo sabe cuénteme 
De esta paz tan comadrona. 

JULIAN 

¡Cómo no! cuñao Baliente, 
Vaya usté aprontando el mate, 
De modo que mi gasnate 
Pueda correr delijente. 



[ 12] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



BALIENTE 

De matiar tratemos pués, (11 
¿Quiere cimarrón o dulce?... 
Doy sonido ande me pulse 
Por agradarlo esta vez. 

JULIAN 

Ya lo sabe, soy gúen pobre, 
Ni ataja pelos mi buche: 
Ansina pues desembuche, 
Y alcance ... lo que le sobre 

SALIENTE 

• — Si no es, . . nada resongón. 
Siempre al truco, dice, quiero; 
Pero yo amipro, prefiero 
Al amargo, el con terrón. 

La helada ha sido muy juerte, 
De campo no mudaremos. 
Ansí es mejor que prosiemos 
De nuestra tan triste suerte. 



(1) Uno de los más notables poetas españoles, en un Juicio 
Crítico que hizo de las obras del ilustre bardo americano José 
Antonio Maitin (venezolano), decía: 

Lo semejantemente que se pronuncian en América como en 
nuestras Provincias meridionales la $ y la z, explica pero no 
justifica que estén aquí usadas como consonantes las palabras 
brisa y riza Con más razón hay que disculpar al gaucho, que, 
completamente ajeno a los preceptos gramaticales y de la retó- 
rica, sus versos no pueden estar sujetos a las exigencias de la 
rima, ni a los rigores de la crítica, sino a la espontánea ma- 
nifestación del pensamiento 



[13] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

Tiene colas y muy largas 
La historia de este gran pango, 
Prieste atención al íandango 
Que oirá veidades amargas. 

B ALIENTE 

A su mandao aquí estoy 
Y el óido lo espera atento; 
Echaremos pues un tiento 
Pa añudarlo al día de hoy. 

JULIAN 

— Ya estoy por largar el guacho. 1 1 ) 
Copeló amigo Mauricio: 
Verá usté cuánto desquicio 
De este tirón le despacho. 

Hoy de nuevo la Nación 

Vuelve a cerrarnos la puerta 

Que solo se encontró abierta 

Por nuestra rebolución; 

Otra vez es la ocasión 

De emigrar al estranjero; 

Esto por aquí está fiero 

Pa el que ha sido blanco puro; 

¿Qué hacer en trance tan duro?. . . 

¡Dirse. . . o andar de matrero! 



il) Julián Giménez, Mauricio Batiente y José Centurión, 
tratando de la Revolución Oriental, encabezada por el Coronel 
don Timoteo Aparicio; desde que se produjo la paz de Abril 
de 1872 



[14] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



¿Qué les importa a esa gente 
Cuajada de negro egoísmo, 
Nuestro santo patriotismo. 
Nuestra costancia evidente?. . , 
¿Usté ha de estar bien corriente 
Con quien vamos a tratar? . . . 

Y yo. cómo he de olvidar 

A los que han muerto a mi hermano, 

Y antes de darlos la mano 
Mejor me mando mudar. 

Sí, amigas o don Mauricio 
Nos han enguelto y boliao ; 
¡Lindaso nos ha pialao 
El General Aparicio! 
Ya se acabó el sacrificio 

Y el desarme va a venir; 
Cuánto antes quiero salir 
De este enriedo o barajusta, 

Y usté aparcero, si gusta 
Me puede también seguir. 

Seis años de emigración 
En suelo estrano tuvimos; 
Penurias, males sufrimos 
Con grande resinación; 
Cuando vino la imbasión 
Nos encontró decididos, 

Y hoy disgraciaos y vendidos 
Como hacienda, por dinero, 
Volvemos al estranjero 
Dejando bienes queridos!!! 



4 



[15] 



ANTONIO D LUSSICH 



B A LIENTE 

— Dnn Julián, ansí es la *uertt\ 

Fortuna o albercidá, 

; Unas veces gloria da . . . 

Y otras veces dá la muerte! 

Yo tuve ovejas y hacienda, 
Caballos, casa y manguera. 
Mi dicha era verdadera. . . 
¡Hoy se mi ha cortao su rienda' . . . 

Feliz vivía como un rey. 
Más alegre de hora en hora; 
¡Brillaba tanto mi aurora 

Que en un cambio nunca créi! 

i 

Pero el clarín con su voz 
Tinto abandonar me hizo; 
Saqué ágatas lo preciso, 

Y a lo demá*. dije ¡adiób! 

Carchas, majada y querencia 
Volaron con la patriada. 
[Y hasta una ^ieja enramada 
Que cayó . supe en mi ausencia! 

La guerra se lo comió 

Y el rastro de lo que jué, 
¡Será lo que encontraré 
Cuando al pago raiga vó! 

Tamién mi pienda tenía, 
Su recuerdo me entristece, 



[ 16] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



¡La vista se me humedece 
Pues deveras la quería 1 . . . 
Triste y amargo jué el día 
Que fí de ella a separaime, 
Para dir a piesentarme 
A mi causa voluntario. 
¡Siempre traigo e] relicario 
Que me colgó al ausentarme! 

La guerra siguió en su duelo, 
Y a ese ánjel tan sensible. 
Sin mi nu ]e jué posible 
La existencia y voló al cielo; 
De entonces voy sin consuelo 
Echando al aire lamentos. 
Que son quejosos acentos 
De un alma de amor partida, 
Que en esta terrible vida 
¡Solo encontró sufrimientos' 

JULIAN 

¡Há sentido usté su muerte! 

Jué un golpe que lo ha abatido. 

Está tris taso , afligido, 

¿Qué quiere cuñao?. , ¡La suerte! 

BALIENTE 

Don Julián^ si usté supiera 
Lo que se sufre en amando, 
Uno vive suspirando 
Aunque suspirar no quiera. 



[17] 



ANTONIO D LUSSICH 



Ella es su prenda querida. 
Con ella, sueña durmiendo; 
Sin ella, vive, muriendo, 
¡Y su amor nos dá la vida! 

Larguemos y vale más 
Por aura tan duro trance; 
¡Quiera Dios que a naide alcance 
Otro igual, nunca , jamás! 
Mas volviendo a lo de atrás, 
Usté hoy culpaba a Aparicio, 

Y creo que ha crrao su juicio, 
Pues sepa si ha de escucharme 
Del comienzo hasta el desarme 
La causa de este desquicio. (A) 

Sino, lecuerde güen mozo 

Que el suelo pátrio pisamos, (1) 

Y a poco andar lo golpiamos 
Al tan mentao Frenedoso; 
Diay salió el giupo glorioso 
Tierra adentro cabriolando 

Y una que otra vez sentando 
Lindo la gama y con gusto, 
Pa atracarles algún susto 

Y verlos salir ca . . . ntando. 

Y el que no aflojaba a naides 
En crudaso y terutero, (2) 
Jué a golpiarse con su apero 
Hasta la gran Guenos Aires; 



lA) Las notas que van al margen se encontrarán al fin del 
libro según su numcrucion 



[18] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Diciendo, que por desaires 
De su pago se había alsao; 
¡Mienta criollaso a otro laol 
Cuente lo que ha sucedido; 
Que en el Rincón jué vencido 
Don Másimo y redotao. 

Tamién con Carabajal 
Nos topamos lindamente: (31 
¡Pucha! qué arriada de gente. 
Como yeguas a un corral; 
y don Castro el General 
Nunca olvidará a Espuehtas* 
Pues le dimos tortas fritas 
Hasta atorarse , . y con fe. . . 
¡Ese día, sí carché 
Prendas de plata nuevitas! 

Dispués vino Ccverino. 
Allí rayamos los pingos; (4) 
¡Qué día de matar gringos! 
Si era Iansiar a lo fino; 
¿Recuerda cuando se vino 
Aquel batallón a un flanco 
Que cargaba quépi blanco?.,. 
¡Juna amante! ¡viera estrago! 
Yo cargué al primer amago 
Pa mostrar que no era manco. 

En Mercedes, Corralito, 
En Soriano y en la Unión, (5) 
Siempre y en tuita ocasión 
Supimos pegarle al frito; 
Pero, ¡por Cristo bendito! 



[19 3 



ANTONIO D LUSSICH 



Se vino el dotorerío. 
De bombilla y tinterío, 

Y ya empezó el barajuste 
Sin que hubiese más ajuste, 
Pelidban po el poderío. 

Andaban como manada (6| 
Cuando el Sitio, y puros ases. 
Con proyetos. charla y bases 
Pa embolber la paisanada; 

Y hasta con la muchachada 
Pueblera que había venido, 
Les hablaban de un bandido 
Tal o cuah en su interés: 
Ansí que dende esa vez 
Jué cayéndose el partido. 

\ diay templarnos cuñao 

Pa darle a Suarez . . . indulto ... ( 7 I 

¡Cuándo acordamos! . ¡ni el bulto! 

El pájaro había vola o; 

Salió en la noche ecli^ao 

De la Sierra e^e silguero, 

Y hasta el Sauce, compañero 
No se nos quiso sentar: 
¡Más vale no recordar 

Lo que pasó allí aparcero 1 

El valeroso Muniz 

En esa batalla amarga, 

Dió cáda brillante carga 

Y de un modo tan feliz. 

Que el triunfo estuvo en un tris 



[20] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Pa los bravos nacionales; 
Pero zanjas y trigales 
Cubrían al enemigo, 
Mientras que el pecho de abrigo 
Solo tuvimos los Hales. 

Medina, Estomba. La\era. 
Bastarrica, Arrúe y García, 
Supieron en ese día 
Darle brillo a su bandera: 
Burgueño, Urán, Olhera, 
Rodríguez, Ferrcr, Muñoz, 
Han hecho un estrago atroz 
Con sus guapas debisiones, 
Que al gobierno y sus legiones 
Les dieron lesión feroz. 

Pampillon terrible lanza 
Abre claro ande atropella, 
Tamién dejó ciuda giiella 
Uturbey con su pujanza; 
Rada fiero se abalanza 
Con la Escolta valerosa: 
Lacalle, Mena, Mendoza, 
Latorre y tanto valiente. 
jAlientahan a su gente 
En esa cáida gloriosa! 

¡Ay! hermanito Julián. 
Costó esa lucha mil vidas, 
Y entre las muchas queridas 
Aun lloro la de Lujan: 
Murió Rodríguez. Durán, 



[21] 



ANTONIO D LUSSICH 



Morosini, Plá y García; 
¡Tamién Carrasco ese día 
Cayó como caen los bravos! . . 
Po el plomo de los esclavos 
Enganchaos, que tanto había. 

Y pagaron su tributo 
Moieno y Anavitarte; 
De dolor el alma parte 
Tanta horfandá, ruina y luto. 

Y ese es de la guerra el fruto 
Que en su marcha se cosecha; 
¡No \uelva a dar luz su mecha 
Pa alumbrar negras hazañas. 
Que abren ¡ay! en las entrañas 
De la Patria, cruda brecha! 

Que retirarnos tuvimos 

Por entre charcos de sangre, 

Y ágatas con el matarnbre 
A duras penas salimos; 
Pero pronto nos riunimos 
Otra vez al gran montón, 

Y vivando a esta nación 
Juramos echar el resto, 

¡O morir en nuestro puesto 
Sosteniendo el pabellón! 

Juéronse algunos sentando 
Al ver la pata a la sota, 

Y otros, ya antes la redota 
Se habían estao desgranando; 
Solo nos fimos quedando, 



[22] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Los que en cualesquier terreno 
Sujetamos lindo el freno 
Copando altivos la banca, 

Y boliámos siempie el anca 
Sin mirar si el campo es güeno. 

Pero pa más estrupicio 
Los letraos se nos volvieron, 

Y yá tamién disunieron 
a Muniz con Aparicio; 
Allí empezaron su oficio 
De entripas y plumería. 
Ansí que de día en día 
La cosa tan se frunció, 
Que el patriotismo voló 
¡Pues solo ambición había! 

JULIAN 

Yo soy un gaucho redondo. 
No tengo luces ni pluma, 
Pero nunca ando en la espuma 
Porque dentro siempre al hondo; 
Ansí es que digo y respondo 
Que aunque soy muy partidario, 
Las cuentas de ese rosario 
Traiban mucho Padre Nuestro; 

Y aqui amigo, hay cáda maestro 
Con más letras que un misario. 

Y a la oreja siempre andan 

Y como sarna se pegan; 
Dentran, salen, corren, bregan, 
Se dueblan con los que mandan: 

[23] 




ANTONIO D LUSSICH 



Adulan, gruñen y ablandan 
Con el unto de su lábia: 
En fin hermano, dá rabia 
Tanta falsía de una vez; 

Y hágase cargo , . esa es 
La gente que llaman sábia. 

Vuelven si no loa almiten. 
Se acuquinan si los retan. 
Mas cuando el clavo asujetan 
Cual la grasa se rediten; 

Y al infeliz que engañitrn 
Lo dejan mirando el alba, 
Pues en espinas la malva 
Redepente se ha cambiao; 
\ queda el pobre crishao 
Como piojo entre una calva. 

SALIENTE 

¡Don Julián! solo un dotor 
Salió guapetón y listo, 
j Pocos iguales he visto! 
Es pierna % muy superior; 
Guen gaucho al par del mejor 
Pa entreverarse en pelea, 
Su lanza remolinea 
Como culebra enojada. 
Siempre sale ensangrentada 
¡Jué pucha' que colorea. 

JULIAN 

¿Qué me bá a decir Baliente? 
Lo conosco de pi-apa. 



[24] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



BALIENTE 

— Ni una hormiga se le escapa 
Conoce a tuita la gente. 

JULIAN 

— ¿Y n ó he de conocer y ó 
Al más lindo coronel 
Que se ha lien a o de laurel 
Ande quiera que embistió? . . . 
Dolores, Tacuaiembó, 
Cuñapirú y los Queguáy?, 

Y en cualquiei parte del páis 
Salvañá es tan conocido, 
Como ese pa^to estendido 
Que en tuita tierra echa raíz. 

Y da calor ese mozo 
Verlo sentao en su ílcte, 
Bien aperao y paquete, 
Como el gmete, famoso: 
Yo he visto a ese valeroso 
En un terrihle entrevero 
Dentrar lansiando el primero 
Con sin igual bisarría ; 

¡Ay juna! causa alegría 
Servir a ese compañero. 

Y otro Coronel muy crudo 
Es Arrúe el melitar, 
Quien se le quiera apariaT 
Ha é ser más que copetudo: 
Aun naides vencerlo pudo 



[25 j 



ANTONIO D LUSSICH 



Po el número ni el paraje; 
Su valiente milicaje 
Como tabla va al fogueo, 

Y mil lauros por trofeo 
Son el premio a su coraje. 

BALEENTE 

Aura aventajó de cierto 
Dos cuerpos en la carrera; 
Será por la vez primera 
Que mi haigan metido injerto. 

JULIAN 

— Son al ñudo los afanes 
Al proponerme algún fin; 
Ni letra os de retintín 
Han podido echarme panes. 

B A LIENTE 

Ansina es que yo me esplico 
Por la queja que dio usté. 
No es el general, créame. 
Quien nos ha clavao del pico; 
Son los qui untan el bolsico 
Con la sangre de este páis; 
¡Que el diablo Ies diera máiz 
En vez de pluma y tintero; 
0 alfalfa de algún potrero 

Y otras yerbas é aínda máis! 



[26] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



JULIAN 

Tamién medio portuguéz 
Había sido, por lo visto; 

Y suele dar ese misto 
Más chispas que busca-pies. 

SALIENTE 

— Ansí soy yo, dibertido. 
Pero cuando el lomo hincho, 
¡Zambullo como el capincho 
Que de cerca es perseguido! 

JULIAN 

Tiene razón y no miente: 
Hubiera sido otra cosa 
Sin los enriedos y prosa 
Que nos trujo esa tal gente, 
Que se llama inteligente 

Y nos quiere embosalar, 
Para hacernos cabrestiar 

Y servirles de estrumento. 
Porque tienen el talento 
De las láuchas, pa uñatiar. 

BALIENTE 

Y otros güenos orientales 
Cayeron por la traición 
Cuando la bárbara aisión 
Habida en los Manantiales; 
Aún sus tupidos chircales 



[27] 



ANTONIO D LUSSICH 



De sangre hermana manchaos, 
Son testigos no borlaos 
De aquel hecho miserable. 
Ande un gobierno espreciable 
Burló sagrados trataos. 

Medina el viejo guerrero 
Sostuvo allí su renombre; 
jDc laurel cubrió su nombre! 
Murió sin rendir su acero. 

Y Aréehaga. el compañero 
Más sereno en el combate. 
Vino a cáir al rudo embate 
De su destino junesto; 

l Mas la gluria tiene un puesto 
Que ni aun la muerte lo abate! 

JULIAN 

A la raya acerqúese 

¿Qué le gusta, paz o guerra, 

O emigiar pa estiaña tieira, 

Sin tapujo esplique*é? 

Bien ^e sabe, ya se vé 

La patria e« mejor de juro, 

Pero también le asiguro 

Que no ha de vivii tranquilo, 

Y yo, buscaré otio asilu 

Que en ser limpiao no me apuro. 

Ni van a dejar pa casta 
Si nos agairan mansito», 
Aura se amuestran blanditos 
Mientras agranden la plasta; 



[28] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Tengo esperencia y me basta 
Resabiao por las solpresas; 
Guampéen a olios con esas 
Que el color de su oro es falso. 
Por tal razón me les also 
Cansao ya de su* piornedas. 

SALIENTE 

Ni se si largarle prenda. 
Estoy hecho un iay de mil 

Y es tanto lo que sufrí 

Que vivo hartu de contienda . . . 

JULIAN 

- — ¡Se compuso la merienda! 
Cáe otro táura a la fiesta, 

Y güeña ocasión es esta 

Pa un parecer o un consejo. 
Pues ño José, como viejo 
Al platicaje se priesta. 

BALIENTE 

Don Centurión,.. ¿Y que es eso, 
De largo pasa este día? 
Venga a hacernos compañía 

Y esentumir la sin-gueso. 

JULIAN 

Aprosímese a esta yunta: 
¿Qué tal sigue ese valor?... 
Llegúese al calentador 

Y chupará por la punta, 



[29] 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 

— Aunque voy medio apurao 
Quiero almitirle el embíte, 
Pues ya he toma o el desquite 
En lo mucho que he trotiao. 

JULIAN 

¡Está gordaso su flete! , . . 

CENTURION 

— ¡Cómo no, le doy gramilla, 
Pá que no afloje en la or quilla 
Si lo monta algún paquete! 

Se lo negocié a Peláis 
Dende que era muy potrillo, 
Ricién le apunta un colmillo 

Y ya sabe comer máiz, 

JULIAN 

A ese gaucho paquetazo 
Le gusta ensillar gúen pingo; 
[Pa montar, ni es medio gringo 
Sino paisano amachaso! 

BALIENTE 

A ver cuñao, desenfrene > . t 

CENTURION 

— Le haremos al campo gasto, 
Porqué aquí está lindo el pasto 

Y me gusta que se enllene. 



[30] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Mientras pellizca a sus anchas 
Con la cincha media floja, 
Le haremos sonar coscoja 
A esta paz que jiede a manchas. 

JULIAN 

¿Tiene estaca? 

CENTURION 

— Y de mi flor, 
¿Cuándo he andao yo desprovisto?... 
¡Siempre tengo tuito listo 
De la jerga al maniadort 

Soy gaucho lindo y parejo, 
De bosal, laso y coyunda. 
Poco me enriedo en la junda 
De mi reborber ¡canejo! 

JULIAN 

Y con no tanta parola 
Vamos de una vez al caso: 
Me hallo como en embaraso 
Hasta que ruede la bola, 

CENTURION 

Alumbre algo pa empinar; 
Mi garguero está en ayuna, 
Dende que s'entró la luna 
Yo ni sé lo que es chupar; 

[31] 



ANTONIO D LUSSICH 



Mas hoy creo han de pagar 

Y las botas nos pondremos; 
Pucha ¡si le pegaremos 

Al trago, fiero, cuñaos! 
Vamos a quedar mamaos 
Por que ya la paz tendremos. 

JULIAN 

¡Había sido usté ladino! . . . 
No se cansa ni un momento; 
Su lengua es el movimiento 
De la rueda de un molino. 

Si me hace acordar a un pión 
Estrángis que yo tenía. 
Era labia tuito el día 
En su idómia, aquel nación. 

Y pa mi era una ceguera 
Sin poderlo remediar, 
Tuito se volvía hablar 
Que en su tierra rico era. 

Que tenía allí, que tánto 
Trigo, verdura y campaña; 
¡\ nunca tuvo el lagaña 
Ni tierra en el camposanto 1 

CENTURION 

Pues sabe que usté no mengua 
Ya andamos medios parejos, 
Nunca le faltan consejos.,, 

Y sin pelos en la lengua. 



[32] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



JULIAN 

— ¡Le copo esa compadrada! 
Pero lárguese por fin. 
¿No está oyendo usté el clarín 
Que toca pa la carniada? 

CENTURION 

Traiga antes licor de fuego 
Pa que mi cabeza encienda^ 
Quiero empinar por la prenda 
Que me ha roba o el moriego. 

JULIAN 

¿Quién es la favorecida? 

CENTURION 

— ¡Eso sí contarle debo 
Pues de dicha me conmuevo 
Al hablar de mi querida! 

Cuando fimos a la Unión 
A sitiar Montebideo, 
¿Recordará sigún creo 
Que andube medio tristón? 
Cómo no, este corazón 
Mi pecho cuasi revienta; 
Y me pasaba a la cuenta 
Lo que al potro sin bastera 
¡Pialao por la vez primera 
Que un domador se le sienta! 



[33] 



ANTONIO D, LUSSICH 



JULIAN 

¡Pucha! corcobiaba usté 
De una manera baguala; 
Alguna espoliada mala 
Le afirmaron, y con fé. 

CENTURION 

¿Sabe que cuando un puñal 
Dentra con juersa en el pecho, 
Cae al suelo uno derecho 
Po el peso de agudo mal? 

El amor es corno un tajo 
Que sin sentir se le cuela, 
Va ardiendo al par de una vela 
Y adentro quema al destajo. 

JULIAN 

¿Y cómo podrá pararse 
El golpe cuando es certero? 
Con que el criollo más matrero 
A veces suele ensartarse. 

CENTURION 

— Cuando agatita le aprieta 
Usté se larga sin más. 
Ni vuelve la cara atrás 
Dejándolo al muy sotreta. 

Dura en la tierra el amor 
Si el interés no lo alcanza, 



[34] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Y lo rócia la esperanza 
Con su riego bienhechor, 

Tamién muere su deleite 
Si la incostancia lo amaga; 
Como la mecha se apaga 
Cuando le falta el aceite. 

Vea usté esa flor airosa. 
Que si en agua la conserva 

Y del viento la preserva, 

Se sostiene un tiempo hermosa. 

Mas si en cambio la aprisiona 
Sin rocío que la aliente, 
Se marchita redepente 

Y hasta el color la abandona. 

Yo tuve un nardo una vez 

Y lo acariciaba tanto, 
Que su purísimo encanto 
Duró lo menos un mes. 

Pero ¡ay! una hora de olvido 
¡Secó hasta su última hoja! 
¡Así también se deshoja 
La ilusión de un bien perdido! 

De muy létrao no presumo 
Pero me fundo en mil casos, 
De la dicha los chispasos 
Van al aire como el humo. 



[35] 



ANTONIO D LUSSICH 



Siguiendo pues el suceso 
Que le venía hoy contando; 
Oigalo, que de tan blando 
Se me hace agua la singüeso. 

Cerca del Paso Durana, 
En una quinta de lujo. 
Jué ande la suerte me trujo 
Pa conocer mi tirana; 
Iba po allí una mañana 

Y oi un canto ¡que si viera! 
Del Cielo créi que saliera; 

Y ay no más paré la oreja. 
Haciendo me c um a d r ej a 

Me quedé oyenda de ajuera. 

¡Pero qué dulce lamento! 

jQué ternura! ¡qué aflición! 

Si el más duro corazón 

Se ablandára en el momento 

Al escuchar el acento 

De esa voz que mi alma ha herido. 

Si volar habría podido 

Yo me le hubiese apariao, 

Pa decirle enamorao 

Por tí, echo el mundo al olvido, 

Dispués se salió a la puerta, 
Entonces más me almiré; 
¡Le asiguro que quedé 
Con tamaña boca abierta! 

Son los reflejos más flojos 
Del diamante y las centellas: 



[36] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



¡Ni aun las más puras estrellas 
Dan la luz de aquellos ojos! 

¡Qué cutis! Dios nos dejara. 
Como escarcha blanco era; 
¡Si hacerme pulga pudiera 
La sangre yo le chupara! 

Otra, tamién diay salió, 

j Madre mía! ¡qué gran cosa! 

Linda romo mariposa 

Que entre un rosal se perdió. 

A dos más bidé benir. . . 
De cristo ya me pasaba, 
¿Por qué de allí no templaba 
Quedrán ustedes decir? 

Era que estaba pegao 
Como la mugre a sus güesos, 
Como al tacaño los pesos, 
Como el engrudo cola o. 

JULIAN 

Ya se nos volvió a ladiar 
Con los dichos compadrones; 
Sujete sus espresiones 
Y deje de retozar. 

La mugre aunque cosa fiera 
Se lava y sale al momento; 
Pero usté, ni con ingúento 
Limpia su gran madriguera. 



[37] 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 

—Se equivoca mi criollaso, 

Ni un tubiano yo aura tengo . . . 

¡En este momento vengo 

De darme un baño amachaso! 

\ siguiendo mi copiada, 
Vi salir otro lucero 
Más brillante y hechicero 
Que aquel de la madrugada. 

Ellas en mí se fijaron, 

Y una a la otra dijo ansí: 
"¿Qué andará haciendo po aquí 
Este mozo? — y saludaron". 

"Güen día. ¿Qué tal lo pasa? 
Preguntaron con recato, 
Si usté gusta apiarse un rato 
Disponga de nuestra casa'\ 

Sin hacerme rogar mucho, 
Até a un horcón el potrillo, 
Le di guelta el cojinillo, 

Y en la oreja guardé el pucho. 

\ diay sin saber porqué 
Ni lo que en mí yo sentí. 
Sé que su rastro seguí 

Y pa las casas rumbié. 

Pero entre gente tan fina 
Se me colorió hasta el pelo, 



[38] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Y arisqueando de recelo 
Gané el banco de una esquina. 

Y ahi lo mesmo que cigüeña 
Quedé estirando el pescuezo, 
Porque andaba, lo confieso. 
Como gato entre la leña. 

Al vuelo ellas colijieron 
Que mi estao no era liviano; 
Me trataron como hermano 

Y a la patrona trujieron. 

Sentada estaba y sufría 
Una grande enfermedá; 
Era el retrato en verdá 
De nuestra Virgen María. 

La pobre me saludó 
De güen modo y cariñosa; 
Que jué linda cuando moza 
Colejí en seguida y ó. 

Muy mucho me agasajaron, 

Y una tocó un estrumento; 
¡Qué manos! ¡qué movimiento! 
Hasta mi alma entusiasmaron, 

¡Pucha! ¡oyera cáda nota! 
i Si daba calor aquello! 
Cuasi pierdo hasta el resuello 
Pues sudaba gota a gota. 

¡Qué guitarra! ¡qué acordión! 
¡Qué flauta! ¡ni qué pandero! 



[39] 



ANTONIO D LUSSICH 



Si aquello se iba certero 
AI medio del corazón. 

Yo guardo de ella un tesoro 
Que el blanco muere y no pisa ; 

Y es una rica debisa 
Con lema bordao en oro. 

Solo lucí en las batallas 
Aquel valioso presente* 

Y al ceñir con él la frente 
Crecer sentí mis agallas. 

Me despedí con trabajo, 
Pa salir andube lerdo . . . 
Siempre guardaré el recuerdo 
De su bondá y agasajo. 

Dende entonces les tomé 
Pasión grande y hermanal, 
Amor como no hay igual 
Que aquí adentro lo enceiré 

JVo es el fuego aterrador 
Que abrasa pecho y cabeza, 
Destruyendo la pureza 
Con su soplo matador. 

Es el amor que alimenta 
El árbul de la esperanza; 
¡Feliz aquel que lo alcanza 

Y en el alma lo sustenta! 

Aunque es güeno como malba, 
Suavecito como incienso, 



[40] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Más que la Pampa es inmenso, 

Y alentador como el alba. 

JULIAN 

Deje a las hembras atrás 
Que ya cansó la tal yerba, 
¡Cargue pues con la reserva 

Y cuente algo de esta paz! 

CENTURION 

— Tiene razón, pondré fin 
Del cariño a los ardores, 
¡Dejaremos esas flores 
Quietitas en su jardín T 

Que aunque el amor y la guerra 
Son cuasi de un parecer; 
Nos y ere el uno sin ver, 
Nos echa la otra por tierra, 

BAHENTE 

No reculo a un entrevero, 

Y lo busco hasta de antojo. 
Pero a polleras, me encojo 

Si hay que decirles ¡te quiero! 

No es así ño Centurión, 
¡Ha pelechao ese grullo! 
Mata . , . sin hacer barullo . . . 
¡Siga dando al pericón! 



[41] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

Vea si viene el melcachifle 
Quiero hacer un gorgorito; 
Ya el buche lo pide a grito 
Porque tengo limpio el chifle. 

CENTURION 

¡Va mostrando al fin la hebra!. . . 

JULIAN 

— Yo no entiendo otros amores 
Que respirar los olores 
Diun güen frasco de ginebra. 

Ella aturde la razón. 

Lleva al cielo el pensamiento, 

Curte a fuego el sufrimiento, 

Y hasta enancha el corazón. 

BALIENTE 

Si el barbijo más apiieta, 
Hoy sale de entre nosotros 
Compositor. . . no de potros, 
Sino un ladino puéta» 

JULIAN 

Aura embolberme pretiende 

Y no es láucha pa el menudo; 
Que a un zorro viejo coludo 
Ningún pelao lo solpriende. 



[42] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



CENTURION 

— Pongan el óido al comienzo, 

Y dende ya les aviso. 

Que es más largo que chorizo 
Lo que relatarles pienso. 

En mi puesto me encontraba 
Con un terne divertido, 
Pegándole decidido 
A una jugada de taba, 
Diay vide que se acercaba 
Un sóida o de polecia, 
El que al galope venía 

Y hasta el cerco se allegó 
Sin tapujos, y me dio 
Un papel que rae traía» 

Lo mandaba el comisario 
De la sesión del Minuano; 
¡Medio diablón el paisano! 

Y pa los nuestros, corsario. 

Me decía en el escrito: 
"Amigo don Centurión, 
"Es llegada la ocasión 
"De aprontarse pa este frito; 
"¡Aparicio pegó el grito! 
"Nos acaba de imbadir; 
"Yo aurita salgo a riunir, 
"Tenga listos pingo y lanza 
"Que mañana a más tardanza 
"En su busca hemos de dir". 

Sin siquiera esperar nada 
Las pilchas a luz saqué; 



[43] 



ANTONIO D LUSSICH 



El sable y muarra limpié 
Desponido a la llamada. 

De un facón que tenía allí, 

Y de tacuara una caña, 
[Hice una lanza tamaña! 
Poniéndole un tongorí. 

Dejé el puesto al capataz 

Con la haciendita y el rancho, 

Y dije, ¡ya está el carancho! 
Que se vengan los demás. 

Me alsé con tuito mi apero, 
Freno rico y de coscoja, 
Riendas nuevitas en hoja, 

Y trensadas con esmero; 
Linda carona de cuero 

De vaca, muy bien curtida; 
Hasta una manta fornida 
Me truje de entre las carchas; 

Y aunque el chapiao no es pa marchas 
Lo chanté al pingo en seguida. 

Hice sudar el bolsillo 
Porque nunca fí tacaño; 
Traiba un gran poncho de paño 
Que me alcanzaba al tobillo. 

Y un machaso coginillo 
Pa descansar mi osamenta; 
Quise pasar la tormenta 
Guarecido de hambre y frío, 
Sin dejar del pilcherío 

Ni una argolla ferrugienta. 



[44] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Mis espuelas macumbé, 
Mi rebenque con birolas, 
Rico facón, güeñas bolas, 
Manea y bosal saqué: 
Dentro el tirador dejé 
Diez pesos en plata blanca, 
Pa allegarme a cualquier banca 
Pues al naipe tengo apego; 
¡Y a más presumo en el juego 
No tener la mano manca! 

Copas, fiador y pretal, 
Estribos y cabezadas, 
Con nuestras armas bordadas 
De la gran Banda Oriental ; 
No hé güelto a ver uno igual 
Recao tan cumpa y paquete, 
¡Ay juna! encima del flete 
Como un sol aquello era, 
¡Ni recordarlo quisiera! 
Pa qué ¡si es al santo cuete! 

Monté un pingo barbiador, 
Como una luz de ligero, 
¡Pucha! ¡si pa un entrevero 
Era cosa superior! 
¡Su cuerpo, daba calor! 
Y el herraje que llevaba. 
Como la luna brillaba, 
Al salir tras de una loma; 
Yo con orgullo y no es broma 
En su lomo me sentaba. 

A los tientos del recao 
Puse el poncho y até el laso; 



[45] 



ANTONIO D LUSSICH 



También arreglé de paso 
Un mamador bien sobao, 

Y pa estar del tuito abiao 
Hice estacas y maceta; 

A más, sampé en la maleta 
Dos mudaa de ropa nueva; 

Y ya sali de mi cueva 

¡Más cargao que una carreta! 

JULIAN 

Voy a atajarle el suspiro. , . 
¿Pa tantas pilchas, colijo, 
Llevaría usté de fijo 
Algún carguero de tiro? . . . 

CENTURION 

— Solo al amor me le en rabo 
Sin mesquinarle cabresto; 
Pero a la cola . . . ni un resto . . , 
Que se lo aguante otro pabo. 

JULIAN 

Si sigue meniando astilla 
Le tarjéo el chiripá. , . 
jTántas tarjas tiene ya, 
Que parece una parrilla! 

¿Y el poncho? . . . está como fleco 
De tanto pegarle, al ñudo . . . 
¡Pa lengúetiar es más crudo 
Que aquel mentao Don Pacheco ! . . . 



[46] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



BALIENTE 

Nunca lo empaca el relato 
Por que no es ni medio lerdo; 
Si miente, tiene recuerdo 

Y no le merma barato. 

CENTURION 

— Ya le albertí antes de ahora 
Que el petardo era largaso 
Como tres tiros de laso, 

Y una consulta dotora. 

BALIENTE 

Si siempre tiene salidas 
Este fantasma embrujao, 
Hasta al diablo lo hace a un lao 
Con tan juertes embestidas. 

CENTURION 

— Ansina soy y seré, 
Ansina marcho viviendo, 
El mesmo seguiré siendo 

Y el mesmito moriré. 

Pero no corten la hilada 
De la historia que seguía, 
Sino ni basta este día 
Pa que se quede acabada. 

Me salí de aquel tirón 
Con tánta prenda de plata, 



6 



[47] 



ANTONIO D LUSSICH 



Que del cogote a la pata 
[Era un vivo rilumbrón! 

JULIAN 

¡Ah toro! Y no tiene yel 
Pa largarnos sus guayacas; 
Y Je gustan las balacas 
Como a las moscas, la miel. 

CENTURION 

— No soy criollo de esa gente 
Llamada letra menuda, 
Pero usté no ponga duda 
Que soy gaucho inteligente. 

JULIAN 

¿Qué es eso amigo Mauricio 
Como su labia sujeta? > . . 
A ver pues también si aprieta . . . 
Para despuntar el vicio. 

SALIENTE 

¡Cuándo diantre le he aprerao! 
Nunca he tenido esas mañas... 
Temo rajar mis entrañas 
Abriendo mucho el canda o. 

JULIAN 

¿Quedrá usté volverse alcalde? 
[Pero su ley será poca! 



148] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



BALIENTE 

Me gusta verle la boca . . . 
Cuando la estira debalde. 

Denle duro al mancarrón 
Que no afloje en lo parlero, 
En tanto que yo el puchero 
Voy a sacar del fogón. 

¡Pucha! que está espumadito, 

Y bien asao el churrasco; 
Córranse, no le hagan asco 

Y corten del calientito, 

JULIAN 

¡Si este Baliente, es matarse! 
Nunca le falta albertencia, 

Y una grande conocencia 
Pa siempre desempeñarse. 

BALIENTE 

— Están hablando de hambre 

Y con los ojos lo añiden.. . 
De los que ni dan ni piden 
Es este rico matambre. 

CENTURION 

¡Ah terne! siempre es el mesmo 
Apotrao de dicharachos, 

Y algunos dentres amachos: 
¡Qué collera con Juan Lesmo! 



[49] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

El puchero y el asao 
Hay que asentar en seguida; 
¿A ver pues quién me combida 
Con un negro bien armao? 

SALIENTE 

Lo podré abiar de tabaco 
Pero piqueló a su antojo; 
\o al mío siempre lo mojo 
Cuando está abentao el naco. 

CENTURION 

Perdimos en la merienda 
Lo mejor de la milonga. . . 

BALIENTE 

- — Cuando el payador disponga 
Puede dir largando prenda, 

CENTURION 

Volviendo pues al asunto: 
Salió mi flete escarsiando. 

Y yo una copla cantando 
De la guerra al contrapunto; 
La pierna por tuito punto 
Lindamente me gustaba, 

Y hasta el pingo relinchaba 
¡Si lo viera! de contento, 



[50] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Y diay colejí al momento 
Que el batuque le agradaba. 

Un trecho largo trotié 

Y f í a visitar de paso 
Un compadre mío viejaso 
De la Barra del Cufré; 
Cuando a la estancia llegué 
La vide algo solitaria. 
Pues solo ña Candelaria 
Me recibió en la tranquera, 

Y ya malicié que hubiera 
Nueva alguna estrordinaria. 

Pregunté por mi tocayo: 

Y la comadre me dijo 
Que había ensillao de fijo 
Al primer canto del gallo; 
Llevando el mejor caballo 
Que en su tropilla tenía, 
Pa llegar con sol tuabía 
Al boliche de un Carrión, 
Ande estaban de riunión 
Los blancos, en ese día. 

Entonces tuve tristeza 
Por marcha tan repentina; 

Y la vieja muy ladina, 
Me largó con esta presa: 

"Escuche usté por su madre 
"Lo que en confianza le digo: 
"Juya de aquí o busque abrigo 
"Ande ni perro le ladre; 



[51] 



ANTONIO D LUSSICH 



u Sepa que ya su compadre 
"Haciendo boy la pata ancha, 
"Alzó el moño de esta cancha 
"Pa riunirse a la reguelta, 
'Murando no estar de güelta 
"Sin antes ver la revancha". 

[Pobre viejo mi tocayo! 
Siempre guapo y tan patriota, 
No andaba espiando a la sota 
Para ensillar su caballo. 

JULIAN 

En los juegos de la tierra 
Hay que andar muy delijentes, 
No hacen baza los suplentes 
En los naipes de la guerra. 

CENTURION 

Otro paisano llegó 
Con el pingo sudadaso; 
De trasijao venía al paso, 

Y al llegar se le aplastó; 
Uno pa mudar pidió, 

Se echó al corral la manada, 

Y a la primer rehollada 
Enlazó un güen rosillito 
Que lo sentó allí mesmito 
De una sola rastrillada. 

El forastero era listo, 

Le eché el fallo ... ¡y no me engañó 3 

Debía ser de pago estraño, 



[52] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



No era cara que había visto; 
El hombre iba bien provisto 
Pa aguantar cualquier corcobo; 
Preguntó haciéndose el bobo 
La picada más cercana 
Yo pa mí, dije. . , ¡mañana! 

Y el pango se me hizo robo 

Le comenzé a largar prosa 
Del paso que me pedía, 
El cual, bola a pié estaría 
Por ser cañada fangosa; 
Mas que eso no era gran cosa 
Hallándose a corto trecho 
Cerquita al primer repecho 
Una picada matrera, 
Que yo endilgarle pudiera 
Pa que saliese derecho. 

Me fijé en su apero todo 

De curioso . . > ¡ hágase cargo ! 

Usaba poncho muy largo 

Que le tapaba. . . hasta el modo, 

Mas lo dobló por el codo 

Y le vide di un gataso 
Güen facón, y un trabucaso 
Como pa pedir respeto; 

Y en guascas traiba el completo 
Dende los tientos al laso. 

Y él, cuando en mí reparó 
Viéndome ármas de pelea, 
Colijo, que guena idea 

No tuvo y me receló; 



[53] 



ANTONIO D LUSSICH 



Ansí lo malicié yo, 

Y le dije, mi aparcero. 
Usté de acá es forastero 
Pero entre amigos está, 
Tal vez no conocerá 
Otra cosa, compañero . . . 

De las Puntas del Cufré 
A la más alta cuchilla, 
Naide lo afrenta ni humilla 
A este gáucho que aquí vé; 
He sido y siempre seré 
El taita de aquellos pagos. 
Pues probé en trances aciagos 
Que mi brazo con pujanza 
Ha remoliniao la lanza 
Causando rudos estragos. 

Y aunque es José Centurión 
Cruel con los enemigos, 
Amigo es de sus amigos. 
Incapaz de una traición; 

Me es igual pluma o facón, 

Y lo que es pa echar un pial 
En la puerta de un corral, 
No le embidéo al primero, 

Y en ancas, soy el puestero 
Del estrangis más bozal. 

Me retrucó sin demora 
El otro, alabo sus mañas: 
Tamién tengo mis hazáñas 
Dende que nací, hasta ahora. 

"Me llamo Frutos de nombre 
"Y Costa de apelativo, 



[54] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



"¡De gáucho guapo y altivo 
* 'Tengo en mi pago renombre! 
"Le asiguro que no hay hombre 
"Más mentao en el Chaná, 
"Ni la mesma autoridá 
u Me lleva con el encuentro, 
"Porque sabe que ande dentro 
"Respetao tuito será. 

"Y si viera, aunque ya viejo 
"Suelen gustarme las chinas. 
"Y soy con las más ladinas 
"Peine que ni liendres dejo; 
"Al mundo salí parejo, 
"Me prestó Dios su favor, 
"Y jamás pudo un rigor 
"Hacerme agachar la frente, 
"Pues será hasta que rebiente 
"Firme y lial, su servidor. 

"Ya que juntos relinchamos 
"Que adentro no quede empacho; 
"Lárgue cada cual su guacho 
"Tal vez del par, uno hagamos/ 1 

Con tapujos jamás ando 

Y ande quiera desensillo; 
Ni me engüelbo en el obillo 

Y tuito a guardar lo mando, 

¿Con que Don Fruto? sea franco 
Le pregunté, no es ofensa . ♦ » 
¿Y en opiñones qué piensa, 
Tira a colorao o a blanco? 



[55] 



ANTONIO D LUSSICH 



Aunque el viejo era algo arisco, 
Retrucó, "salga ande salga. 
Usté es hombre y Dios le valga 
Embuchando este petisco." 

"Paisano soy y he de ser 
"De la celeste debisa; 
"No es bordada sino lisa, 
"Pero la sé defender; 
"Ande quiera lo hago ver, 
"Y áura voy a la riunión 
"A ofertar a mi opinión 
"Este brazo en su servicio, 
"Para ayudar a Aparicio, 
"En su gran regolución." 

Junte con ésta, su mano, 
Tamién mi pecho le atraco, 

Y gorgoriemos un taco 
Por la cáida del tirano. 

Nunca este cuero ha servido 
Pa ser lonjiao por mi gente; 
Respondí siempre fielmente 
Al clarín de mi partido; 

Y el que hoy se quede dormido 
Sin engrosar nuestra fila. 

Es porque el valor vacila 
De esos malos orientales: 
Unámonos pues los Hales 
Pa ver la pátria tranquila. 

Y eché al diablo al comisario 
Que me escribió aquella carta, 



t56J 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



i Desenredando mi cuarta 
Como blanco y partidario! . . . 

A esas horas, ya la cruz 
De juro me había él echao; 
Salió el zonzo madrugao. 
¡Y con patas de avestruz! 

Seguimos siempre marchando 
En un bajo, y por la orilla 
De una machasa cuchilla 
La que estábamos costiando; 
Cerca ya díamos llegando 
A una estancia y pulpería; 
El hambre nos perseguía 
Y era tiempo de embuchar, 
Allí fimos a buscar 
Por si algo pronto tenía. 

Llegamos a la enramada 
De la esquina o del boliche. 
Pedí al pulpero un espiche 
Pa tomar la combidada. 

"Traiga patrón algún fiambre 
"Que la quijada entretenga, 
"Pidió Costa, o lo que tenga 
"Para no morirnos de hambre. 

"Sino, es cosa de un ratito 
"Armarnos de un asador, 
"De ese membrillo cantor 
"Y chantarle un churrasqueo. 



[57] 



ANTONIO D. LUSSICH 



"Que entre los gáuchos cumplidos 
"Pocas giieltas debe haber, 
"Pedir, pagar y querer, 
"Son siempre gúenos partidos." 

Pero el gringo no era lerdo 

Y no se enredó en las cuartas, 
Pronto llegó con dos sartas 
De chorizos, ¡puro cerdo! 

Les asiguro en verdá, 
Que don Fruto era parlero 
Como loro barranquero 
De primera calida. 

JULIAN 

— Le dice al sartén la olla: 
¡Quita que me ensucias, bruto! 

Y usté en yunta con don Fruto 
¡Cuál de los dos más embrolla! 

CENTURION 

¡Ah Julián! siempre chocante, 
De amolar no se resabia, 
¿Y quien diantre con su libia 
El pié le pone adelante? 

JULIAN 

Don José, no se haga el chico, 
Sernos gajos de una rama: 
Si a mi ladino me llama 
¿Quién a usté le ataja el pico? 



[58] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



CENTURION 

— Deje seguir mi campaña: 
Aboné el gasto a los gringos. 
Pronto arreglamos los pingos, 

Y por no perder la maña 
Llené mi chifle de caña 
Pa los guesos calentar. 
Pues teniamos que marchar 
Hasta ponerse la luna; 
Trotiada largasa ¡ay juna! 
Le díarnos a pegar. 

Los fletes iban chupaos, 
A una aguadita llegamos, 

Y los frenos le sacamos 
Que bebiesen descansaos, 

Dispués que beber les dimos 
Salieron llenos, briosos, 
Como soles riiumbrosos, 

Y a la marcha nos pusimos. 

¡Qué trohar aquella noche! 
El frío frunció mi hocico: 
¡Ah suerte del hombre rico 
Poder pasiarse de coche! 

Don Fruto había dao comienzo 
A espoliar a su rosillo: 
En tanto que mi tordillo 
No aflojaba ni por pienso. 

Tuabía ni un chiquitito 

Lo había hincao en esa marcha: 



[59] 



ANTONIO V LUSSICH 



Diba rayando la escarcha 
Armao siempre y entente 

Dispués de un trote deshecho 
La luna se nos dentro, 
Mi viejo el monte aguaitó 
Detrasito de un repecho. 

Hasta allí pronto alcanzamos 
Con silencio y precaución, 
Pastoriamos un rincón 

Y al punto desen&illamos. 

Até el flete en un retazo 
Cerquita a mi cabecera, 
Por si algo sucediera 
Poder ensillar de paso. 

Y también allí a su Iao 
Ató el rosillo el palomo, 

Y le echó una jerga al lomo 
Dispués de haberlo rasca o. 

Diay j un titos en un plano 
Nuestras cacharpas pusimos, 

Y a descansar nos tendimos 
Pa ensillar lo más temprano. 

Me eché y ya quedé dormido 
Como tronco, le asiguro, 
i Me habíera visto en apuro 
Si me hubiesen solprendido! 

Y ya a soñar me agaché, 
Amigo, con los galones, 



[60] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Me via con rilumbrones 
Porque a ser geíe llegué; 

Y con orgullo tomé 

El escuadrón en que estaba 

Y ¡a la carga! lo llevaba 
A dos laos, ) con juror, 
¡Ay juna! ¡y con qué valor 
Al enemigo arrollaba! 

JULIAN 

Con el cargo metió roncha . . . 
¿Si se le habría hecho cierto ? . . 

CENTURION 

— Me quedé al verme dispierto 
Cual caracol, en la concha. 

Entre sueños me oí decir: 
Los guesos de punta páre 
Don José, antes que aclare 
De acá nos hemos de dir; 
Es preciso ya salir, 
No sea gáucho tan confiao. 
Porque algún día boliao 
Si sigue ansí se verá, 
Mi rosillo pronto está 
¡Y apúrese pues cuñao! 

Ya desentumí la tabas, 

Y en menos que canta un gallo, 
Tuve aperao el caballo 

Del tuito listo y sin trabas. 



[61] 



ANTONIO D. LUSSICH 



Yo recordaba ese sueño 

Que aun arder siento en mi frente, 

Y juré cumplir fielmente 
Mi deber con todo empeño. 

Seguimos rumbo a la sierra 
Cuando el alba aparecía, 

Y encima se nos venía 

A dos Iaos en su carrera; 

Y ya cubriendo la tierra 
Brillaba blanca la helada, 
Oyéndose la cantada 

Del pájaro a sus amores; 

Y hasta el cogollo a las flores 
Entrabría la madrugada. 

Por fin el sol sacudió 
Su cabeza del nidal, 

Y con brillo sin igual 
¡Tuita la tierra alumbró! 

Ya muy cerquita quedaba 
El campo de Juan García, 
Que su hacienda en ese día 
Pa la manga la llevaba. 

Al poco andar lo topamos 
En la fáina con los piones; 
Maníamos los mancarrones 

Y al punto nos relinchamos. 

Y diay como de un cañuto 
Salí con rumbo a la casa; 
E igual a mancha de grasa 
Se pegó a García, ño Fruto. 



[62] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Bido que estaban marcando 

Y como gden oriental 
Salió derecho al corral, 
Su lazo desarrollando. 

Yo no estaba pa trabajo, 
Fí a visitar la patrón a, 
Vieja media quebrachona 

Y de muy mucho agasajo. 

A la cocina dentré: 
¡Bien aiga el haber llegao! 
Cuasi quedo allí ensaTtao. 
Oigan lo que me encontré: 

Dos mozas allí paraban; 
Solo el contar ¡dá caloi! 
Se abría el pecho al amor 
A tuito aquel que miraban. 

Una, rubia macumbé, 
De pelo fino, amarillo 
Como el oro de un anillo 
Que en una banca empeñé. 

Sus ojos color de cielo 
En la tarde de verano, 
Era tan blanca su mano 
Como el jazmín de este suelo. 

La otra era un panal de miel, 
Morenita y agraciada, 
De boquita bien arquiada 
¡Más fresquita que un clavel! 

[63] 



ANTONIO D LUSSICH 



Como sus ojos, no hay perla. , . 
[Qué mirada centellante! 
Esa mujer ¡juna amante' 
jMe hizo palpitar al verla! 

¿Ustedes ven el fogón 

Que el juego se va apagando, 

Y está sohta quedando 
La brasa de aquel tisón? 

Aquella brasa escondida, 
Por la ceniza cubierta. 
Soplándola se dispierta 
Mostrando que está prendida. 

Ansí en mi pecho sentí 
Arder un tisón oculto, 

Y aunque quiero darle indulto 
Nunca se aleja de mi. 

Quedé pues como el fogón; 
Mi amor que creiba apagao. 
Las cenizas han soplao 
¡Y se prendió el corazón! 

JULIAN" 

— Medio crudo es ño José 
Pa tan pronto amoriscarse, 
Cuidao no vaya a pialarse 
Sin saber cómo y porqué. 

CENTURION 

Lo mesmo que berdolaga 

Me estiendo en cualquier terreno, 

[64] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Y lo encuentro tuito gheno 
Dende que el amor lo paga. 

Dispués de prosiar un rato, 
Pa concluir bien la farra, 
Canté lindo en la guitarra 
Una copla de barato. 

¡Tierno era aquello por Dios! 
¡Qué bordona, ni qué prima, 
¡Si no sonaba más rima 
Que los ecos de mi voz! 

JULIAN 

¡Pucha! si es alabancioso 
Hasta más ya no poder, 

BALIENTE 

— Déjese pues de... moler 
Que retruca de cmbídioso. 

CENTURION 

Si al ñudo es que yo prosiga. 
Me tienen medio caliente, 

Y si me achispo un repente 
Apriétense la barriga. 

JULIAN 

Largue tánta compadrada 
Don José, y siga la danza. 

[65] 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 

— Seguiré hasta donde alcanza 
Que allí la verán parada. 

"Don Centurión, es muy tarde" 
Vino don Fruto a decirme; 

Y acabé por despedirme 
Desiando que Dios las guarde. 

Sintiendo largar la presa 
Abandoné aquellas mozas. , 
¡Pero les dije unas co^as! . . . 
Cuasi pierdo la cabeza. 

Por fin ayuntaos salimos, 

Y de allí a lo de Carrión. 
Lo trotiamos de un tirón 
Hasta que la gente vimos. 

Y como estaba Aparicio 
La gente cáiba a granel; 
¡Viera qué enjambre o tropel... 
Créy que juera el día del juicio! . . . 

Allí el amigo Nadal 

Cuasi a abrazos me hizo trisas, 

Luego nos dió unas debías 

Con el lema Nacional: 

Me fí a ver al General 

Y estos cinco me apretó; 
Les asiguro que y ó 
Hasta lloré de alegría, 
En mi vida tuve un día 
Que más mi pecho gozó. 



[66] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Y diay nos acollaramos 
A tintos los compañeros* 
Con mi tocayo Cisneros 
Al punto nos relinchamos, 
Allí entre los dos juramos 
No deshonrar nuestra lanza. 
Mejor quedar con la panza 
Al aire en una cuchilla, 
¡Que nunca aflojar la orquilla 
Ni mermar en la pujanza! 

Con la promesa más ancha 
- Don Fruto se me hizo humo; 
Pues tráiba un deseo sumo 
De hablar con los de su cancha. 

De entonces, siempre seguí 
Sin aflojarle coscojas, 

Y hoy cual perejil sin hojas 
¡Estoy hecho un ay de mí! 
Herraje y chapiao perdí 

En milongas y jugadas, 
Tan solo las cabezadas 
He salvao como de troncho; 
¡Sin tener ni un triste poncho 
Con que pasar las heladas! 

Hasta tuve un par de botas 
Medias cañas superiores, 

Y un día varios dotores 
Me hicieron tallar la sota; 

Y entre chupanza y chacota 
Vine a quedarme sin ellas: 



[67] 



ANTONIO D LUSSICH 



¡ Viera! j copadas aquella^ , . . 
Por fin me encontré a la luna 
Sin esperanza ninguna 
De que oiga Dios mis querellas. 

JULIAN 

Pero si usté 05 gaucho rudo 
¿Pa que dentra a la carpeta? 
Le han de pelar la chancleta. . . 
Si me lo agarran peludo. 

CENTURION 

Si es lulian pa los concejos 
Como la hacienda pa el pasto; 

Y aunque de ellos haga gasto 
No se mira en sus reflejos. 

¿Y qué más tengo sacao? 
Pasar frío al gran botón, 
Quedar como chicharrón 
De viejaso y anugao; 
Nunca pasé de soldao. 
Siempre en pelea dentré, 
En la vida me quedé 
Atrás en las caballadas. 
¡Y en tuitas las agarradas 
El primero me encontré 1 

JULIAN 

Pero si usté es tan curtido 
Que de las bancas no sale, 
Un hombre ansí nada vale 

Y ande quiera es mal querido. 



[68] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



CENTURION 

Guarde el machaque pa trovos 
Que está viniéndome el gusto, 
[Mire al diablo! nunca es justo 
Déle y déle a los core ob os, 

¿Qué se saca con la guerra 
Don Julián, dígamelo? 
Ella si sigue, créalo 
Va a acabar con esta tierra; 
Dende la mar a la sierra 
Tuito el páis quiere la paz; 
Basta de sangre, no más, 
Alcemos los campamentos, 
Se jueron los sufrimientos, 
jQue ya no vuelvan jamás! 

Acuérdese, en la mañana 
Cuando a Mercedes dentramos. 
Que en tuita parte encontramos 
Recebida campechana; 
¡Aquella triste mañana 
Olvidarla no podré I 
Jué un día que soporté 
El tormento más amargo; 
Pené tanto » . . ¡hágase cargo! . , . 
Como nunca sufriré. 

Ya el invierno se venía 
Haciéndonos tiritar. 
Cuando pudimos llegar 
Al pueblo que más quería, 
¡Viera el gentío ese día 



[69] 



ANTONIO P L.USSICH 



De alborotao como andaba! 
Cada cual se disputaba 
El recibir los milicos, 
Viejas, mozas, pobres, ricos, 
Tuito el mundo se ofertaba. 

Había bulla y contento, 

Campaneo atronador. 

No se oía del dolor 

La amargura ni el tormento; 

Cuando en el mesmo momento 

Pasaba una pobre vieja 

Que echaba al aire su queja 

Y estas palabras sentí: 
"'Todos dentran, yo perdí 
u La esperanza ya de verlo, 
''Nuestro Dios debe tenerlo 
"Allá con él, en el cielo" 

Y otra decía en su duelo 
"Tuitos llegan, no ha venido, 
"Creo que lo habré perdido, 
"Grande Virgen de mi fe" 
Contra un horcón reparé 

Que estaba un viejito imbáhdo. 
Me acerqué al verlo tan pálido 
Que parecía una muerte, 

Y esclamaba de esta suerte: 
"¿ Cuándo ésto se acabará? 
u ¡ Cuándo un día llegará 
"Que concluyan tantos males. 
u ¥ estos bravos orientales 
"Sin distinción de colores 
"Vivan en paz, sin rencores, 



[70] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



"En sus pagos trabajando, 
u Dejar de andarse matando 
"Por seguir ruines caprichos!" 
Crea que al oír tales dichos, 
Don Julián, me entristecí, 

Y de mis ojos sentí 
Dos lágrimas refalar. 
Por e&ta barba pasar 
Yendo a perderse al pellón; 
¡Pero que en mi corazón 
Siempre frescas han de estar' 

BALIENTE 

— ¡Sigan chispas de esa yesca! 
Porque es música que sopla; 
Cuando larga usté una copla 
Ni habrá quien no se enternezca, 

CENTURION 

Hoy ofertan galantías; 
Colguemos pues nuestras ármas 
Pa acabar con las alarmas, 

Y esperar me) ores días 
De fiestas y de alegrías 
En que unidos viviremos, 

Y juntos trabajaremos 
Echando a un la o la discordia, 

Y en dulce, hermanal concordia, 
A este páis levantaremos. 

JULIAN 

— ¡Véanlo! ni es medio mándria 
Lo ablanda a uno como esponja; 



[71] 



ANTONIO I> LUSSICH 



Y es pal canto, sin lisonja 
Lo mesmo que la calandria. 

B ALIENTE 

Si Gomensoro el gobierno 
Embosalarnos quisiera; 
Lo sacamos campo ajuera 
Pa largarlo hasta el infierno; 
Colijo que no es muy tierno 
En la pumer aflojada; 
Hoy vendrá aquí a la parada 
Po el desarme . . y lo demás . . . 
Arriandoló por detrás 
Los liendres de su carnada. 

CENTURION 

Al fin será ese dotor 
El que nos saque de pobies, 
A ver si aura armo de cobres 
Otra vez mi tirador; 
Ya tiene hasta mal olor 
Sin tener con qué alegar; 
¡Pero qué nos han de dar 
A tan disgraeiaos paisanos! 
Talvez nos unten las manos . . . 
Si algo les llega a sobrar. 

BALIENTE 

Y tan poco será eso, 
Que entre velas y candiles 

Se irán los quinientos miles, ÍS) 

Y pa el gaucho . . , ni habrá un queso ; 
Quisas muevan la sin gúeso 



[72] 



LOS THES GAUCHOS ORIENTALES 



Pa darnos... algún consuelo; 

Y con la pata en el suelo 
Al fin nos hemos de \er, 

¡Y échese uno a padecer! . . . 
Efeo de lejos, lo guelo. 

Ya estaiá el oro a la fecha 
En manos del niamporraje; 
De esos que lucen güen traje 
Pero ni sirven... pa mecha; 

Y es la gente que aprovecha 
Cuando el caso se presenta, 
Ni andan lerdos en la cuenta 
Cada cual de sus perjuicios, 

Y con papeles y oficios 
¡Por uno, cobran cincuenta!! 

JULIAN 

Solo cuando nos precisan 
Entonces sí, son cumplidos, 
Pero dispués de servidos 
Si nos encuentran nos pisan; 

Y si acaso nos debisan 
Se soslayan del camino, 
Por que un tinterillo fino 
Con un gáucho se deshonra; 

Y ellos llaman tener honra 
Ser lauchas y chupandínos. 

Peí o el mejor esciibano 
Erra el rajido a la pluma; 

Y el que de alpiste presuma 
Puede cáer en un pantano; 

[73] 



ANTONIO D LUSSICH 



Hay veces que el más baquiano 
Se pierde en un campo abierto, 

Y otras, que un matao cubierto 
De mala facha y muy fiero, 
Aventaja al parejero 

Más mentao y descubierto. 

"Entre güeyes no hay cornadas. 

Y ande hay yeguas, potros nacen". 
Mientras ansí nos atrasen 

No ganarán p a sabliadas. 
Dejen las cuentas saldadas 
Sin acordarse del buelto; 
Quedando de yá resuelto 
Para siempre en este caso. 
Que en un cariñoso abrazo 
Tuito oriental viva engüelto. 

SALIENTE 

Al gaucho siempre lo quieren 
Cuando tienen precisión, 
Entonces, de corazón 
Le pintan que lo prefieren, 

Y que hasta por él se mueren, 
¡ Yo por ésas, no me pierdo, 

Y pa creerles, soy muy lerdo] 
Ni les quiero sus favores; 
Ansí trato a esos dotores... 
"¡Si te vide, no me acuerdo P 

CENTURION 

— Y yo que ya me he quedao 
Como reyuno bichoco, 



[74] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Y me ha largao medio loco 
Este andar de lao a lao; 
Eso es lo que yo he ganao 
En esta pátria querida, 
Pero si salvo la vida 
De tan gran merengenal, 
Como aperiá en un pajal 
Busco en el monte guarida. 

JULIAN 

Sonsaso, está pareciendo 
Hermano, en su lenguarás; 
Hoy habló de unión y paz 
¡Y áura de vivir juyendo! 

CENTURION 

— Cómo nó, me da impasencia 
El verme en estao tan crudo. 
Viejo, amolao y desnudo, 
Sin una triste quei encía; 
Pero hay que tener pacencia. 
Seré hijo de maldición; 
<k Y el que nace barrigón 
Es debalde que lo fajen," 
Vale más que me lo encajen 
Como taco, en un cañón, 

¡Hasta si mucho me apura 
La disgracia compañero, 
Abro yo raesrao el ahujero 
Que ha de darme sepoltura! 



[75] 



ANTONIO D LUSSICH 



BALIENTE 

— Por trances no se acobarde. 
Van y vienen como nube; 

Y si hoy cáe, mañana sube 
¡Para gozar nunca es tarde! 

Cambio en su suerte ha de ver, 
Deje correr al destino, 
¡Que ha marcao en su camino 
Que otra estrella va a tener! 

¡Bido el día como estaba. 
El cielo escuro y ñublao, 

Y en que rato se ha cambia o 
Cuantimenos lo pensaba! 

Ansí es la suerte en la vida, 
Hoy de su pago se ausenta, 
¡Y a veces se le presenta 
Cuando la cree más perdida! 

CENTURION 

Son razones y verdades 
Las que salen de su boca; 
Mi dicha pues no es tan poca 
Con tan güeñas amistades. 

Voy a armarme de costancia 
Ya que en la mala me encuentro, 
Forsejiaré por si dentro 
De pión en alguna estancia. 



[76] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



La esperanza dá valor 
Pa doblar el espinaso; 
O quedo tendido al raso, 
O concluirá mi rigor. 

SALIENTE 

Don Centurión, oiga ésto. 
Quiero hacerle una pregunta . . . 
¿Cree usté que puede haber yunta 
Con partido tan opuesto? 

CENTURION 

— Escúcheme Don Julián 

Y usté también ño B aliente. 
Dejen que hasta el fin les cuente. 
Que dispués retrucarán. 

En esas marchas al tranco 
Tan pesadas, si son largas. 
Ideas crueles y amargas 
Yo tuve, si he de ser franco; 
Vía seguir a tanto blanco 
Como manada de ovejas, 
Sin que se escucháran quejas 
Por nuestra contraria suerte, 

Y hasta desafiar la muerte 
Sin agachar las orejas» 

Y decía entre mi forro: 
Mejor mucho había de ser 
Que tanto hombre de valer 

En vez de andar de mamporro, , 



[77] 



ANTONIO D LUSSICH 



Pudieran prestar socorro 

A su familia tirada, 

A esta patria desdichada; 

Y en vez de empuñar la lanza, 
Darle al arao con pujanza 

Y a toda tarea honrada. 

¡Maldición tenga la guerra! 
[Pidamos al justo cielo; 
Dános Dios ese consuelo. 
No sángres más esta tierra! 
¡Dende el llano hasta la sierra 
El pueblo oriental lo implora! 
¡Venga la paz en güen hora 
Ansí volverá el contento; 
Pues de la guerra el tormento 
La patria aflijida llora! 

En un cañadón echemos 
Las armas de un cruel pasao, 

Y quede el odio olvidao, 
Si estar unidos queremos; 
Ansí orientales seremos 

A nuestro páis de provecho; 
Se vé tan pobre y deshecho 
Que es un deber levantarlo; 
[Tratemos pues de ampararlo 
Pa vivir bajo su techo! 

JULIAN 

— Dispense ño Centurión > 
No sé como podrá hacerse. 
Con el tiempo eso ha de verse 
Mejor que en esta ocasión; 



[78] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Yo no soy de su opinión 
Ni vivo con la esperanza, 
Ha de haber mucha venganza, 

Y ya verán compañeros, 
De sangre charcos, regueros 
Hechos a punta de lanza. 

Si el Domingo va a pasiar 
Un rato a la pulpería, 
Estará la polecía 

Y lo empezará a chuliar; 
¿Quién se dejará insultar?... 
Al ílamenco apelaremos, 

Y entreveraos saliremos 
Hasta el resuello perder; 

¿Qué más va a quedar que hacer? 
¿Dejarnos ajar? t Veremos! 

Y si aporta a la carrera 
Que lo combida un amigo, 
Gritarán "¡es enemigo! 

]Eb blanco — salga pa juera!" 

Y aunque usté hacerlo no quiera 
La juersa lo hará salir, 
¿Cómo podremos vivir 
Trataos de un modo tan cruel? 
¡Guerra y guerra sin cuartel 
Hasta vencer o morir! 

Y si a alguna banca asomo 

Y me vieran empilchao, 
Mandarán algún mama o 
Pa apodarme ruin palomo; 



8 



[79] 



ANTONIO D LUSSICH 



[Si se empaca, le dan plomo! 
O sino, lo desgarretan, 
Las clavijas le asujetan 
Por ser blanco y nada más; 
¡Pues vaya al diantre esta paz, 
Lo que es a mi, no me aprietan! 

Llega a un baile, si entra en danza 
Le quitan la consentida, 

Y como a cosa vencida 
Cualquier pelao me lo avanza; 
¿Y qué hombre no se abalanza 
Teniendo sangre en las venas?. . . 
Pero al solo embite, apenas. 

Se apagaron los candiles, 

Y lo dueblan esos viles 

¡Lo mesrao que báina agena! 

Cuando nó, viene un cantor 

Y en la guitarra le canta: 
"Ya el blanco no se levanta 
U Y aquí vive de favor/* 

Y usté aunque tiemble de ardor, 
No tiene más que callar; 

Solo sufrir y llorar 
Hoy hermano nos espera; 
Que se quede aquí el que quiera, 
Lo que es yo . . . voy a emigrar. 

Y otras veces, si en su pago 
Se encuentra viviendo a gusto, 
Le han de pegar más de un susto 
Diciendo que es gaucho vago; 



[80] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Y si hiciera algún amago 
De golpiáiseles la boca, 
Entonces cuñao > le toca 
La más grande lotería , . . 
Vá a dar a la infantería 

Y me le rapan la coca. 

Y como fin de grandezas, 
Dicen por ay, que tendremos 
Un día pa que votemos 

En la elisión de las mesas; 
Que en las tales fiestas esas 
Habrá gran siguridá; 
¡Lo que es Giménez, no irá 
A servirles de carnada. 
Pa quedar en la estacada 
Creyendo en su libertá! 

Cosa que tenga dolsuras 
La paz en tamaño infierno. 
Hay quien piensa que el gobierno 
Nos dé cuatro gef aturas; 
¡De pelar han de ser duras! 
Que se lo cuenten a otros; 
Dispués veremos nosotros 
Salir al sol mil embrollas, 
Decretos, léises, bambollas 
Pa domarnos como a potros. 

¡Ay! si por cualquier ebento 
Gozo ¡oh Patria! de tus bienes, 
Del manso Julián Giménes 
Tendrán noticia al momento; 



[81] 



ANTONIO T> LUSSICH 



Si quieren sangre, sangriento 
Seré cual tigra cebada, 

Y en descubierto o emboscada 
Al que hostigarme pretíenda, 

Le he de enseñar pa que aprienda, 
Si no cáigo en la topada. 

Y ha de sobrar monte o sierra 
Que me abrigue en su guarida, 
Que ande la fiera se anida 
Tamién el hombre se encierra; 

Y palmo a palmo esta tierra 
Crusaré de lao a Iao; 
Nunca a un terne le ha falta o 
Pingo, carne y güen apero; 

Yo he enlasao siempre el ternero 
Que los puntos le había echao. 

CENTURION 

— No crea amigo Julián, 
Verá apagarse la mecha, 

Y es siguro, de esta hecha 
Las pasiones calmarán, 

Y tuitos comprenderán 

Que sernos unos y hermanos, 

Y que apretarnos las manos 
Debemos con emosión, 
Gritando ¡Viva la Unión! 
¡Y que mueran los tiranos! 

JULIAN 

Bahente afloje ¿>u espiche 
No amuele pues la pacencia, 



[82] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Que sus labios largan censia, 
Como mestura, un boliche. 

BALIENTE 

— Amigos en el momento, 
Nada me atrevo a decir, 

Y no quisiera mentir 

Ni falsiar mi pensamiento; 
Vov siguiendo el movimiento, 
Don Julián la guerra quiere, 

Y ño Centurión prefiere 
Que este fandango, esta bulla 
Lo más pronto se concluya 
De cualquier modo que juere. 

Pero diré de seguido 
Como partidario puro- 
Más me enllenára de juro 
El triunfe * de mi partido, 
Por el cual mucho he sufrido 
En su triste albercidá; 

Y de las glorias que da 
Tanto gocé en la Vitoria, 
¡Que nunca de mi memoria 
El tiempo las borrará' 

Pero ya que se firmó 
Es un deber sujetarse. 
El soldao no puede alsarse 
Contra el Gefe que ordenó; 
Lo que si, no entriego yo 
Las armas con que pelié, 



[83] 



ANTONIO D LUSSICH 



Y un hoyo en mi pago haré 
Pa allí poder enterrarlas, 

Y si es menester usarlas, 
Pronto encontrarlas sabré. 

Con eso le esplico pues 
Que si nos faltan al pato, 
Con Forma de su zapato 
Se han de topar esta vez, 

Y que retosen dispués 
Con paisanos desididos, 
Cuando juertes, bien unidos 

Y amparaos por su derecho, 
Puedan luchar pecho a pecho . . . 
¡O cáir por la juersa hundidos! 

JULIAN 

Tiene razón ño Saliente, 
Hoy sí amigo, lo respeto, 

Y aquí me quedaré quieto 
Pa estar junto con mi gente ; 
Cuando la vez se presente 
Me tendrá siempre a su lao, 
¡Ya lo sábe; no ha aflojao 
Este su amigo en pelea, 

Su banderola flamea 
Siempre en lo más apretao! 

B ALIENTE 

Me gusta ansí un criollo alpiste, 

Y el mesmo siempre será, 
No pide, pero ni dá, 
Pues naide se le resiste. 



[84] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



CENTURION 

Y yo también, aparceros, 
Si ese gobierno nos falta, 
Centurión tendrá su alta 
Al lao de sus compañeio^, 
De juro entre los primeros 
En las filas a formar. 

Y de una vez castigar 

A esos prosas ambiciosos, 
Que nos llaman revoltosos, 
¡Y ni sirven pa pu . . ntiar! 

Pero eren que esta paz 

Será güeña y duradera. 

Sin que se encienda la hoguera 

En nuestra patria jamás; 

Así delantarán más 

Los pueblos y la campaña, 

Y el paisano en su cabana 
Vivirá tranquilamente, 

Sin tener que andar ausente 
¡Mendigando en tierra estraña! 

Entre blanco y colorao 
Han de morir los rencores, 
Se olvidarán los colores 
Que tánto duelo han causao; 
Ya no encenderá el sóida o 
El fogón del campamento; 
Ni s'oirá el triste lamento 
De la madre por su hijo, 
Al que verá muy prolijo 
Con su trabajo contento. 



t85] 



ANTONIO D LUSSICH 



En casa de material 

Se cambiará el pobre rancho, 

Y vivirá lo más ancho 
Tuito el hembraje oriental; 

Y no en angustia mortal 
Por el hijo o el marido 

Que jué a servir a un partido, 

Y que tal vez háiga muerto, 
j Dejando triste y desierto 
Aquel techo tan querido! 

;Ah guerra! tu eres maldita 
Por las madres oriéntalas; 
Cámbia tus dañosas balas 
En tranquilidá bendita; 
Ellas pagarán la dita 
Aunque viviendo entre abrojos, 
Con los últimos despojos 
Que Ies quede en este suelo, 
jDáles guerra ese consuelo... 
Cálma el llorar de sus ojos! 

Solo se vé destrusión, 

Y en vez de flores, espinas; 
Tuito arras ao y entre ruinas 
Se encuentra por tu cañón; 
Cerco, ramada y galpón 

Se han visto disparecer, 

Y la casa que era ayer 
Una estancia de primera, 
¡Es una triste tapera 
Que dá lástima de ver! 



[86] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Y ese monte tan cerrao 
Que leña daba a montones, 
Solo troncos y raigones 

De su grandeza han quedao; 
Hasta el pájaro ha mermao 
Su dulce y tierno lamento, 

Y hoy un quejumbroso acento 
Se escucha al salir la aurora, 
¡Pues al cantar, solo llora 
Echando quejas al viento! 

Ni de la o\eja el balido 
Se siente al rayar el día, 
Que al alma daba alegría 

Y calma al entristecido; 
¡Hoy nomás se oye el quejido 
Del descarriado cordero 

Que con llanto lastimero 
Busca a su madre querida, 
La que se encuentra tendida! 
¡Y solo le falta el cuero ! 

JULIAN 

¡Ah! ¡Centurión! aunque largo 
Su canto ha sido tiernito... 

CENTURION 

— Tengo el garguero séquito 
Alcáncen un mate amargo. 

SALIENTE 

¿Vean aquel que está domando? . . . 
¡Es medio crudaso el potro! 



[87] 



ANTONIO D LUSSICH 



¡Ah grullo! que lo dome otro. . , 
Pero ya se vá aplastando. 

Ni es muy lerdo en su junción 
El criollo que lo apadrina... 
Qué diantre ¡si es Luis Medina 
Hecho y derecho un gauchón! 

JULIAN 

¡Ah terne! bien orquetao, 
Si es como cojinillo... 
[Párese, qu aquel potrillo 
En la amaca no ha mermao! 

CENTURION 

Pero pa hacerlos andar 
Hay pocos como él iguales : 

BALIENTE 

— ¡Si entie gauchos orientales 
El más ruin sabe domar! 

JULIAN 

¡Pucha! ¡se enredó el paisano! 
Rengueando al bagual lo lleva. 
La pata en alguna cueva 
Metió de juro el tubiano. 

CENTURION 

Ansí el soldao amigaso 
Siempre la costancia tiene, 

£88] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Mas si un imposible viene 
Se enrieda en su mesmo laso. 

Usté vé ese nubarrón 
Que jurioso se presenta, 
Verá como se revienta 
0 se vá pa otra nación- 
Es ño Mauricio que el viento 
Con un soplo lo dispersa; 
Ansí también es la juersa, 
Consigue a veces su intento. 

Hoy quiere el cielo la paz, 

Y como hermanos unirnos, 
¿A qué querer resistirnos? 
¡Si no podremos jamás! 

¿No han visto ustedes de día 
Toparse el sol con la luna, 

Y quedar sin luz ninguna 
Hasta que el sol se volvía? 

Y en noche escura, horrorosa, 
Como esperanza perdida, 
¿No ven salir colorida 

La luna bien majestosa? 

Y entre rayos tronadores 

Y el cielo negro, enoja o, 
¿No ven venir por un lao 
El arco con mil colores? 



[89] 



ANTONIO D LUSSICH 



Con eso quiere mostrar 
Nuestro Dios su gran poder; 
¡Tenemos que obedecer 
Lo que nos quiera mandar! 

Sino, mire ese arbolito 
En la lomada creciendo, 

Y la tormenta sufriendo 
Salvando muy derechito: 

Y aquel grande membrillal 
En medio al monte nacido. 

Y que un rayo lo ha partido 
Entre tanto matorral: 

Y allá un hornero contemplo 
En tarea fatigosa, 

Por darle a sus hijos chosa 

Y al hombre, sublime ejemplo: 

Más allá al tordo sobón 
De rama en rama saltando, 
Que de juro está aguaitando 
Pegarle a un nido el malón. 

Tamién la afanosa hormiga 
De la costancia siñuelo, 
Acarriando con desvelo 
Del crudo invierno se abriga. 

Todo es cosa del Señor, 
La mar, el cielo y la tierra, 

Y lo que en ella se encierra 
Es obra de su favor. 



[90] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



JULIAN 

¡Está otra vez medio tierno [ 

Empínese la limeta . . . 

Fíjese en esa carreta, . . 

¡Tal vez ahí venga el gobierno! 

CENTURION 

¡Y sabe que puede ser! 

¿Pero tan grande amigaso?... 

JULIAN 

— ¡Y usté inora por si acaso 
Que el dinero ha de traer! 

CENTURION 

Tiene razón ¡soy mulita! 

Hoy se me escapa hasta el gusto , . , 

JULIAN 

— Los grullos lo han puesto adusto , . . 
¡La plata es cosa maldita! 

BALIENTE 

¡Y ya se viene acercando! 

CENTURION 

— -¡Y yo me voy a aprontar 

Para dir a reclamar 

Lo que me vaya tocando! 

[911 



ANTONIO D LUSSICH 



BALIENTE 

Se volvió el oro, polilla,. 

Y la plata se hizo humo; 
Aunque de listo presumo 
Hoy me bolié en la canilla. 

Pues lo que es la tal carreta 
No tráe de juro dinero, 
Sino al gringo bolichero 
Que vende caña y galleta. 

JULIAN 

Se nos vendrá el presidente 
Con coches de los más ricos; 

Y una escolta de milicos 
Guardará su espalda y frente; 
A cada flanco habrá gente: 
Letraos, estránjias, dotores, 
Sin faltar los lambedores 

Que siempre andan en la punta; 
En fin será la tal junta 
Un porción de mamadores. 

Y uno al otro le dirá: 
"Vamos a ver el desarme, 
"Mas yo, no he de entreverarme 
"Con la gauchada po allá, 
"¿Qué tal, barullo haberá 
"Con los bárbaros de ajuera? 
"Si los hay ¡será cosa fiera! 
"Malos juguetes son esos, 
"¡No quiero dejar mis güesos 
"Donde usté su polvadera!" 



[92] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



CENTURION 

Don Julián — ¿por qué es así? 
Hay mana tes superiores, 
Que han hecho muchos favores 
A este pobre que vé aquí. 

JULIAN 

¡Quien sabe! pero será, 
Como el jasmín entre abrojos, 
¡Que aunque busque con diez ojos 
Muy pocos encontrará! 

CENTURION 

De tuitito hay gran porción 
En los surcos de la tierra. 
Oro se encuentra en la sierra 

Y veneno en el cedrón, 

Y de aquí a mi carpa sigo 
Pa tenderme en el recao. 
Si aportan por aquel la o 
Visiten pues a este amigo. 

SALIENTE 

Si creo que hoy ya templamos 
Cada cual rumbo a su pago . ♦ . 

CENTURION 

— Estoy que ya me deshago 
Pa saber cuando nos vamos. 



[93] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

El clarín toca llamada 

¡Tal vez haiga que montar! . . 

CENTURION 

— t Pues entonces a ensillar, 
Que a de ser pa la parada! 

JULIAN 

De sallo montó su flete, 
¡Qué está quiebra don José! 

CENTURION 

— No soy boliao como usté, 
Dende chico íí ginete. 

JULIAN 

;Ah toro! si es como padre, 
Pa una ronca cosa papa, 
Cuando el gañote destapa 
Que lo asujete su madre, . . 

CENTURION 

¿Y por casa que tal dansa? 

JULIAN 

— Pa servirlo. . viejo concha... 

CENTURION 

¡Ah mosquito! que hace roncha, 
De picar nunca se cansa. 

[94] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



BALIENTE 

— ¡Oiga! a caballo tocaron, 
Y andan tiradas las carchas, 
Sernos atrasaos pa marchas 
Pues por ai tuitos montaron. 

JULIAN 

La consulta jué largasa... 

BALIENTE 

— Pero corta por lo güena % 
Cuando es historia que enllena 
El tiempo pronto se pasa. 

JULIAN 

Chupemos por despedida 
Un traguito de a caballo, 
Para que no forme callo 
En el buche la comida. 



LUCIANO SANTOS 

Y el Centurión se largó 
Derecho a los suyos, luego; 

Y ño Saliente del fuego 
Caldera y olla sacó; 
Diay su caballo montó 

Y al trote salió marchando; 



9 



[95] 



ANTONIO D LUSSICH 



Don Julián se jué quedando 
Con otro más de chacota, 
Que con tientos, una bota 
Se la estaba remendando. 



Y a poco andar se ladiaron 
Tranquiando rumbo a su gente, 
Raspándome por el frente 
Destráidos ellos pasaron; 

Yo sentí lo que probaron 
Metido en un matoiral, 

Y aquel gran merengenal 
Escuchaba ) lo escrebía, 
Pa recordarlo algún día 
Como un cuento nacional. 



Y hoy en letra bien moldada 
Lo saco a luz de la cueva, 

Y vean, no es cosa nueva 
Pa el paisano una plumada; 

Y ni se enrié da en la armada 
Como muchos entre tantos, 
]Yo algo el vuelo sin espantos 
Lo mesmito que el chajá, 
Porque hasta las nube* va 

Ei gaucho Luciano Santos! 



Pero me llaman matrero 
Pues le juyo a la catana. 
Porque ese toque de Diana 
En mi oreja suena fiero; 
Libre soy como el pampero, 
Y siempre libre viví, 



[96] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Libre fí cuando salí 
Dende el vientre de mi madre, 
Sin más perro que me ladre 
Que el destino que corrí. 

Tengo en el dedo un anillo 
De una cola de peludo, 
Como hombre soy corajudo 

Y ande quiera desen cilio; 

Le enseño al gáucho más pillo 
De cualquier modo a chusiar, 

Y al mejor lie de tentar 

Si presume de muy bravo, 
Enterrándole hasta el cabo 
Mi alfajor sin tutubiar. 

Mi embenao tiene una hoja 
Con un letrero en el lomo, 
Que dice: "cuando yo asomo 
Es pa que alguno se encoja 13 
Solo a esta cintura afloja 
Al disponer de mi suerte; 
Con él yo siempre fí juerte 

Y altivo como el lión, 
No me salta el corazón 
Ni le recelo a la muerte 

Soy amacho tnador. 
Enlazo lindo y con gusto. 
Tiro las bolas tan ju^to, 
Que más que acierto es primor; 
No &e encuentra otro mejor 
Pa rebollar una lanza, 



[97] 



ANTONIO D. LUSSICH 



Soy mentao por mi pujanza; 
Como valor, juerte y crudo, 
El sable a mi empuje rudo . . . 
¡Jue pucha! que hace matanza, 

Pa bailar soy envidiao, 

Y enamoro, sin querer, 
No conozco una mujer 

Que a mi me haiga despresiao; 

Siempre tuitas se han doblao 

Al declarármeles yó, 

Dios esa suerte me dio 

Por no faltarme albert encía; 

Pa plumiar y tener cencia 

¡Cuándo naide me arrolló! 

Del campo soy el querido, 
Del monte soy el adorno, 
Al pajonal lo trastorno 

Y en el guayabo hago nido; 
Como culebra he vivido 
Ensimao a un camalote, 
Mas nunca he sido el azote 
Del pacífico estanciero, 

Solo al que atentó a mi cuero 
Traté apretarle el gañote. 

Viviendo ansí siempre andaba. 
No cual gaucho de gabilla, 
Ni piense algún cajetilla 
Que mi palabra me alaba ; 
Jamás he cargao la taba 



[98] 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



Pa trampiar, ni fí corsario, 

Y en un caso estrordinario 
Jué de mis penas amigo, 
Un triste rincón de abrigo 
En el monte solitario. 

Y a todos en general 
Gobiernos, Gefes, Dolores, 
Menistros y chupadores, 

Les vá a hablar este oriental: 
Ponga atención cada cual 
Con el cuidado más projundo. 
Que en la justicia me fundo 

Y el güen de«eo me sobra, 

Y en la tierra el que bien obra 
Gloriao será en otro mundo. 

No lo curtan a macana 

Al que es paisano de ley, 

Ni lo traten como a güey 

Hincándole la picana; 

Su suerte hagan más liviana; 

Dejen que el pobre trabaje, 

Naide lo insulte ni lo aje 

Y vivirá muy dichoso, 
Sin meterse a reboltoso 
Ni a defender caudillaje. 

Y el hijo a su pátria fiel 
Aprenderá educación, 
Que el inorante es porrón, 

Y el sábio, porrón de miel; 
Hasta el gaucho más cruel 



[99] 



ANTONIO D LUSSICH 



Será útil ciudadano. 
Tendiendo siempre su mano 
Para el lao de la justicia. 
Cayéndole al que desquicia 
\ ayudando al hombre sano 

Pongan de balde la escuela 
En vez de comprar tanta arma, 
Que solo sirve pa alarma 

Y a mucho pobre lo amuela; 

Y al que el estudio no cuela 
Que se le prienda arri ador. 

de redondo, pu dotor 
El gaucho se volverá, 

Y mil veces rezará 
Por ustedes con amor, 

Y antes formar enganchaos 
Pa agrandar los batallones. 
Cargando contuhuciones 

A los pobres hacendaos: 
Paguen tuitos los ganaos 
Que acaban las guerras nudas, 

Y a las infelices viudas 
Tantos meses que les deben, 
\ verán como les llueven 
Rendiciones y no diudas. 

Y pa acabar mis doto re-, 
Perdonen a este matrero, 
Que aunque parece tan fiero 
También sufrió su¡> dolores 
Mentí al decir solo flores 



[ 100 j 



LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



En mi rastro yo dejé; 
Mil cardales encontré 
En este charco de penas 
i Y he visto tantas agenas 
Que olvidar nunca podré! 

Almita ño Gómenselo 
De este gaucho la opiñón. 
Que es de tuito corazón 
Y ella es firme cumo el 010: 
Sepa que el mejor tesoro 
Es hacer bien al hermano: 
¡Quiera Dios pueda el pai-ano 
Con sus obras combenser. 
Yo al dirme« le hago saber 
Que soy su amigo Luciano! 

Buenos Aires, junio 21 fie 1872 



[101] 



NOTAS DE LOS TRES CAUCHOS ORIENTALES 



1 1 ) Primer encuentro del coronel Aparicio con Jas fuerzas del 
capitán Frenedoso, en marzo iU 1870 

(2) Derrotado el coronel D. Máximo Pérez, de las fuerzas del 
Gobierno, el 27 de abril de 1870 — emigró para Buenos 
Aires, 

13) Triunfos de las hieiza* íevolucionanas al mando de los 
coroneles Aparicio y Muni/, sobre las divisiones del Go- 
bierno, al mando del general D. Enrique Castro y coronel 
Manduca Carabajal, el 28 de mayo de 1870 

< Ij Las miomas fuerzas triunfan del general D. José Gregorio 
Suárez, en el Paso de Cevenno, el 12 de setiembre de 1870 

i 5) Toma de Mercedes por el general Medina Batalla de Co- 
rralitos y Rincón del Ombú, por el general Apando, 
triunfo* de la misma revolución 

<6> Sitio de Montevideo por las fuer/ats revolucionarias desde 
fines de octubre de 1870 hasla el 16 de diciembre del 
mismo año, donde lmbo -vanos encuentros parciales, favo- 
rables unos y adversos* otros a la revolución. 

il) Sangrienta batalla del Sauce sobre el arroyo del mismo 
nombre, el 24 de diciembre de 1870- — Las fuerzas re- 
volucionarias tuvieron que retirarse en derrota, batidas por 
las del Gobierno al mando del brigadier general D José 
G Suárez. 

Í8J 500 mil pesos oro fue la cantidad dada por el Gobierno del 
señor Gomensoro, a la revolución, como indemnización 
por gastos de guerra. 



r io3] 



EL MATRERO 
LUCIANO SANTOS 

CONTINUACION 
DE LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES 



EL RUBIO PICHINANGO 



Al señor don 
Rafael Hernández 



A MIS LECTORES 



Cuando escribí los Tres Gauchos Orientales, fue con el 
propósito de que ese sena el primero y último trabajo que 
saliese de mi pluma en el estilo particular que usan nues- 
tros paisanos, pero las instancias de algunos amigos y la 
generosa protección que se ha dignado dispensarme el público 
en general, me han hecho quebrantarlo Hoy me he decidido 
a descolgar nuevamente mi guitarra, para sacar de ella* no 
las dulces armonías que deleitan el oído con sus melodiosos 
acentos, sino las notas arrancadas por ese sentimiento innato 
en el corazón de nuestros hombres de campo, que a pesar 
de la rudeza de su inculta inteligencia, les permite compren- 
der sin embargo, las grandes calamidades de la Patria, por 
cuyo amor han sacrificado la tranquilidad del hogar y de- 
Tramado su sangre generosa 

El Matrero Luciano Santos sale a la cruzada y lo acom- 
pañan Julián Giménez, Mai-ricio Baltente, Joí>é Centurión 
y el Rubio Pichinan&o, gauchos típicos, cuyos nombres > epi- 
sodios son muy conocidos en la Campaña Oriental 

Ellos prosiguen la narración de los sucesos de más interés 
que se han desarrollado desde el tratado de paz hasta el 

NOMBRAMIENTO DEL DOCTOR E.LHURI PARA PRIMER MAGISTRADO 

de la República 

Los entrego al público, confiado que les prestará su valiosa 
cooperación y los recibirá con la benevolencia que le carac- 
teriza, mucho más, cuando se trata de huéspedes que, aunque 
humildes, vienen animados de las más patrióticas aspiraciones. 

Antonio D. Lussich 

Buenos Airea, marco 31 de 1873, 



[ 107] 



SUMARIO 



Muerte de un Teniente; Abstención del Partido Nacional, 
Fraude en Canelones: Muertos apareciendo en las listas de 
votación» Las elecciones, Polémica Gómez y Ramírez, El Can- 
dombe y Tripotaje, Instalación del Club Juventud, Canelones, 
Borjes corrido por Saavedra, Sus hazañas. Brillante discurso 
del Alcalde Marcial, El prolífiro Juez don Manuel Rovira, 
Don Pedro Várela y comparsa, Filosofía amorosa de Luciano 
Santos, Polémica Bustamante y Herrera. Deuda Castro, El 
escrutinio, Muñoz Gomen&oro, Ellaurí, Várela, Los infantes en 
la Plaza, El capitán Bordas, El rubio Pichinango, Compadra- 
das, Vida de Luciano Santos, Sus desgracias. Consejos a 
Ellaun 



í 109] 



EL MATRERO 
LUCIANO SANTOS 

Y LOS TRES GAUCHOS ORIENTALES (A) 

(A) Los personajes que figuran en e&ta obra, tales como 
Julián Giménez, Mauricio Baílente, José Centurión y el Rubio 
Pichinango, exislen aún (.1883) y son muy conocidos en la 
campaña oriental 

BALIENTE 

¿Por acá Don Centurión?... 
¡Bien haiga con su madrina! «, . 
¿Al rastro de alguna china 
Se ha largao esta ocasión? 

CENTURION 

— Ni por pienso dio en el punto — 
Nunca he sido gaucho vago; 
Tuve que salir del pago 
Jediendo medio a dijunto. 

BALIENTE 

Esa es cosa muy formal 
Y serio se pone el caso. . . 



10 



[111] 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 

—Dentro de un ralo amigaso 
Oirá el gran merenjenal 

¿Y a usté, qué tal le vá yendo? 

BALIENTE 

Medio cordial de salú. 

Pero de riales, a fió, 

De esta cancha van juyendo. 

[Sabe que se ha guelto viejo, 
Tiene la barba y las motas 
Como esas nubes grandotas, 
De un blanco medio azulejo. 

CENTURION 

—Y usté ya parece suegro, 
Vá doblando el espinaso; 
Tanto andar tendido al raso 
Lo ha puesto tordillo negro. 

BALIENTE 

Aunque me encuentie algo cano 
No lo igualo en sus arrugas; 
Los callos y las berrugas 
Lo han asaltao muv temprano 

CENTURION 

— Qué quiere mi fino amigo, 
Las mil güeltas de esta vida ' 

[ 112] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Me han puesto la geta hundida 

Y el pellejo, pasa de higo. 

Sufrí ya tánta penuria, 
Tan mala ha sido mi suerte, 
Que a veces pido a la muerte 
Me largue tuita su júria. 

BALIENTE 

Siempre triste don Jo^e 
Porque ingrato es mi destino. 
; Corte hermano otro camino ! . . 

CENTURION 

— j Si el mesmo sino tendí vi 
BATIENTE 

¡Nunca sea desconfiao! 

Son cambios que tiene el hombre. 

Y quien por ellos se asombre 
Jamás saldrá bien parao. 

CENTURION 

— Dios oiga sus votos Hales. 

Y sus palabras de aliento 
No se pierdan en el viento 
Trocando en suerte mis males. 

BALIENTE 

Suelte a volar su carancho, 

Y cuente la albersidá 

[113] 



ANTONIO D LUSSICH 



Que lo ha traído por acá 
Abandonando su rancho. 

CENTURION 

— ¡Pare la oreja amigaso! 
Escuche y no se rae asuste, 
Que tuito el desbarajuste 
Le contaré di un retaso. 

BALIENTE 

Largue el rollo de su pena 
A la amistá de su hermano; 
Cájga al caso, venga al grano 
Que ansí al dolor se sofrena. 

CENTURION 

Mas antes de comensar 
Acomodaré a mi obero, 
Pues por él, salvé este cuero 
Que quisieron ojalar. 

BALIENTE 

Dentreló pa la enramada, 
Y tomando un cimarrón 
Me contará la afhsión 
De esa su alma atribulada. 

¡ Ah osamenta pa un apuro! 
\ de llapa que es crusao . . . 



[114] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



CENTURION 

— ¡Montando en 61, no hay benao 
Contra mis bolas siguro ! 

¡Esa tarja sí la cobro ^ 
Ni al más pinta o embidéo 
A máulas, nunca campeo . 
¡Pa flojo, me bastu y sobro 1 , . . 

BALIENTE 

No se achique compañero, 

Como cuadro es de valer, 

Porque sm meima ha de ser 

Aquel gaucho terutero 

Que otro tiempo jué el primero 

Pa la guerra y el amor, 

Pueta de menta y cantor, 

Letrao de labia v de eensia. 

¡Su nombre siempre en la ausencia 

Jué alaba o como el mejor! 

CENTURION 

— No amigaso. con los años 
Tuito se pierde en la vida, 
Lo que jué ilusión querida 
Se nos cambia en desengaños. 

BALIENTE 

Voi a prender un tisón . . . 
¿De juro tendrá algún misto? 



[115] 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 

— Córnu no he de andar provisto » , . 
¡Tengo un yesquero culón! 

BALIENTE 

¡Ah viejo! ¡siempre el mesmito; 
Sulo en el pelo ha cambia o, 

Y el cueio más chamu^cao, 
Pero en genio, ni un chiquito. 

CENTUBION 

Y usté tamién ño B aliente, 
Con el peso de su calma* 
Dá raídas que van al alma 

Y queman como aguardiente. 

BALIENTE 

Alcance de aquella mata 
Cardo seco o charamusca. 
Verá chispiar si chamusca 
Como yesca, esta íogata. 

Cosa que el petardo siga 
Descuelgue aquel asador, 
Tengo un asao de mi flor 
Con que templar la barriga. 
¿Há de andar flacón su buche? 

CENTURION 
— Como maleta vacida . . . 



[116] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



BALEENTE 

[ Déle pues en la partida 
Doble ración pa que embuche! 

Ansí podrá bien domar 
Ese vientre tan arisco. 
Si se amansa del pellisco 
Nos saldremos a pasiar; 
De paso lo he de llevar 
A una güeña pulpería, 

Y aunque sea con lejía 
Hay que aturdir la cabeza; 
¡Vivir tristes, dá pereza 
Pudiendo haber alegría! 

CENTURION 

¿Pero dígame cuñao 

Tan solo se encuentra aquí? > . . 

BALIENTE 

— Si siempre solo viví, 

Y solo, el mundo he tianquiao; 
Pa las hembras, soy curao. 
Pues no me enriedo en su tiento; 
Soy libre cual lo es el viento; 
Como en el aire, el chajá; 

¡Y el amor nunca me hará 
Salir del pecho un lamento! 

CENTURION 

De una piscoira me habló 
Cierta vez, que había tenido, 

Y siguiendo a su partido 



[117] 



ANTONIO D LUSSICH 



De esa prenda se ausentó, 
La que de pena muñó, 
¡Dios la tenga en santa gloria! 
Pero siempre en su memoria 
Le guardaba algún leeuerdo... 
¡Por una, cuasi me pierdo! 
Pero amigo, es fiera historia. 

BALIENTE 

Esa relación tan triste 
Ño Centurión deje aparte. 
Porque el corazón me parte 

Y el pecho no la resiste; 
Cuente usté que es gáuchu alpiste 
Las trajerias que ha pasao... 
¿Qué trifulca lo ha obligao 
Abandonar la querencia? 
Talvez su sola albertencia 

De algún pango lo ha salvao. 

CENTURION 

— Voy a contarle B aliente: 
Por poco este mi pellejo. 
En un c anadón lo dejo 
Dijuntiao por un teniente. 
Que sirve con la otra gente 

Y me quiso madrugar. 
¡Saqué el cuerpo! por parar 
El golpe y pelé mi corbo, 

Y en menos que se echa un sorbo 
Pa el otro mundo jué a dar. 



[118] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



BALIENTE 

¡Pa que se duerman los bobos! . . . 

CENTURION 

— Lo que está oyendo, a la fija» 
Quiso espoliar mi berija 

Y \o lo aplasté a coreónos, 

Crusó el cerco, llegó al rancho. 

Le dije — - ¡con su permiso! . . 

— "¡Ah criollo! — es hombre de aviso 

Me retrucó, lo más ancho.'* 

u Ba a Uober hoy mi aparcero* 1 . , 
— Por su mujer, le chanté; 

Y si yo soy bayo ohero, 
Usté es toro yaguané 

Quizás poi áhi quien lo indujo 
A que comiese mi hachura, 
Pues vino a cosa sigura. . 
Tahez lo tentó algún brujo; 
Diay me largó sin tapujo 
u Si era blanco o colorao, , 
Yo, que en la vida he negao 
La opinión en que narí, 
Le dije, que blanco fí 
¡Dende que el mundo he pisao! 

Yá me pretendió atrasai 

Y quiso cáirme de haehasos. . . 
]E1 pobre> dió pocos pasos! . . . 
Tuito le mandé guardar; 



L 119] 



ANTONIO D LUSSICH 



Lo viera entonces chillar 
Como carreta sin sebo, 

Y poco ántes tan malebo. 
Porque diría en su adentro: 
u Yo a éste, con el encuentro 
La media arroba le llevo/' 

No ha de recular el hombre 
Sino pa bien afirmarse* 

Y el que no sepa atajarse 
Cuchillero no se nombre; 
Nunca se ofusque ni asombre 
Mostrando ser chapetón, 
Tenga firme el corazón, 

Y al sentir los güesos flojos. 
Échele tierra en los ojos 

Y caerá el más guapetón. 

La tal llapa les dejé 
Pa collera de madrina, 
Dispués de tal chamuchina 
Mi flete listo aperé; 
¡En cuanto el rancho dejé 
Ya una partida venía! 
Como a enterrarme sería 
Si hubiese estirao la pata. . . 

SALIENTE 

— [El tiro por la culata 
Belay les salió ese día! 

CENTURION 

Cerré piernas al crusao 

Y él, quedó allí pataliando. 



[120] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Su gente estará rezando 
Que no muera condenao; 
Intertanto, yo he salvao 
Por no ser tan mal ginete, 

Y a las patas de su flete 
Debe este gaucho la vida . . . 
¡Que es co=ia muy desahnda 
El perderla al santo cuete! 

El muerto estará en el cielo, 
Pueda que Dios lo perdone, 
Mientras por mí, quien abone 
Quisás no encuentre en el suelo. 

Y ando de pobre más flaco 
Que una rés de saladero; 
Peligra en áncas mi cuero 
Por librarme de un sumaco. 

BALIENTE 

Ansí es el mundo tirano. 

Hoy marcha usté viento en popa. 

Mañana talvez se topa 

Con la muerte, mano a mano. 

CENTURION 

Dispués de tales ebentos 
No esperé por la revancha, 

Y en mi crédito, a esta cancha 
Llegué, bebiendo los vientos. 

BALIENTE 

Sigún oigo en su relato 
¿Le cáin al blanco sin pena? 



[121] 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 

— Como a prenda que es agena. . . 

SALIENTE 

¡Pues ese no ha sido el trato! 

CENTURION 

Perseguidos otras veces 
Cuanti menos lo pensamos, 
De nuestros pagos templamos 
Dándole sebo a los pieses. 

BALIENTE 

En cualquier albersidá 
Con guena o con fiera suerte, 
Un rancho de mala muerta 
Y un amigo, aquí hallará. 

CENTURION 

Pero lo mesmo que a mí, 
Siguro estoy, que algún trance 
Sin esperarlo lo alcance 
Haciéndole juir de aquí. 

BAtlENTE 

—Tal vez que tenga razón; 
Estoy medio maliciando 
Que esta gente anda buscando 
Pegarnos algún malón. 
Con el cual nuestra opinión 
Cáiga engüelta en la redo ta, 

[122] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Pa echarnos como pelota 
Rodando de lao a lao, 

Y ellos se pondrán, cuñao, 
Hasta el encuentro la bota. 

CENTURION 

¿Recuerda cuando el desarme 
Que en mi fogón nos riunimos 

Y en plática allí estuvimos? . . . 

SALIENTE 

— ¡Cómo no habré de acordarme! 

¿Acaso podría olvidarme 

Jamás de aquellos momentos?,. > 

Y cargo siempre a los tientos 
Los dichos de ño Julián, 
Que han sido, son y serán 
Mis costantes pensamientos. 

¡Bien aiga! usté lo decía (A) 
Que acabarían los males 
Pa tuitos los orientales 

Y el color se olvidaría; (1) 
; Nunca pensarlo debía. 
Tratándose de un partido 
Que con nosotros ha sido 
Como peste de corsario, 

Y ha dejao pior que calvario 
A este suelo tan querido! 



(A) Las notas que van al margen, se encontrarán al fin 
del libro según su numeración 



[123] 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 

Yo creía que aquella paz 
Que nos libró de la ruina, 
Habiese cortao la espina 
De los recuerdos de atiás, 
No volviéndose jamás 
A escuchar en la mañana. 
El claro toque de Diana 
Festejando una pelea 
Que enancha más la correa 
De esta desunión tirana. 

Mas la verdá se abrió paso, 
Descubriendo la mentira 
De los que con mala mil a 
Nos dieron un falso abrazo, 
¡Desengáñese amigaso! 
Esto había de suceder: 
Giménez lo supo vei 
\ no desconfiaba al ñudu. 
Pues coligió que el peludo 
Iba a dar mucho que hacer. 

Tuito jué un merenjenal, 
Una embrolla la más fiera, 
Otra mancha a la bandera 
Del noble pueblo oriental; 
Mancha de sangre hermanal (2) 
Que nunca será lavada, 
Pero siempre recordada 
Como la indina trakión 
De los que por su ambición 
Jamás se han parao en nada. 



[124] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



BALIENTE 

Si el arreglo jué un fandango, 
La Iscrición, se volvió embuste. 
La Elisión, un barajuste, 
La paz, caldera sin mango; 
De Guenos Aires el pango Í3) 
Con un Vidal se nos vino 
¡Mal aiga! que en el camino 
Al barco que aquí lo trujo 
Lo habiese echao algún brujo. 
En medio de un remolino 1 1 1 

CENTURION 

Sosiegúese Don Mauricio 

Y al botón no se atarasque, 
Smó es muy fácil que masque 
Lo mejor del estrupicio. 

BALIENTE 

Ni ganas tengo además. 
De escucharle esos amaños. 
Km abaos con desengaños 
De cuando alabó la paz. 

Y quiero darle la prueba 

De las ruindades que han hecho, 

Tirándoles por derecho 

Pa que vea ande está la güeva. 

Pero al contarlo me espanto, 
Pues no puedo darme cuenta 
Como no está mi osamenta 
Durmiendo en el camposanto. 



[125] 



ANTONIO D. LUSSICH 



CENTURION 

Deje a un lao tanto rodeo 
Largue cháguara al relato, 
No perdamos el guen rato 
Tan solo con preludéo. 

BALIENTE 

Muy sucio han jugao en todo 
Escandalosas partidas, 
Si hasta se han perdido vidas, 
Sin saberse de que modo. 

Vale más pasar de salto 
Cosas, que al que las recuerda 
¡Le hacen erizar la cerda! 
Pasémoslas, pues, por alto. 

El tal bochinche aquí andubo 
Como bola sin manija — 
Nos han soplao a la fija 
Lo mesmo que por un tubo; 
Si hasta más de un finao hubo 
Oue saliéndose del hoyo, (4) 
Se ha largao a dar apoyo 
A la gente del gobierno; 
¡Líbrenos Dios de este infierno 
Con semejante tramoyo! 

CENTURION 

— ¿Qué dice usté ño Baliente? — 

¡Eso no puede ser cierto! 

¿Cómo ha de volver un muerto?. . . 



[126] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Si compriendo que reviente; 
/Tendrá a mandinga esa gente? 
¡Haga el sino de la cruz f 
De nó, va a haber repeluz 
Entre nosotros lueguito. 
j\o le merme ni un chiquito! 
¡Quiero \er clara la luz! 

BALIENTE 

Tuve que hablar al Alcalde 
Pa. mi nombre suscribir. 
¿Y qué me oigo \o decir?.. 
Que tuito \a a eei debalde. 

El motivo, pregunté, 

"No eche pelos, él me dijo. 

"Si en ésta, cayó de fijo 

"El partido en que anda usté". 

Bidé la Rifa ¡Dios mío! (ói 

Ponga atención por favor; 

¿Se acuerda de aquel cantor 

Muv mentao. ño Jo^é Pío, 

Que de un tajo en el vacío 

Se murió hace más de un año? . . , 

¡Pues tuito el nombre y tamaño 

Apareció en el apunte! . . . 

¡Si no dá rabia, pregunte, 

Ver enjuague tan estraño! 

CENTURION 

Por tal que su idea avance 
No reparan en los medios; 



[127] 



ANTONIO D LUSSICH 



Tu i los son gnenos remedios 
Cuando llegan a su alcance: 
No hay potro que no se amanee, 
l\!i íieno que no se tuersa; 
No siejupie puede ]a juersa 
Resistí i contra la maña, 
¡Cuántas veces una araña 
Montón de ratas dispersa! 

Si han hecho lo que lian querido: 

A mi nu* pasó otro caso; 

Fí por ver al ladrón aso 

Que es Juez de Paz del Peidido. . 

¡Jué purha! ¡qué gran bandido' 

Páie la oreja Balientc 

Te veiá si entre esa gente 

Hay diande chjir alguno; 

Tuitos son, uno por uno, 

Pa que el djantre los avente. 

BALIENTE 

¿Alguna otia del poder?,,. 
De que modo se apiovechan. 
Cualquier ocasión acechan 
Pa tiatauum de . . perder. 

CENTUBION 

Ama veía, no «c apure. 
Probaiá otra fruta amarga. . 

BALrTENTE 

— ! Vengase pues a la carga I 
No la deje que madure. 



[128] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



CENTURION 

Con Cisiicro* nos juntamos 
Por tomar nuestras balólas. 

Y romo líales patriotas 

Pa la Alcaidía rumbiamos; 

Cuando a la casa llegamos 

Había una gran riunión 

De geíes de la nación, 

Es decir. . . de los parientes. 

Muy armaos hasta los dientes. . . 

Pa garantir la Isn ición 

Ya no me gustó el pandero, 

Y medio, medio, arisquié. 
Pero solo reselé 

Por no meterme al chiquero: 
Mi compadre jué el primero 
Que entre ellos sentir se hizo, 

Y a un Mayor pidió permiso 
Pa firmar la lista blanca. 

Y ansí salva i la han anea 
De tan serio compromiso. 

Nos miró de arriba ahajo 

Y al humo quiso venirse, 
Diciendo: — "Yo haré escrebirse 
"A estos blancos del... barajo; 
"Hay que sacarles el cuajo 

"Si quieren andar maliando — 

"¡Qué pilchas! di a onde, ni cuando 

"Nos han gana o la bolada, 

"Y a la primer sapallada 

"Ya pueden dírse apretando!!!" 



[ 129] 



ANTONIO D LUSSICH 



Dispué^ de tanta balaca. 
Que no había palomo gueno. 
Dijo, que m ñutiendo el fien o 
Nos tendí ía alan> a estaca; 
¡Quise caigarlo a lo vaca! 
¡Mas la íazón me decía. 
Que dalles gusto seiía, 
Pues eian mu< ho<= pa ríos' 
¡Talvéz pronto quiera Dios 
Que le iccueide e»e día! 

BALIENTE 

Ño Jo^-é, ?i preLendemo^ 
El tomar gueiia revancha. 
Habrá que hai ei Ja pata ancha 
Que algún día subiremos, 

Y entonces, ya lo veremos 
A ese compadre tan quiebra, 
Que talvez, por la ginebra 
De matón hacía alb alai de, 
En humillación cobaidc 
Arraslrao como culebra. 

CENTURION" 

La sangte quema mi pecho 

Al recordar ese insulto 

Que aquí adentio guardo oculto 

Y a su lastro voy derecho; 
l T n jurainenLo yo he hecho 
Que Ju tengo que cumphi ; 
Buscándolo he de vivil 

En bañao, monte o tapeia. 



[130] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Si lo encuentro, sea ande quiera 
{ ho malo, o he de morir f 

BALTENTE 

Me «rusta \er su valoi. 
La vida poco Ic im piula. 
Lo me^mo come una toita 
Que lopárselp al mejoi - 
Pa paquete, es de mi flor. 
Pa peliai. rnmo el primeio. 
Pa cantar, como siLuieiu. 
Pa bailarín, sin í;»ujI. 
[Es este iáuia oriental 
De guena yerba entrevero! 

CENTURION 

l Largue al viento su alabancia! 
No dé a esta prosiada coite; 
Pues si la deja que ahoite 
Nn le chupaiá sustancia. 

En este enriedo tan glande 
Quieien echarnos el resto, 
Nos arrastran del rabresto 
Al capricho de quien mande; 
Y el que medio se desmande 
Puede aprontar la garganta. 
De juro que ese no canta 
Sino pa dar un quejidn, 
Que es el último alai ido 
Del que ya no se levanta. 



r i3i 3 



ANTONIO D LUSSICH 



Y pa no cáir al jagüel 
Como cerda en una chigua, 
Volveremos a la antigua 

En lus campos de Montiel. \6) 
Aquella es gente muy fiel. 
Son los guapos entren ianos, 
Nuestros» costantes» hermanos 
En cualquier peligro que haiga; 
¡Juyamos! ¡antes que caiga 
La crueldá de lo« ti i anos! 

BALIENTE 

Algún día ha de venir 
Que el que sea blanco puro 
Se encontrará* le asiguro 
Sin tener ni ande vivir, 

Y lejos dehrá morir 

De esta patria ansí esquilmada, 

Que giita desesperada: 

— "¡Basta tigres, de ambición! 

¡Cansada está la nación 

De ver«e tan esplotada!" 

La tal paz no la quería 
Su resultao desconfiando. 

Y ya vé, si está pasando 
Lo mesmo que le decía ; 
¿Cuál e^ pues la galantía 
Con que tanto han balaquiao? 
Yo nunca hubiera traga o 

La carnada de ese anzuelo, 
De zonzo no tengo un pelo, 

Y es güeno ser desronfiao. 



T 132 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



CENTURION 

Con el cimarrón ) a trance 
Que ríe aguáchenlo, da a&cu. . 

BAUENTE 

— Saque del fuego el churrasco: 
La guampa de sal alcance; 
Daremos luego un avance 
A Costales el pulpa o: 
jjue* pucha' muzo pueblcio 
De guen modo \ agasajo. . 
Ls un gallego, ¡haiajol 
¡Pa amigo, como el pümeiul 

CENTURION 

,,Y ciéc que en tal lenguaiá* 
Se pueda tenei confianza 9 

BALIENTE 

— ¡Como en la hoja de mi lanza 
i)uc no se ha dobla o jamás' 

CENTURION 

Sabe que estoy en corral; 
Y si me tienden el laso, 
Les mostraré que ni un paso 
Recula el guen oriental: 
Si mueio. ha de sei le^aL 
Peliandüj muere el valiente. 
No le unpoitan diez ni vehilc 



f 133 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Al que ha presentan el pecho, 
Por defender su derecho 
Atacao injustamente. 

BALIENTE 

¡Dios nos dé conformidii 
Cuando se sabe sufrii ! 

CENTURION 

— ¡Prefiero mejoi. morir 
Que perder mi hbeitá! 

BALIENTE 

¡Ah gáucho! nunca podrá 
Negar que viene de raza, . 

CENTURION 

— No gringa, sino criollasa, 

Y como tape chascudo — 
Nunca sé aflojar al ñudo 
Ni el mejor letrao me pasa. 

BALIENTE 

Me gusta, ño Centurión 
Ver un hombre ansí resuelto 

Y que sepa dar el guelto 
Sí se ofrece la ocasión; 
Que no se fije en porción. 

Y no le importe la vida; 
El sabe abrirse calida 



r 134] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Aunque lo rodeen cincuenta, 
¡Que al gaucho de guena menta 
No lo ai roya una partida! 

CENTURION 

No crea que el caldo es grasa 
Porque la vé por ensima; 
Cuántas veces se le arrima 
Un íako amigo y lo atrasa; 
Si usté con naide se rasa 

Y anda ais a o. en un descuido 
Me lo lian de agarrai dormido 
Por más que sea terutero. 
Conqué hasta el 2orro matrero 
Suele espichar en su nido. 

Peiu destape su tari o 

Si es que lo tiene con tapa; 

Y dé po el gasto la ñapa 
Alcanzándome un cigarro. 

Pues en confesar no peco 
Que hoy ando tan aguilucho, 
Que pa armar un triste pucho 
Solo encuentro pasto seco. 

BALIENTE 

Antes, de rumiar, acabe. 
Que diay le daré tabaco: 
Tengo en la chuspa un gúen naco 
Cosa papa por lo suave. 



[135] 



ANTONIO D LUSSICH 



Y dejemos ebta prosa 

Pupa vale más que en&illemo^ 
Fa Ljue ansina aprovechemos 
Lrid tai Je tan herniosa» 

Ti aiga al cerco su lumbiís 

Y asiéntele los quillangos; 
V aillos a armaile fandangos 
A aquel pulpeio feliz: 

Con en cu rasa o y anís. 
Como amigos, a poifía, 
Celebiaiémos el día 
Cou una gíi en a chupanza, 
Que el espíritu es la lanza 
Que a los niales desalía, 

CENTURION 

En m ai cha que >a estoy listo. 

15 ALIENTE 

\ yn e^peiándolo a n*té: 

CENTURION 

— Dele guasca al peieic 
Que a un LümMte no íesisto. 

BAUENTE 

Bela\ va r^tamih He-pando 
Al Lnhrhe riel üíjen Líalo 
Paralemos lindo el rato 
Si iMi* nu le anda Jerdiando: 



r 136 1 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Y una guitarra hay, que cuando 
La tiempla un gúen locador, 

La dolsura y el dolor. 

De sus cuerdas tan Lien biotan. 

Que hasta el corazón reí i oían 

Y hacen palpitar de amor. 

CENTURION 

Ti es pingos de linda plañía 
Hay ataos contra el palenque. 
Preparemos el íebenquc 
Por si alguno nos espanta. 
Pa no esponer la garganta 
Si es muy fornido el montón . . 

SALIENTE 

\a sabe ño Cenluiión 

Que no juyo a un rompí nim^n, 

Y suelo hacer si es pieeiso 
De las tripas, coiazún. 

CENTURION 

Si algún chumbo un me aven ta 
No han de llevarme a la fija. 
Con la cincha en la berija 
He montao potios de cuenta; 
Que ande este gaucho se sienta 
Nunca recula, antes muere: 
Mi acero hasta el viento yere, 

Y al que medio a^aire a ti mi 
Tal vez de un golpe lo calilo 
Pan/a aniba pn que espeie 



r 137] 



ANTONIO D LUSSICH 



BALIENTE 

jAh viejo! aunque lleno e males 
Siempre es fume y altanero. , 

CENTURION 

— El que ha Je aujeriai mi cuero 
Si ha nacido, está en pañales. 

Vamos pues a in a d rugarlos. 

Y al hacer la descubierta, 
Tengamos el ojo alerta 
Pa de s ni presa agarrailos: 
Es preciso pasión arlos 
Mirando siempie a los flancos. 
Que en un lalito estos Mane os 
Los han de cazai del freno. 

Y el que se tenga por gueno 
Verá que no sernos mancos 

BALIENTE 

¡Oiganle! ya uno coció 

Y viene a reconocer; 
Prontito hemos de saber 

Qué madre al mundo lo echó . . . 

CENTURION 

— ¡Pero, hermano, qué veo yó! . . . 
O me habiá engañao la vista. . 

BALIENTE 
/A que ya dio ron la pista 9 



f 138] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



CENTURION 

— ¡ Fíjese" en ose que viene! . . , 

BALIENTE 

¿Cómo no 9 ;Si es ño Gírame 
Aquel gaucho tán plumista ! 

CENTURION 

Y nos tomó el olor rito 
Pues se viene a mecha rienda: 
¡La pucha 1 y con cuánta prenda 
Ese ten ir các al frito 

JULIAN 

¡Qué yunta pa una carretal.,. 

CENTURION 

— iQué purga pa un e-caldao! 
¿De dónde chantre ha sacao 
Ese mancarrón sotreta?... 

JULIAN 

— Tomen, copen la limeta 
Que están con ganas de hablar,, 
¡Cuándo me han visto montar 
Malos pingos en la vida! 
Si es mi pasión más querida 
Poder con ellos rayar. 



[139] 



ANTONIO D LUSSICH 



BALIENTE 

Este es día de apedaise: 
Hoy me eneonLré a D. Jo&é, 

V ama ¿?r apaiése Ubté, , . 
De juiu hay que jelincharse. 

JULIAN 

Yo yá m lengo saliba. 
Me dá gueltas la cabeza, 

Y creo, por lo que pesa 
Andar templa o piima aniba. 

BALIENTE 

¿Qué tal oo allá lo ha pasao? . . . 

JULIAN 

— De salú, rigularmenle. 
Reto san do fíente a frente 
Del partido colorao. 

CENTURION 

¡Cuándo nú! «raucho baquiano, 

Busca vida y rastriador. 

De juro que al^ún dotor 

Le ha un ta o ron sebo la mano 

JULIAN 

No dió cuñao con la falla. 
Estas cacharpas que vé. 
Son ganancias que saqué 
En un apunte de talla. 



[140 1 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



BALIENTE 

\1 gaucho <mapo y altivo 
Siempre la sueite lo avuda. 
\ ton su punche» ]o escuela 

Y ha*La 1c su ve de entubo 

JULIAN 

La es ti ella de la foituoa 
No se cansa de alumbrarme, 
¿Y cómo puede largarme 
Si ti darle cau^a ninguna* 

CENTURION 

, Y esa sortija bordada 
A quién se la ha solibiao? 

JULIAN 

— ¡A la taha la he qanan 
Con una suelte clavada! 

BALIENTE 

Para no morirse infiel. 

Un padrino siempre es gueno . . . 

JULIAN 

— Pa abril le al vientre un barreno 

Y chuparle hasta ]a y el. 

BALTENTE 

Siempre acosador el criollo. 
Como en el tratao de Ahul . . 



[141] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

— ¡Que mecha para un candil! 
Recordar aquel tramollo. 

CENTURION 

Pero por aura dejemos 
Las memorias dolorosa^, 
Que para hablar de esa* cosas 
Tiempo de ^obia tendí emos. 

Arma o árida, y es muy cieito. 
Ya no es aquel gaucho pohre 
Que por encontrar un cobre 
Desenterraba hasta un muerto. 

Y garifa es su figura 

Como alcachofa entre el cardo, . . 
¿Quién chuparía ese petardo 
En medio a la matadura 9 

Cuando lo \ide venir 
Bien pilchao ) relumbroso. 
Me dije, no e«¡ lerdo el mozo 
Por que es trucha pa vivir; 

Y a mi padre le oí decir 
Antes que el finao muriera. 

Que el hombre peine, ande quieia 
Lo arrastrase su destino, 
Siempre hallaría en su camino 
Qüien rancho y cama le diera. 



L142] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



JULIAN 

De cIk líos no hay quien lo saque 
Al amigo Centurión, 
Tiene acopiaos un porción 
Lo me?] no que el almanaque. 

BALTENTE 

Ya estamos en el boJjche: 
Y aquí se veía al más eiudo 
Salir monlao en peludo 
Si juega mucho al espiche. 

CENTURION 

Parece el pulpero, alhaja. 
Se conoce por la pinta. . . 

B ALIENTE 

— Si es más fino que esa tinta 
Con que marcan la baraja. 

JULIAN 

Ansina son los naciones, 
Pa engatusar, muy prosistas. 
Ha 5 ta los que andan de arpistas 
Llevan el oro a montones 

CENTURION 

No ciean eso compañeros. 

Hay eslrángias muy cumplidos. . . 



[143 1 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

— Pero pocos conocidos. 
Tu i tos salen pijoteros. 

l,os largan de las Uropas 
Sin con que alegar siquiera. 
\ aquí eáin en montonera 
Corno la hacienda, pot tropas, 
Un la vida ti din nicH ropas 
(,)ne las que cajean cnsiina, 
A su Jao. ¡quién «e K- anima! 
Si peden a peim i nucí lo. 
Lov ( onoz< n tan de ricilo 
One un«», mvc mu mi prima 

CENTURION 
^Cómo vive, aquei enciao? 

JULIAN 

—De juro, pa que casarse. 
Si lo inesmo es enredarse 
V vivii eniparcntao . . 

\ a qué fin tanto trabajo, 
Gastar en iglesia y cura; 
Conque si mucho me apura 
Voy a soltarme al destajo. 
Hoy día, el flaire, ¡barajo 1 
Es malo que sea &u amigo. 
Esto, con la/ón lo digo 
Por que tengo menester^ 
El flaire, es pa su mujer 
A veces, poncho de abrigo. 



I 144] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 
CENTURION 

Si hasta judío se ha giielto. 
Por Dios j qué barbandá 1 

JULIAN 

— Si el que dicp la verdá 
De huía tulpa e* agüeito 

RALIENTE 

Láiguc a \olai e*a piusa 

Y hablemos de apunto* serios, 
Deje de andai con imítenos 

Y a ver poi fin si íetosa. 

CENTURION 

Cuéntenos — ¿que tal le ha ido? 
Si tuvo suelte o íeveces; 
Me he intereso muchas veces 
Saber de usté, qué había sido. 

JULIAN 

— Entre tibio, y medio hirviendo. . . 
A ocasiones, xigular, 

Y otras, teniendo que andar 
Por esos campos juyendo. 

BALIENTE 

La vida da mucha güelta, 

Y es gueno que el hombre aprienda 
Que del caballo la rienda 

No siempre se deja suelta. 



r 145] 



ANTONJO D LUSSICH 



CENTURION 

Tal vez le queda el consuelo 
De habei podido vivir 
En su pago, y susihtir 
Entre la gente del pelo, 

JULIAN 

— Verá usté cómo se engaña 
El chapan 611 que pasó. 
Medio a medio me agarió 
Muy lejos do la campaña 

CENTURION 

P101 que basco es en lo terco, 
> es por que se tiene fé. . . 

JULIAN 

— En Montevideo me hallé 
Como avestruz con ti a el cerco. 

Voy a paitar con mi ausencia 
Si en el íinnho no me pierdo; 
One el que se empaca por lerdo 
Suele amolai la pacencia. 

Comentaré a sacar fii^a 

Pa luego coi tai el pañu. 

Pues hav ma* de un caso estraño 

Que hará rebentai de n^a. 

Días pasaos en San Ju^c 
Al retirarme pa jueia, 
Hallé a Don Pedro Sequera 



[ 146] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Que siempre mi amigo fué, 
Hasta su fonda dentré, 
Ande estaban de riunión, 
Liendu una gran rilasión 
De un dotor que emigra o anda, 
Y otro, d^ la mesma banda 
Que se metió a rompadión 
Gómez y Ramírez, creo» 
Son los quiebras referí dos. 
Poi siñuelo-T, ronocidos 
En la tropa de su arreo ; < 7 > 
Se trenzaron sin rodeo 
A leídos, en contrapunto. 
Pero ningunu dijunto 
Cayó en tan gian rebollijo. 
Por eso. amigos, colijo 
Que era embrolla tal asunto. 

Uno, al otro le decía: 

— "Yo siempre espatriao andube, 

"Y a veces, tan pobre estube 

"Que ni pa pitar tenía: 

"Pero mi honor me decía 

"Aguántate con valor, 

"Con firmeza y con ardor 

u Pa combatir la malicia, 

"Y serás de la justicia 

"El horcón sostenedor. 

"Por eso que al caudillaje 
"Nunca quise dar cuaitel, 
"Y a mi pluma y mi papel 
"Siempie le ha sobra o coraje . . 



[147] 



ANTONIO D LUSS1CH 



"No he perdonao al gauchaje 
"Hasta hundirlo en la rerlota: 
"Con el iev. caballo y sota, 
"Lindo la banca paré, 
"Y hasta a manato* pise 
"Con el talón de mi bota/' 

Y el otro le retrucaba: 

-"Usté que al gaucho maldice. 
"Tenga cuidan, v no pise 
"Al que enantes lebantaba. 
"Cuandn de menistro andaba 
"Retobando en tic esa gente; 
"¡Por DioV su cabeza asiento 
"No emiede el merengenaL 
"Sepa sei güen oriental, 
%í ¡ Aunque de ganas . . reviente! 

"UsLé cía, blanco, primero... 
"Y conservadoi djspués, 
"Algún amor jué tal ve/ 
"La cau^a de ese entrevero; 
"\ al golpiarse loii su apero 
"Hasla el Chile tan menlao. 
* l Ls que ^ ido mal paido 
" Vquella ve/ el a^unln 

el miedo de i*er dijunto 
"Talve7 lo haiga aconsejao. 

"Y cuando andubo ron Floies 
u Pa ayudarlo en el gobierno, 
^Nunca créia que el infierno 
"Le caira con sus rigores; 
"Quince días los favores 



[148] 



EL MATHERO LUCIANO SANTOS 



"Del Memslerio gozó,l8> 
"Luego el gorro se apretó 
*'Con sus dos Leis. . . a ]ns tiento-*. 
"Y a rausa de esos ebentos 
"Pa Guenos Alies templo, 

"\migo Gómez, no niego 

"Su gran cacúme.. amenoso.. 

"Más, sufra. . . v no sea embidiosn 

"Que yerra el más terne al jucan. 

"De *u vunta me despego 

"Pues ya no me tiene cítenla. 

"Por e>o n<> *e resienta 

"j\i me lo enferme el de-ppilui 

"Cuando bav que *atar pny\ecln> 

"Se va al sol rpie má* caliente 1 

"Vu tan apielau me be ^i-lo 
"Que r amlné de camuatí 
"Ese jueguito *eguí 
"Porque nunca he sido cristo. 
"Soy pa tiiito peme > b^to 
"Y espero con mi esperen cu 
"Montarme a la piesnlencia 
"Si un golpe no ine recula. 
"Y aunque es chúcaia esa nuda 
"La domaré run pac encía. 

"Y entonces le pedné 
"Que me ayude al timneo. 
"Será el gobierno un recreo 
"Estando a mi lao usté: 
"Y lo piimero que haié 
"En cuanto caze la rienda. 



[ 149] 



ANTONIO D LUSSICH 



l 'Será encai garle la Hacienda. . 
'Ta que solo la maneje, 
"Y en güen estao me la deje. 
"Sin que .s« honor se le ofieniia* 1 . 

El emigran, se empacó, 

Y muy retoba o se puso. 
Lo trató al otro Je luso, 

Y mil apodo? le dio; 
Por cierto no permitió 
Que en el tirón le ganase, 

Y en la armada lo llevase 
Como si* juera carnero, 

Pa que luego el mundo entero 
De su seneia se burlase 

Le dijo, que de falsía 

Se eneontiaba el suelo lleno, 

Que nada quedaba ¿rueño, 

Y era todo alevosía; 
Que vivir, el, prefería 

En pago estraño arras trao. 
Antes verse acollarao 
Por íuindades, a un paittdo 
Que el azote pior ha sido 
De este páis tan esquilmao 

De entre aquel montón de escritos, 
Columbraba yo en mí idea 
Que aguaitaba esa ralea > . . 
¡Los candeleros benditos' . 
Pa manejarlos solitos: 

Y engañando al santo cuete 
Balanquiaban con machete 
Desafilao y sin punta . 



[150] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



BALIENTE 

— Si era compinche esa yunta . . 
jSon turos del me&rao brete l 

JULIAN 

Por fin, los dos personajes 
Trensaron tanto el asunto, 
Que Gómez le cantó el punto 
Llamándolos tnpoa-tages. (9i 
Que. plaga de sabalages 
Eran tintos al barrer. 
Y que habían lograo hacei 
De esta patüa tan ainada, 
Un candombe de negrada 
Que ni Dios podía entender. 

BALIENTE 

Se achispan, v luego amuelan. 
Por que a pesar de sus leyes 
Ellos beben romo gue\es 
A costa de los que pelan 

JULIAN 

- — I\ada de estraño hav en eso 
Que también monten peludos. 
Pues pa la caña. . sin ñudos.. 
Son como láuchas, pa el que&o. 

Por fin en tal plumaraje 
Tan fiero se han sacudido, 
Que hasta lo más escondido 
Salió a luz de su pelage; 



r 



ANTONIO D LUSSICH 



El Candombe y Tupo-ataje 
Jué el final de la agarrada. 
^ sin hacer má^ dentrada 
Se queclaion con lo dicho... 
Que a veces les da el capricho 
Pur piosíar. Mn decir nada. . 

CENTURION 

;Pero usté no se ha fijao 
Que se tiiahan de lejos?... 

B A LIENTE 

— Más a mi favor |Canejos T 
Pues naide salió chumbíao. 

JULIAN 

Kn meníai siempie la ^ela 
Tuito se le« va. y pluiniar, 
¡Eso sí! son pa peliar. , . 
Como carne de paleta. 

Pa sacudirles un susto 
La parada siernpie copo, 
1í en cuanto la ocasión topo 
Me muero de puro gusto. 

CENTURION 

— ¡Párese, que están carniando* 
No facilite el partido: 
[Pues suele el más albeitido 
Quedarse a \eces techando' 



[152] 



El. MATRERO LUCIANO SANTOS 



Cieita ^ez, poi mi capucho 
Me tiensé con uno guapo. 
Poi poco no me le encapo. 

Y cuaM. amigos, espicho 

Me habría hartao a chusasos 
Si yo al hombre me le encoju. 
Mas no creo ser muy flojo 

Y presumo en cierto? casos. 

Lo hallé en una pulpería, 
\ al Aeime, dijo, aquel peine 4 
"No aguanto a naide cjue reine 
Cuando esté en presencia mía" 

Yo que me tengo por loio 
Le retruqué a ese plumaiio, 
"i Donde cania e«-te canaiio 
\u lo atuidc ningún lm<» f " 

Y sin más, el cajetilla 

Se me vino muy resuelto, 
A quererme dar el güelto 
Con un corbo como horquilla. 

¡Pucha! ¡mozo acosador! 

Y más vivo que biscacha : 
Pero le corté la hilacha 
De un tajo con mi alfajor. 

Era de vista y de astucia, 
Más arrojao. que sereno; 
Suerte que le hice el barreno 
Sino de sangre me ensucia. 



[153] 



ANTONIO t> LUSSICH 



También conocí más de uno 
Capaz de., moler al diablo, 
Y pa probares lo que hablo 
Let? iié nombrando alguno. 

Lión Pérez, el capitán 
De ese tigre ¿Qué me dice? . . . 
¡No hay quien el poncho le pise 
[Amigaso don Julián 1 . 

JULIAN 

— Nada dp él hay que decir, 
Generoso era y valiente. 
Dobló tan solo su fíente 
Pa dejar de susistir 

CENTURION 

¡Nu diga!! 

JULIAN 

— Sí. es la veidá 
Muuó ese puen compañero 
Bajo de un cielo es li angeru. 
En la porten a suida 

¡En aquella fiebre jueitc ildl 
Se apagó su joven ^ida T 
¿Iba a rurai ^e una hernia. 

Y lo abarajó la niueite' 

El veinte v mie\ c en la Unión 
Cavó prisionero, herido, 

Y antes de verse rendido 
Pebó contra un batallón 



[ 154 1 



EL MATRERO LUCIANO SANTO tí 



De su poca gente, luego 
ni uno vivo quedaba, 
Sólito pehando e&taha 
Cubierto de sangre y fuego. 

Pues si Lión era de nombre 
También lo era en las batallas. 

Y tenía unas agallas 

Bien puertas, romo el más hombre. 

Hasta almhó al enemigo 
Su valor tan disgraeiao. 

Y al veilo caer &angienta<j 
Le tendió niariu de amigo. 

Lo trujo adentro un Maciel, 
Colora o como Dios manda. 

Y a moni a la otra Banda 
Lo llevó su sino cruel. 

CENTURION 

Dios tenga a ese mentar 

En su trono soberano, 

Que más tarde o más temprano 

Lo hemos de ir a \ i si tai. 



Y cual la auiora abre el broche 
De las flores, con su riego, 
Pa dir cerrándose luego 
Cuando se tiende la noche 



[355] 



ANTONIO D LITSSICH 

lomo e«-e lucero hei rnu^o 
Que al dar su brillo a la tieria. 
Vi me una nube y lo encierra 
Dejando el a\ie sombroso; 

Como e^e campo florido 
Ande el pasíisal verde&e: 
Que de pronlo se ennegrece 
Por un incendio desunido. 

Así < n Talba ilc la vida 
Tres e^peian/as murieron; 
t Tres camj)ioties sucumbieron 
De nuestra patria queiida! 

Sus cueipos. tal vez los yuyos 
De los campos, cubiirán, 
¡Mas sus almas vivirán 
Allá entre Dios y los sii)osI 

[Lloremos su ausencia eterna! 
¡Que el lecueido mempre viva, 
Mientras en paz duetmen arziba 
Martínez, Nm y Maderna! 112) 

Y aquellos tres guenos mozos 
Hennanos, de sangre y gloria. 
Que en la cáida o la vi tuna 
Tenían hechos valeiosos; 

Tan heroicos en pelea, 
Tan humildes pa el vencido , . . 
Cotno el áibol llorecido 
Que Ja tormenta laléa: 



f JR6 1 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Ti es Morosinih han mueito, \ 13 \ 
Cual lo^ tres finaos Bahentes, 
[Pero de laurel, sus frentes 
Marchitadas se han cubierto! 

Y el patriota Pastorisa 
También pagó *u tnbuto; 
"Lloro, muerte, pena y luto" 
De la guerra es la de^ isa 

Y i ono/c o en lo* que aun quedan 
Manato** de «¿ra ti provecho. 

De e*o* que marchan deiecho, 

Y en las cuartas no se ennedan. 

Con ellos me acollaré 

Al tiempo de la patriada. 

De recibo es la mosada, 

Y a cual más «e tiene fé 

Conocí a un Mayoi Belmude 
De albitrio, guapo y sereno: 
Mozo pa cualquier terreno 
Muy superior, no lo dude. 

Lo quería Arrúe, y mucho, 

Y tanto o más Salvañá . . . 
En el Ñor Le hice ainistá 
Con ese criollaso lucho. 

Era amigo de un Safón 
Que valía un Potosí, 

Y otro crudo Tudurí 
Joven de gran corazón. 



[157] 



AN TONIO D LUSSICH 

Cuando tenga quir pa dentro 
He de buscailo ron gusto, 
Quizás de algún fjeio susto 
Me vea libre si lo encuentro, 

Y a más, me amisté a un sin fin 
De patriotismo notorio, 

Soto, Prio y Moratorío 

Y aquel Pérez Benjamín. 

Los Rodiígucz y Baireias?, 
Sienra. Amilibia, Ri gao. 
A cual mejor se ha portao 
En el campo y las trincheras. 

Los Berros, Carranza y Días, 
Rincón y otros que no me acuerdo . . . 
Ninguno de ellos es lerdo; 
Son sus pechos, haterías. 

JULIAN 

Esa es toda gente a prueba. 
Que ha presta o grandes servicios; 
Sin tener ni pa los vicios 
Siempre aguantaban la breba. 

Yo le caigo al Ienguarás 
Que anda del mal a la pesca, 
A esos que prenden la yesca 
Pa quemamos por detrás. 

Son lo« que en todo «,e meten 

Y en ninguna paite faltan. 
Ellos los c aigos asaltan 
Aunque los ajen y reten. 



[158] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Y pa eso, gritan, se enojan, 
Se trensan a raja-cueros. . . 
Pero en tales entreveros 
Nunca con sangre se mojan 

SALIENTE 

Fiesé y deje correr. 
Ha) ciertos piesas dotores. 
Pedigüeños de favores 
Cuando tienen menester, 
Dispués, no se dejan ver 
Ni con un nal pa los vicios. 
Ni se acuerdan de sei vicios 
Que les ha prestao cun gusto, 

Y del modo más injusto 
Nos achacan los desquicios. 

Los paisanos pa ellos sernos 
Solo guenos, de ist rumen tos, 
Siempre nos vienen con cuentos 
Con tal que les ayudemos, 

Y pa que no corcohiémos 
No se empacan en promesas; 
Pero jamás caigo en esas 
Que demasiao los conozco, 

Y aunque soy paisano tosco 

No harán con mi nalga, presas. 

JULIAN 

Siguiéndoles mi íelato 

Verán del modo que he andao, 

Me vide tan apuiao 

Que hasta me enfermé del flato. 

[159] 



ANTONIO D. LUSSICH 



Pues salí de San José 
Con rumbo a Montevideo, 

Y era en Viernes, sigun creo 
Cuando a la Unión aporté; 
Ahí no más desensillé, 
Metí el flete en el corral 
De un tal ño Miguel Moral 
De mi antigua conocencia, 
Paisano de mucha cencía — 

Y hombre de trato formal. 

Le di al pingo una ración, 

Y me embitó Don Miguel 
A que saliese con él 

Pa llevarme a una íiunión. 
En la rual nuestra opinión 
Iba a tratar ese día, 
Que de votar se astendría 
Por no poder consentir. 
El modo ruin de cumplir 
Que la otra gente tenía. 

Seguimos nuestio camino, 
\ parao en una puerta 
Había un gefe cara tuerta, 
Que al olorcito se vino; 
No» preguntó si al Casino 
Pensaríamos llegar. 

Y si juera pa ayudar 
A firmar en la pío tes ta. 
Nos iba a salir la fiesta 
Media cara en el pagar. 

Ño Miguel aunque viejaso 
Nunca pulgas aguantó. 



[160] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Y a ese ladiao retrucó 
Que dejáia libre el paso, 
Pues talvez llegase el caso 
Que algún barato le diese, 
Para que ansí na aprendiese 
A no meterse a compadre — 
Juera a. . moler a su madre 

Y en ello *e cstrotuhiese. 

Al óir retí u que tan fiero 
No esperó por la revancha, 
Crc\endo mala la cancha 
Pa dentrar a un entrevero; 
0 talvez mi raja-cuero 
Lo vi do de refilón. 

Y habrá dicho con íazón: 
u Quien caiga tal tararira, 
"Si lo descuido, me estira 
"Sin la menor compasión". 

Y no creyendo sigura 
La milonga cornensada, 

Jué a comprar otra parada. . . 
Juyendo a la sepoltura. 

B ALIENTE 

A ese que Dios lo confunda 
Le salió la toita. un pan. . . 

JULIAN 

— Si quedó en su loco afán 
Más sobao que una coyunda. 



[161] 



ANTONIO D LUSSICH 



SALIENTE 

¡Qué diantres Je coloraos! 
Siempre nos han de buscar. . . 

JULIAN 

— Y nos suelen encontrar 
Como toro», empacaos. 

Si el poncho nos arroyamos 
No nos Jota ningún leído, 

Y a veces al más engreído 
Con las riendas lo llevamos. 

Dentramos pues a la danza 
Que era puro blanquillage, 

Y mucho cajetillaje 
Estaba en la mescolanza; 
Bidé a ge fes de pu.anza 

Y más de un terne letrao; 
A. rual más desespera o 

Po el modo que traicionaron, 
Los que poco antes juraron 
Cumplir fielmente el tratao. 

De aquella liunión de gente 

Un Clus allí formó, 

Que al poco rato nombró (14) 

A Salvañá, presidente; 

¡Bien aiga! el criollo caliente, 

Si habló con tal deeí^jón. 

Qup cuasi e-te corazón 

Del entu*Jd?mo ^e me «=dle, 

En verdá, no hay quien lo iguale 

En tuita nuestra nación. 



[162] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



También topé a Bastarrica* . . 
j Pucha! basco que apiecéo, 
Esc es hombre sin rodeo 

Y pa infante, cosa rica; 
La pólvora no le pica, 
Ni lo hace acurrucar, 
Náides lo ve rabesiar 
Aunque el pelo le chamusquen: 
En fin por donde lo busquen 
Es amacho mehtar. 

Vide al otro, que aquel día 
Una bala de metralla 
Cuasi po el medio lo raya 
Peliando en la infantería, 
Cuando la patria perdía 
A Basañez el valiente. (15,1 
Que siempre tengo presente , . 
Aunque hoy descanse en el cielo, 
¡Mientras su nombre en el suelo 
Llorao será eternamente! 

CENTURION 

¿Ya sé quién quieie decir, 
Gurruchaga. aquel del pito? . . . 

JULIAN 

— El mesmo. que para un frito 
No se lo hace repetir: 

Y tanlo le dá morir 
Combatiendo como un lión, 
Que darle un beso al porrón 



[163] 



ANTONIO D LUSSICH 



Del vino menos cristiano; 
\ también pa mano a mano 
Se lo laigo a Napolión. 

Allí estaba el imprenLero 
Escritor del Molinillo, 
Ese e* gaceteio pillo 
Que habla poco, pero fiero. 
Cuando al gobierno certero 
Ciertos sogasos le lar¿ra; 

Y con cada venia amarga 
41 más firme lo des troncha; 

Es superior. . pa hacer roncha. 

Y rigular en la carga. 

SALIENTE 
¿ A qué es Don Acha, cuñao? . . 

JULIAN 

— Cabal, el que viste y canta, 
Que a cualesquiera le chanta 
Las veidades de a puñao. 

Y si anda medio puntiao 
Le retruca al más dotoi ; 
Es ladino payador 

Y le dá el naipe pa pueta, 
De modo que no respeta 
Laya, marca, ni culor. 

También al rato topé 
De pantalón de bombilla. 
Aquel mozo cajetilla 
Que solía andar con usté; 



[164] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



j Pucha! que se tiene fé. . . 
Nunca lo créiba tan güeno; 
\o sabe morder el freno 
En custión de platica je, 

Y está preña o su lenguaje 
Siempre de razones lleno. 

Creo que es un Acebedo 
Mozo muy lince y de cliispa, 
Ese pica como abispa, 

Y nunca se chupa el dedo; 
Yo con él. mejor me quedo 
Que con tanto tinterillo 
Más pulidos que un anillo, 

Y enredaos en sus corbatas; 
Si los cuelga de las patas 
No se les cae ni un cuartillo. 

CENTUHION 

¿Se acuerda de un Larravide, 
A qué po allí retosaba? . . » 

JULIAN 

Y es verdá, no me acordaba, 
Que en una esquina lo vide, 
No hay miedo que se descuide, 
Ese no es gáucho matucho, 
Nunca le falta su pucho 
Durmiendo tras de la oreja. . . 
¡Me ha calmao más de una queja 
Cuando yo andaba aguilucho! 



[165] 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 

Era un diabla milonguero, 
Muy amigo de ranchiar. . . 

JULIAN 

— Gúeno juera, es pa bailar 
Como trompo de lijero; 
Pa paisano, es terutero, 
Siempre monta en lindo flete 
Porque es trucha ese paquete... 
¿Y pa las hembras? ... sin y el, 
Pues si vé cualquier clavel, 
Hasta en un sanjiao se mete. 

SALIENTE 

¿No habrá deja o de asistir 
Aquel que tráiba lloronas. 
^ perdió hasta las caronas 
En la marcha, ¿>in sentir 9 . . 

JULIAN 

— ;Ah bárbaio T /pur dormir 
Tal vez le pa^ó ese caso? . . 

BALIENTE 

No lo crea usté, amigaso. 
Es que era muy descuida o, 
\ el andar siempre chupao 
Jué causa de tal fracaso. 



E 166 J 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



CENTURION 

Creo que he dao con la flor: 
Debe ser un medio pueta 
Que tenía una gran libreta 
Con versos llenos de amor, . . 
Si es aquel, es superior . . , 
Pa la ginebra, se entiende; 
A la limeta le priende 
Con más ganas que un mataco, 

Y le pega cada taco 

Que ni el mesmo se compriende. 

B ALIENTE 

Sí. en Guenos Aires está 
Con ño Camuso, aquel bicho 
Muy agauchao... por capricho; 
Me han dao la siguridá 

Y creo a de *er verdá, 
Que Don Carlos me lo pasa 
Metidito en cierta casa . . 
Pa estudiar la quitetura; 

¡Y es tánto lo que se apura. . , 
Que la salú &e le atrasa! 

CENTURION 

¡Ay juna, ese es criollo amacho! 
Toro, guitarrero y quiebra. 
Cuando le buscan la hebra 
Se vá derechito al guacho; 
Es crudo pa un dicharacho, 

Y más, estando enrialao. , 



[ 167] 



ANTONIO D LUSSICH 



Quisiera verlo a mí lao 
Aura que me hallo tan pobre, 
Siguro que de algún cobre 
AI rato me viera armao. 

JULIAN 

Y a don Cortinas topé. 
Siempre patriota ande quiera; 

Y a toda la punta entera 
De Lasalas encontré; 
También allí debisé 

A ño Estomba. paquetaso; 
Le di al verlo tal abraso 
Que por cuasi lo derribo . . . 
¡Como un rayo, es siempre vivo! 
Ande quiera se abre paso. 

Habían a más, muchos otros 
Muy garifos y aligantes, 
Con faroles, leba y guantes, 
Pero ariscos como potros; 
En fin, juera de nosotros 

Y alguno medio paisano. 
Tuita era gente de piano. 
De reíos y de sortija . . 

BALEENTE 

— ¿A qué ningún sabandija 
Le puso un rial en la mano? 

JULIAN 

No haga tan malo el partido, 
Créalo, que en esa junta 



[ 168] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Tudos los que hacían punta, 
Muy. . . largos me han parecido. 

Dispué* que te diseursió 
Como en sermón de capilla. 
Un m osito cajetilla 
Con mucha juersa gritó: 
" — La palabra quieio y ó, 
"Porque es preciso tratar, 
"Que no pudiendo votar 
"Por los ñudos que nos ponen 
"Lo* que de este país disponen, 
"Vamos pues a protestar." 

Habló taimen del gobierno. 

Y su marcha traicionera. 
Con tanta verdá ¡si \iera! 
Que al más duro ponía tierno; 
Yo por él. basta el míierno 
En ese istante arrollaba — 

Y tan lindo platicaba 

Sin tapujos ni encubiertas. 
Que con las bocas abiertas 
Todo el mundo lo escuchaba. 

Diay se firmó una protesta 
Contra tamaños agravios: 

Y al fin, consejos muy sabios 
Terminaron tan gran fiesta; 
Pasada la hora e la siesta. 
De esa proseción machasa 
Cada cual rumbió a su casa, 
Mientras seguía ño Miguel 
Contándome el merenjel 

Por que hoy este pueblo pasa. 



[169] 



ANTONIO D LUSSICH 



¡Bien aiga, barbaridá! 
Hasta ni parece cierto, 
Pero que me caiga muerto 
Si no es la pura verdá. . , 

CENTURION 

— ¿Qué hay, en cunosidá 
Nos ha clejao redepente?. . . 
Apúrese pues, y cuente 
Que a la angustia no resisto . . . 

JULIAN 

Si jamás igual han vjsto 
Por esta cruz, que reciente. 

Cun ]a Tsrrinón dio el asalto. 
Venga un trago, que al renuerdo 
Se me pone el buche lerdo 
\ hasta de respiro falto . . . 

CENTURION 

— Tome chupe, \ no dé salto 
Ninguno en este relato; 
Luego le daré un barato 
Sobre cosas de interés. 
Pa que usté me oiga a su vez 
\ pasemos lindo el rato 

JULIAN 

En Canelones triunfó ( 16 1 
Con justicia nuestra lista. 
De los otros, ni la pista 



[ 170] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Allí siquiera se vió; 
Pero el Juez de Paz creyó 
Una ocasión de primera, 
Paia insultar la bandera 
Del orden justo y legal. 
Dando parte a un Trigunal 
Pa que el derecho les diera, 

No jué lerdo ese chancleta: 
Dispués que vido el gentío 
De los nuestros, con tal brío, 
Creyó burlada su treta; 
Nos hacía esa gambeta 
Pa esperar otros domingos, 

Y poder variar los pingos 
Ganándonos sin sentir. . . 
Pues tenía que recebir 
Una mestura de gringos. 

Pero los blancos de allí 
Son firmes y corajudos, 

Y hay algunos copetudos 
Más picantes que el ají: 

Y ellos* como un ¡ay de mí! 
Por no quererse doblar, 

A veces suelen andar 

De gachos, oliendo el suelo, 

Y hallan todo su consuelo 
En reñir y cospirar. 

Volviendo a lo que decía: 
El machaso Trigunal 
De nuestra Banda Oriental, 
Es tal bochinche este día, 



[171] 



ANTONIO D. LUSSICH 



Que los Jueces que allí había 

"Declararon sin valor" 

Con la injusticia mayor 

La iscrición que habíamos hecho; 

¡Porqué hoy tiene más derecho 

El que goza más favor! 

En seguida iré nombrando 
Los que dieron e*e paso, 
Que del uno al otro atraso 
Llevan al páís reculando. 

El uno, es un es t ranga o 

Que en cualquier canto se entona; 

El mesmo que una corona 

Di ó en la guerra de Quintero — 

Dispués. puso en el sombrero 

La debisa colorada, 

Aquel día de la entrada 

De Flores, cuando trun t ó, 

Y a su enemigo abiazó, » . 
Besándolo en la quijada. 

A ese hombre de gran sencia 
Le gusta la mescolanza, 
Con ella todo lo alcanza 
El Dios de la combenencia* 

Y con su larga esperencia 
Alquírió el puesto que tiene, 
En el cual, tan bien se abiene 
De ser Juez con la malicia, 

Y sabe hallar la justicia 
En el lao que le combiene. 



[172] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



¿Del otro — qué les diré? . . . 
Como bola es de redondo; 
Tiene más vista que fondo* 

Y de un corte acabalé; 
Yo les daba un punta-pié 
A tanto estorbo viviente. 
Que paiecen. ináb que gente. 
Cristianos ... de cuatro pata* , 

Y son pa la uña cual ratas, 

Y cimarrones pa el diente. 

Ansí pasó el pericón, 
¡Más aura verán la gúeva 1 
Quiero sacar de la cueva 
Un tigre, que no es pichón; 

Y es la mentada Ehción 
Panda por un decreto 

Que largó el gobierno neto, 
Dándole el nombre de ley . . . 
¡Pucha! ¡día que me réi! 
Por poco no me asujeto. 

Cuando llegó el grande día 
De presentarse a votar, 
Los nuestros sin recular 
Cumplieron con valentía, 
Ni pa remedio allí había 
Ninguno del bando opuesto, 
Más jueron a echar el resto 
Trabajando a la sordina, 

Y cual tuita trampa indina 
Les di ó un resultao junesto. 

Dispués de tan ruin corrida 
Llegó un chasque apuradaso, 



[173] 



ANTONIO D LUSSICH 



Y dijo que cerca el paso 
Se vía gente riunida: 
Saavedra, con su partida (18) 
Los salió a reconocer, 

Y en cuanto los pudo ver 
Formó su escalón de frente, 

Y tan solo con sus veinte 
Les hizo el rumbo perder . . . 

Y haciendo sudar bajera 
Me los ^ahó persiguiendo. 
¡Pero qué! si dían ju ven el o 
Como yeguada matrera; 
Ni atrás miraban siquiera, 

Y castigando a dos laos. 
Iban tirando los miaos 

De un modo ruin y cobarde, 

Y al Cerrito, al cáir la tarde 
Llegaron tuitos pelaos. 

SALIENTE 

Lo diesen contra una esquina 
Al gefe de tanto crudo. . . 

CENTURION 

— ¿Sería algún entrañudo. . . 
De agallas... como gallina? 

JULIAN 

Pa hablar de eso, soy sin freno: 
Es el menta o trafalario 
General. . . el más corsario. . . 
Con todo lo que es ageno; 



[174] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Hoy por estar tan relleno (19) 
De cobres. . , y en ancas viejo, 
Ya no espone su pellejo. . . 
u Pa los sonsos" dirá él — 
"Me gusta chupar la miel 
"Estando el camuatí lejos.'* 

En el Norte, es prestigioso. 

Y ese es todo su consuelo. , 
Con las vacas de aquel suelo 
Su protetor generoso; 

Pa toda hacienda es famoso. 
Ni deja la rastrillada 
Cuando de noche en aniada 
La corta pa el Uruguay , 
¡Es liendre como no hay 
Para hacer una boltiada' 

Conociendo su viveza 
De todo táura es amigo; 
Siempre en él hallan abrigo 
Para apadrinar la presa; 
Cuando la nidada es gruesa 
Se aprovecha del poder, 

Y suele desconocer 

Al que le fió el negocio. 
Porqué, amigo, ¡como socio ! . . „ 
Sabe el punto sostener. 

Salidas tiene un sin fin, 
Turbao no lo agarran nunca, 
Se amaña, corta, destrunca, 
Pa todo es guen comodín; 
Le es igual malo o rocín, 

[175] 



ANTONIO D LUSSICH 



Contramarcan u orejano. 
Con tal que caiga en su mano. 
Pelo ni marca respeta . . , 
¡Es mozo que cuando aprieta 
Ni el caracú deja gano! 

Con la paga del estao, 

Y el gana o que dá de baja, 
Ha Uenao tánto su caja 
Que el valor se le ha aflojao; 
Tamién ha hecho demasía o . . . 
Por supuesto ... a los bolsillos . . 
Miles vacas y novillos, 

Y yeguas, a tracaladas. 
Pastean por las quebradas 
Con su marca en los codillos. 

Hoy ya precisa sociego 
Poniendo el bulto en remojo; 
Por eso se ha gúelto flojo 
Pa andar metido en el fuego; 
A más está cuasi ciego, 
Pero no ha sido en pelea, 
Sino una noche muy fea 
Que ras triaba un gana dito, 
Por poco, un rayo bendito 
Los dos ojos le tapéa. 

Cuando salió a visitar 
Los pueblos de la campaña, 
Un compinche de su maña 
Lo embitó pa merendar; 
Se hizo mucho de rogar, 
Almitiendo, a condición 



[176 1 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Que pa^áia embitación 
A los vecinos del pago, 
Pa ofertarles lindo un trago 

Y asiguiai la Elisión 

Jué en lo de un viejo bosal 

Paisano de tal coreano. 

Que hov e<* Alcalde Ordinario 

Conocido por Maicial: 120) 

¡Ah día, que echó su pial! 

jSu lengua no menudiaba 1 

Ese sí, lo levantaba 

Dende el cielo hasla el infierno — 

i Pucha, con el muzo tierno! 

Como macho íelinrhaba 

¡Y que cantos melodiosos 1 
AL compás de las botellas; 
Brillando como centellas 
Tantos ojasos vidriosos; 
Marcial, en sus alboiosos 
Con el gofio se engullía, 

Y de atorao no podía 

Ni espresax su pensamiento, 

Y al Gefe, dende su asiento 
A escupidas lo curtía. 

Causaba hipo en la mamada 
De aquella riunión sotreta. 
Ver del canario la ge ta, 

Y su cabeza pelada — 
¡Siempre compraba parada 
En favor del general! 

Y con gañote e metal 



[177] 



ANTONIO D LUSSICH 



Daba al poirón cáda be&ú, 
Que se Je hinchaba el pesrupso 
¿Como lomo dp bagual! 

Redepente, se paró, 
Y estilando »u cogote 
Dijo: "que jué Lansarote 
"El suelo en donde nao jó 
"El más bravo que pisó 
"Las orillas de esta tierra, 
"Porqué su cabeza encierra 
"Un carcúmen nunca visto; 
kl Y quien con él no ande listo 
"A la fija que lo enhena. 

"Que a pesar de su inorancia. . 

"Y *u escuro nacimiento, 

"El mostró su gran talento 

"Dende que jué pión de estancia. . . 

"Y que al fin, con su costancia 

"Y su natural saber, 

4 'Al cabo pudú tener 

iv lín carro de mercachifle — 

kt Y tanto le pegó al chille. . 

4 *Que General lle\ió a sei/' 

Era el MaiciaL un cogollo 
Jediendu a bastera fíese a; 
El hibte andaba a la pesia 
De laiü¡ar todo -u rollo; 
En eso metió un embiollo 
Que echó por tierra su banca — 
Y jué, que le dió la tranca 



[178] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Por alearlo a Borje en peso, 
Dejándolo medio tieso 
Con un sopapo en el anca. 

Muv retobao po el atraco, 
CuaM el general se pierde . . 
Marcial, tomo vara vcide 
Le dió en disculpa un abrazo; 
Por dis^raeia, un cabesaso 
Forsej iando le chantó. 
Que sin querer, lo largó 
Contra el lomo de unas sillas, 
Y el golpe de sus costilla* . . . 
Cerno caja retumbó» 



Yo me réia compañero 
Sin poderlo remediar. 
Cu and n comenzó a contar 
Otro caso verdadero. 
De un Juez de Paz terutero 
Llamao Don Manuel Rovira; 121) 
i Pucha' ¡Parece mentira! 
Largó al mundo tanto guacho 
Que al cainpio más amacho 
Por veinte leguas lo tira!! 

i Qué Urquisa, ni qué Ortiguera! 
¡Qué R°lén. ni Caraballo' 
Sacó el hombre su caballo 
Lejaso en la delantera. , . 
¡Qué aJ lo jad a! ¡amigo, vieia 1 
Mucho pior que comadreja... 



[179] 



ANTONIO r> LUSSICH 



Pues sin soltar ni una queja, 
Sin abortos ni quebrantos 
¡Echó al mundo mil y tantos n 
¡Vaya parando la oreja! 

En su sólita sesión 
Jué tan larga la parida, 
Que la partera, aflijida 
Al ver tan grande montón 
De cuanta la\a y nación 
Bajo el sol so conocía, 
Cuasi la pobre e«e día 
Se volvió loca del susto, 
Largando a Juez tan rebusto 
Pa que atendiese a su ciía 

SALIENTE 

¡No era pa muchas caricias 
Ese fJojaso de umbligo; 
Desearía ser su amigo 
Para darle las albricias! 

CENTURION 

¿Y salió algún bacaray? 

JULIAN 

— ¡Tuitos eian ternejales! 
¡Viera, hermano 1 los tendales 
Sin largar siquiera un ¡ay! 

Mozos, viejos, negro?, blancos. 
Rubios, mulatos, lanudos, 
Pelechados y peludos, 



[180] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Tuertos, bichocos y mancos, 
Salían por tuitos flancos 
Por Rovira apadrinaos, 

Y algunos, acollaraos 
Como ageno a la madrina, 
Metiendo una gangolina 

De cuanto idómia hay formaos. 

De tamaño revoltijo 

Ño Manuel jué el presidente; 

Y que el demoño me abente 
Si con tán grande amasijo 
No créiba siguro y fijo 

El ser nombrao otra vez — 
Ese jué su empeño pues, 
Pero le erró fuego el misto; 

Y aunque anduvo el cuerpo listo, 
Se le empacaron los pies. 

BALIENTE 

¿Cómo quedó el infeliz 

En tan terrible tormento 9 ... 

JULIAN 

— Sarandiándose en su asiento . . , 
Con tres cuartas de nariz!! 

CENTURION 

Si creo que me contó 
Un amigo mío, tropero, 
Que el Trigunal Justiciero 
Otra vez me lo llamó, 



[181] 



ANTONIO D LUSSICH 



Y su título le dió 

En pago de su gran cría. 

Y ansí domarla podría 
Porque estaba muy baguala, 
Sino esa crusa anímala 

Ni pa trillar serviría. 

JULIAN 

A mí no me estraña nada 

Por que. amigo, es gente viva — 

Y hoy los que chupan > . . de arriba . . » 
Son lobos de una carnada. 

Y sea cierto o no lo sea. 

Yo en tal charco no me embarro; 
Dejo que dispare el carro 
Mientras encima no estéa. 

Antes de arroyar el laso 
Van a oír algo rnejoi . . . 

CENTURION 

— ¡Ah Julián! si en lo cantor 
Ni el sorsal le gana un paso. 

JULIAN 

Dispués de eso, allí pasó 
Otro grande barajuste. 
Pero por Dios, no se asuste 
Que cuando a mí me contó 
Don Miguel, se me paró 
La cerda de la cabeza — 

[182] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



¡Pobre páis, suerte traviesa 
Te persigue muy tirana 1 
¿Cuándo sonará esa Diana 
Alegre de tu grandeza? 

Pa juzgar la validez 
Comisiones se formaron, 
Y los blancos protestaron 
Con justicia y altivez; 
La respuesta en esa vez 
Jué decir "que ellos verían, 
"Y en Jos tachos limpiarían i 22 I 
"Cualquier injerto metido"... 

SALIENTE 

— ¿Colijo que habrán cumplido 
Lo que entonces prometían? 

JULIAN 

¡Cumplir, no me rompa el cuajo! 
j Era de intento la broma! . . . 

B ALIENTE 

— Si hay un Dios que cuentas toma 
De las cosas de aquí abajo — - 
Les ha de cáir al destajo 
Cuando se enfiíen sus pulpas; 

Y no han de valer disculpas 
Pa perdonar sus delitos, 

Y hasta el infierno, malditos, 
Irán a purgar sus culpas. 



[ 163] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

Hermano, no se alborote, 
Ni prenda como yesquero: 
Es el gáucho más ligero . . . 
Nunca sabe andar al trote. 

SALIENTE 

Siga pues, y largue el laso, 
Que el pingo no está sudao. . . 
Tome, pegúele al guindao 
Que en tuavía hay medio vaso. 

CENTURION 

¡Jué pucha! qué copo, hermano.,. 

JULIAN 

— ¡Hasta verte, vida mía! 

Si al tomarlo yo sentía 

Que cáia el cielo en mi mano. 

Volviendo pues al asunto: 

Como tienen el poder, 

Nos han tratao de. * . moler 

A miles modos por junto: 

Borraban de contrapunto 

Al más conocido criollo. 

Diciendo: "córtese el rollo. 

Ese es nación y no es nuestro , , " 

SALIENTE 

— ¡Juna amante! a cual más diestro 
Pa zambullirnos al hoyo. 



[ m] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



JULIAN 

Y echaron del lao de ajuera 
Como menores de edá, 
Algunos, que en rialidá 
Son mas viejos que tapera; 
¡Ah diantrc' quién los pudiera 
Abarrar de a uno, suelto. 
Para atracarles el güelto. 
Dende el más tierno muchacho 
Hasla e^e gobierno guacho 
Que al país tiene tan regüelto. 

\ide borrar otios muchos 
Tan letraos como la cencía. 
Baquianos en la esperencia 

Y pal tintero muy luchos — 
Se le van a cáir los puchos 
Cuando ronozcan el hecho, 

Y del tnón voy derecho: 
Me los hicieron salir. . . 
¡Por no saber escrebir!... 

B ALIENTE 

— ¡Pues amigo, tienen pecho! 

JULIAN 

Del blanco que iba a tachar 
Ni habieran dejao rastrojo, 
Si no juera po el arrojo 
Que supimos conservar; 
[Era un puro concertar 
Pa ver cómo nos barrían! 



[185 1 



ANTONIO D 1AJSSICH 



Y adrede nomás lo hacían 
Pa tenernos retobaos, 

Pues siempre andaban solfiaos, 

Y en pitar se divertían. 

SALIENTE 

A tuitog quisiera verlos 
Metidos en biscacheras; 
0 como muías tauneras 
Siempre a las gueltas tenerlos. 

JULIAN 

Y y ó, los pusiera pior; 
Ataos en un hormiguero, 
Amostrando al aire el cu. . .ero 
Pa longiarlos a rigor. 

Han hecho una chamuchina 
De locro con carbonada; 
Solo había comhidada 
Pa los de la chupandina; 

Y aquella gente tan fina 
Comensaron a empedarse, 

Y uno con otro a gritarse; 
"¡Sernos los netos de Flores, 
"Blancos y conservadores 
"Prepárense p'apretarse ! " 

Ahi estaban mesturaos 
Los negros con los de guante, 
Don Várela y su ayudante 
El que manda los Júzgaos; 

Y una runfla de mamaos 



[ 186] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Haciendo grandes cabriolas; 
¡No haber tenido mis bolas! 
¡Pa prendérselas de firme! . . . 
Pero mejor pensé en dirme 

Y dejarme de mamolas. 

Y sigo cortando hilacha 

A los que tienen más menta; 
Por que juera larga cuenta 
IWnbrar tanto mala facha. 

Várela es hombre que al tranco 
Supo andar muy pocas veces, 
\ un día con mano y pieces 
Acodilló crudo a un Banco; 
Dejándolo. . . ¡pues no es manco! 
Como arbohto en otoño, 
Pero él, formó su ictoño 
Trillando al pueblo la parba, 
Por que ese es mozo que escarba . . . 
¡Con más uñas* que el demoño! 

Esa gran pilcha, pulpero 
Dejó de ser, por disgracia; 

Y con su maña y audacia 
Llegó a calsar de banqueio; 

Y al verse tanto dinero 
Quiso darle gusto al pico, 
Quedando en poco, más íico 
Que aquel inglés ño Lafón, 

Y de tanto hacer jabón 
Logró engrasar el hocico. 

¿Y su ayudante? . . . ¡otra papa! . . . 
Que a las V ropas jué a dar; 



[187] 



ANTONIO D LUSSICH 



Hay quien diga que a estudiar . . 

Y yo que lo sé de piápa, 
Que su talento es con tapa 

Y nunca se destapó, 
Macho jué, muía volvió. 
Pero es peine pa otras cosas; 
De allá se trujo unas mozas 
Que a la m ai chanta tiró 

¡"Vayan viendo los m anales 
Que disputan el poder! 

Y si llegan a vencer. . . 
Aprontemos los petates 

CENTURION 

Don Julián, contente pues, 
Si no es preguntarle al cuete. 
Vide ajuera otro ginete, 
¿No sabría usté quién es?... 

JULIAN 

— Voy a decirles, cabal, 
Por que eso interesa a tantos: 
Es el tal, Luciano Santos, 
Que estando en un matorral, 
Escuchó el merenjenal 
Que nosotros platicamos 
Guando las armas dejamos 
Por el pato que se hizo — 
¡Jué largaso aquel chorizo! 
¿Se acuerda cómo prosiamos? 



L 133] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



CENTURION 

¡Me siriamente] y es verdá, 
¡Bidé en letras impréntales 
"Los Tres Gauchos Orientales"' 
Un día por el Chana! 

Y qué gran casualidá 
Haber dao con e¿>e pueta. 
Que tan lindo los aprieta 
A plumarios y dotores. . 

JULIAN 

- — Cómo no. con mil amores. 
Si no es ni medio sotreta. 

CENTURION 

Y uno a otro acollara o 
Nos injerta en su copiada, 
Sin peider de la crusada 

Ni el mojón más apartao , . 

JULIAN 

— Si es el criollo más bersao 
Que he visto en mi perra vida ; 
En sus coplas de partida 
Va sujetando el caballo; 
Pero al largarse, es un rayo, 
¿Quién lo alcanza en la corrida? 

CENTURION 

Vaya y hágalo atracar, 
Pa conocer a ese toro 
Que ha de valer un tesoro . . . 



[189] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

— Pues lu voy a destapar: 
Se está haciendo remendar 
El poncho que trái rompido, 

Y una moza* le ha pedido 
Pa arreglárselo de modo 
Que quede nuevo del todo, 

Y él que es trucha, lo ha almitido. 

Por no perder la ocasión 
Al óido le está cantando; 

Y tanto la anda acosando 
Esc enamurao pichón, 
Que el tiernito corazón 
De tan joven mariposa, 
Se ha puesto como la rosa 
Que hinchada por el rocío, 
Le respira el sahumerio 
El guzano que la goza. 

CENTURION 

Si anguinento es el guzano 
Que se harta con la flor, 
Hav hombre, que en el amor 
Es ruin, corsario y tirano, 

A la mujer que pretiende 
Le pinta ternura ciega, 
;Pobie si a enredarse llega 
En el lazo que le tiende ! 

Hasta se hinca de rodilla 
Pa hacerla bien consentir; 



C 190] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Si hace enpeño en resistiu 
¡De un modo fiero la humilla! 

\ la que al pedido ceda, 
i Infeliz! ¡la pobre^ta' 
¡Siempie la marca maldita 
Pegada en su frente queda! 

Y cuando el falso se hartó 
Por áhi tirada la deja, 

Y en su amarga y justa queja 
Desprecio solo encontró. 

Y si en medio a su quebranto 
Echara algún hijo al mundo. 
De su pecho moribundo 
Jamás se le agota el llanto. 

Pues con razón pensará 
Que cuando él llegue a ser hombre, 
Llamao El guacho por nombre 
En tuitas partes será. 

Y si perdón por su culpa 
Pide al mundo arrepentida, 
No hay un alma condolida 
Que su mal paso disculpa. 

De sus ojos las miradas 
Que brillaban cual diamante, 
Dende que juyó su amante 
¡Son dos luces apagadas! 



15 



[191] 



ANTONIO D LUSSICH 



Sus trensas que antes cuidó 
Para lucirlas al nóbio; 
Hoy que recuerdan su oprobio 
¡Hasta la ráis las cortó! 

Sus labios que un tiempo jueron 
Como claveles, rosaos; 
Marchitos, secos gastaos. 
[Frescura y gracia peí dieron! 

Hombre que sieinpie cargaste 
La mala suelte a lus tientos, 
Nunca olvides los lamentos 
De la pobre que engañaste. 

Sino, vean en la aurora 
Cuando Talba se apárese, 
Qué lindo el campo verdese, 

Y el sol a la tiena dora; 
Usté oirá Tave cantora 

Que alsa el \uelo de su nido, 

Y de la oveja el balido 

Lo escuchamos con ternura, 
\ Mientras sufre en cruel tortura, 
La que a un ingrato ha querido! 

BALIENTE 

Allí viene ño Gimene 
Con otro tape crudaso; 
¡Pucha! bárbaro. . . es el caso. . 
¡Si parece un chivo el nene! 



[192] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



JULIAN 

Aquí traigo a un camarada 
Conoscanló como amigo, 
Ayuntao anda conmigo 
Dende el íin de la patriada. 

LUCIANO SANTOS 

— Ya les conosco la pinta. 

Y aunque pasáran mil años, 
Nunca serán pa mí estraííos, 
Pues nada se me despinta. 

Y de hoy más, un compañero 
Tendrán ustedes también, 
Que el paisano que aquí ven 
No es un gáucho traicionero; 
Mi crédito de matiero 
Siempre bien puesto ha quedao; 

Y si del hambre acosao 

Le he cáido al ganado ajeno, 
Pa los dueños del terreno 
Sebo y cuero le he dejao, 

CENTURION 

Amigaso el payador- 

Yo quiero hacerlo compadre, 

Siempre de que a usté le cuadre 

Permitirme tal favor; 

j Suelo privar de cantor! 

Y en ésto, a náide embidéo, 
Porque cuando yo punteo 



[193] 



ANTONIO JD_ L USSICH 

La guitarra pa templar. 
¡Saben bajarse a escuchar 
Hasta las aves del cielo! 

Apariaos, y en un guen flete, 
Con facón y garabina. 
Llevando en Tanca una china 
Sabrosa y de rechupete, 
¡Busque usté quien nos sujete 
Ni se nos ponga adelante! 
Valor, tenemos sobrante 
Pa arroyar un cuadro entero, 
¡Y a de ser mas que ligeio 
Quien nos madrugue o espante! 

LUCIANO 

Tiene el amor, dulce y y el, 
Pero su trampa no aterra, 

Y si acaso nos encierra 
Sabrémos burlarnos de él: 
Que a veces de un trance cruel 
El más chambón sale airoso* 
O sino, el nombre de esposo 
Libra un caso peliagudo, 

Que al hombre sirve de escudo 

Y a la mujer, de reboso. 

JULIAN 

Si este Luciano ¡es mataTse! 
En la vida queda atrás, 
Echa un bolcao y sás tras 
¡Hace a cualquiera enredarse] 



1194] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



LUCIANO 

No soy sino verdadero, 
Y sigo mi rastrillada; 
Siempre verán mi pisada 
Que deja la raesma güella, 
Hasta que mi turbia estrella 
De pronto quede apagada. 

JULIAN 

Los cuatro aunque medios blandos, 
En chicas no nos paramos; 
Si en nuestro paso encontramos 
Quien nos quiera armar un frito, 
Pa el otro mundo lo echamos, 
Sin resarle ni un bendito. 

LUCIANO 

Si el hombre se ve acosa o 
Cuando *u suerte es tirana, 
No ha de esperar a mañana, 
Sino peharla dende hoy; 
Que dice el que no es Juan Lana 
Hombre nací y hombre soy. 

Soy oveja con los güenos, 
Con los malos, soy un lión; 
No me añuda la razón 
El letrao más entendido; 
¡Sólo tengo corazón 
Pa llorar mi bien perdido! 



[195 1 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 
¿Don Luciano, qué nos dice?. . . 

LUCIANO 

— Lo que oye compañero. 
Tuve una mujer que quise 
¡Y lloro ese amor primero 1 

La guerra con sus quebrantos, 

Y mi ausencia de &u lao, 
Le causaron males tantos 
Que esa luz se ha encandilao. 

Mi sola esperanza ha sido 
Poder hacerla dichosa; 
Era mi prenda amorosa . . . 
¡Pob recita! ¡la he perdido! 

¡Murió como una violeta 
Que la helada marchitó! 
¡El sol que la sustentaba 
De alumbrarla se cansó! 

BALIENTE 

Hoy nos hemos encontrao 
Cuatro compinches riumdos, 

Y cada uno los sonidos 
Arrancó de su pasao: 
U*tc tuabia no ha contao 

Su histoiia, que ha de ser giieua; 
¡Erhesé atrás la melena! 



L 196 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Y apriétese el tirador, 
¿Que el canto de un payadoi 
Será como luna llena! 

LUCIANO 

Salí pa el pago íumbiando 

Al ser un hecho la paz; 

Mi deseo era tan voraz 

Que en la marcha iba volando: 

Mas vide al llegar, temblando, 

Que de tánto que dejé, 

¡Ya nada quedaba en pié 
Sino una triste tapera! 

¡Es la guerra cosa fiera! 

¡Solo su rastro se vé! 

De mi haciendita y manada, 
Un corral y una quintita. 
Solo hallé una que otra pita 
Poel campo desparramada; 
Ansí es la suerte malvada 
Del que lo azutó el destino; 

Y el que nació con mal sínu 
De la vida en los imbiones. 
¡Cardos y tribulaciones 
Solo hallará en su camino!!! 

También la tierra tragó 
La que me sirvió de guía, 

Y cuando la prenda mía 
Desamparada se vio, 

¡Al mundo se abandonó 1 
^ Pobre pájaio sin nido! 



[197] 



ANTONIO D LUSSICH 



Pronto sabrán lo que ha sido 
De aquel lirio tan brillante. 
Que en un martirio costante 
¡Por mi amor había \ívido! 

No sé si contar podré 
Transido por el quebranto. 
La historia de aquel encanto, 
Que del mundo se me jué; 
¡Viera, cómo la encontré! 
Su vida cuasi apagada; 
Ya sin brillo su mirada, 

Y en una agonía atros . . , 
¡Puede que pidiera a Dios 
Verme en su última boquiada! 

De los ojo? me corrieron 
Cual gotas de fuego hirvientes, 
Dos lagrimones ardientes 
Que en su mejilla cayeron; 

Y sus labios se entrabríeron, 
Más solo pudo decir: 

"Que dispués que vio morir 
"A su madre tan querida, 
u Como fiera perseguida 
"De aquel rancho quiso juir". 

Al palpar su desventura 
Más grande jué su desvelo; 
Levantó la vista al cielo, 
Se entregó ciega a la suerte, 
j Esperando su consuelo 
Kn Ion brazos de la muerte! 



[198] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Al verla en tan triste estao 
Se me empaparon los ojos, 
¡Y rociaban los despojos 
De la que tanto había amao! 
Sus güesos ya estaban flojos; 
¿Cuánto en el mundo ha penao! 

Acosada po el rigor, 

Y ausente del que adoraba, 
Triste las horas pasaba 
Sin noticias de su amor; 
Hasta que al fin, esa flor 
Sin rocío, soh ni aliento. 
Se vio curtida poel viento 
Tan variable del destino, 
\\ sus hojas, mi camino 
Sembraron de sufrimiento! 

¡Al menos me consolé 
De que muriera en mis brazos! 
Le abrí un hoyo a pocos pasos 
Donde su cuerpo enterré; 

Y diay cerquita corté 
Para una cruz, dos orcones, 
\ Tesándole oraciones 

La puse en su cabecera — 
Pa cuando a verla volviera 
¡Poder dar con sus terrones! 

Y allí mesmo arrodillado 
Con projunda devosión, 
A Dios le pedí perdón 
Poi sus culpa* y pecados. 



[199] 



ANTONIO D LUSSICH 



Y de aquel pago salí 
Más triste que camposanto , 
Golpiándome del quebranto 
A muchas leguas de allí, 
Donde pronto conseguí 
Ocuparme en una estancia, 
Creyendo con la distancia 
Poder calmar mi amargura. 
Confiao que el Dios de la altura 
Valor me diera y costancia. 



Salimos pronto a tiopiar, 

Y con ganao del rodeo 
Fimos a Montevideo 
Ande pe había de entregar; 

Y aura acabo de llegar. 

Y aquí comienza el relato, 
Que lo lar^o de barato 
Al relatador mejor. 
¡Pues Luciano el payador 
Para prosiar no abie trato 1 

Aquel, es un gran corral 
De hacienda de tuito pelo, 

Y decirlo no recelo. 

Que en tán gran merenjenal 
Si beyaquéa un bagual 

Y sale haciendo cabriolas. 
No le atajan ni con bolas. „ 
La lengua, dicho de paso, 
Porque es charlar amigaso 
Sin sujetarle birolas. 



| 2U0] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Poi áura dejo los trances 
De una vida tan amaiga, 
A otro lao daré la carga 
Fa que oigan nuevos percances. 

Seguiré paiejo y bien. 
Luego este untado cuento 
Dende mi ciuel nacimiento. 
Hasta la hora en que me vén. 

Oiganme pues con cuidao 
Que este es caso de otra lava. 
Donde dos ternes de raya 
Con la pluma se han tiensao. 

Justoamante y Don Herrera 1 23 ) 
Por custiones de partido. 
Frente a frente se han ponido . . 
Separaos de una tranquera, 
Pa diay ver quien más pudiera 
Con el tintei o en la mano — 
Y cual eia el más baquiano 
Pa afirmarse encima al potro. 
Porque los dos u no y o Lio 
A cual se cree mas hhiano. 

Al principio, se tonaron 
Con muy flojitas guerrillas; 
Mas luego, esos cajetillas 
¡A la carga! se toparon; 
[Lindas o se menudiaron! 
A cual car anabá más . . 
Ninguno -r echaba a Irás 



[201] 



ANTONIO D LUSSICH 



Al que decía más insulto. . 
¡Pero sin tocarle el bulto! 
Que no apeligian jamás. 

El menistríi Justo amante 
Comensó a darle a la frisa 
Prometiendo, que en camisa 
Sacaría al aspirante 
Don EUaura, poi aelante 
Del circo conservador, 
Pa que largase el jedor 
Que de su cuerpo salía, 

Y el pueblo conocería 
Cómo jiede aquel dotor. 

Y yá cortó campo ajuera 
Rebenqmando a su tordillo, <24l 
Diciendo: u Aquí hay mucho pillo 
"Y yo soy puro ande quiera, 

"A más me vi en la cumbrera 
"Del honor y la riqueza, 
"Y hoy me arruiné tan a priesa. . , 
"Por ser grande. . . y muy patriota, 
"Sin tener. . . ni pa una gota. . . 
"Con que distraer mi cabeza ! ! . . . " 

— El contrario sin tardar, 

Me le largó en la cruzada 

Una descarga cerrada 

Que lo hizo trastrabillar — 

"Si es grande, no hay que negar. „ . 

"Pero de cuerpo, cufíao; 

"¡Es como novillo alsao! 



[ 202 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



"Aunque más listo que zorro 
"Salió apietándose el gorro 
"En aquel Yatay mentao. 

"A má;>, dice, que ha poseído 
" [Honores. . . y gran fortuna! 
"Tal vez la bido en la luna 
"Y que era suya habrá creído. 
"Lo que ha sido usté, es engreído 
"Y maeaniador sin asco; 
"Cuántas \eces .. frasco a frasco 
"Nos limpiábamos al truco, 
"En tiempos que usté era el cuco 
"Allá en el fondín del basco. . . 

"Y ha dejao como ¡av de mí! 
"Las maletas de esta tierra, 
"Cuando mandó a Ingalaperra 
"A su amigo Fanñí. 
"Que se nos largó de allí 
"Con tanto cobre en dinero. 
"Que tuvo que tráir carguero 
"En el barco en que ha venido — 
"¡Pero que cobre fruncido! . . . 
"¡Parece secao a fuego!!... 

"Cuando Ramírez le dijo 
"En el triato ¿no se acuerda? 
"Que aunque su codo se muerda 
"Y se apietase el barbijo, 
"Llegaría un plazo fijo 
"En que todo pagaría; 
"Y entonces se quedaría 



[203] 



ANTONIO D LUSSICH 



"Lo mesmo que el caracol, 
vl C<>n los cuermtos al sol . . . 
"Mostrando su picardía. 

"Yó >a jurao se lo tengo. 
U Y si se enoja* es debalde, 
"Pues no es menistro ni alcalde, 
"Y en lo dicho me sostengo; 
"Hoy a mi partido vengo, 
"Pues tengo ese compromiso; 
"Y ya que hablar es preciso, 
"Hablaré y no será en vano . . . 
"Pa cáirle de punta y plano 
"Como usté conmigo lo hizo. . . 

"En tuavía hay más que ver, 
"Pero calmemos la lengua; 
"Que sería mucha mengua 
"Y es mejor dejar correr. . . 
"Por que lo haría jeder 
"A muerto Don Justoamante; 
"¡Belav, que más adelante 
"Conocerá todo el mundo, 
"Más de un hecho sin segundo 
"Que usté solo jué el causante! 

"Tamién aconsejó a Flores 
"En aquella bensedora 
"Crusada libertadoia, 
"jl/alianza con sus primóles! 
"¡Y hoy cosechamos las flores 
"De esa unión con el Brasil! 
"¡Dios quiera que ni un candil 



[204] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



"Lo alumbre cuando se muera! 
ík ¡Y de esle mundo saliera 
"Ajusilao como un vil! 1 ' 

Jusloamante relobao 
Cumensó a fio u ai su nombre. 
Diciéndole: if que era hombre 
"De agallas romo un doiao; 
"Que ande quiera lo ha probao. . < 
"A mano y en la cuchilla, 
15 Porque siempre desensilla 
"Sin importarle el paraje.. 

B ALTEN TE 

— ]Ni su agüela, que le atage 
El pasmo a ese cagetilla!! 

LUCIANO 

Ande medio se empacó. 
Jué al decirle a Don Heirera. 
Que por ser la vez primera 
Que el Menisterio calsó, 
A nuestro páis lo enredó 
Con unas cuantas naciones. 
Que hoy piden esciar aciones 
Por pisar en la guasquita — 
— "¡Te quiero veT mascar ita 
u En tan grandes torsijones! 

"Se que negao num a ha sido % 
"Pero tiene un gran defeto 
"Don Julio, y áhi lo respeto, 
"Dando el punto por perdido; 



[205 ] 



ANTONIO D LUSSICK 



"Y es. que es usté más cupido, 
"Que el gallo entre las gallinas, 
"Y no son cosas muy fmas 
"Esas tales pa mandai, 
"Teniendo que forsejiar 
"Por destruir las chamuchinas." 

— "No me toques que te pego, 
"La mugre dice al engrudo, 
"Usté es más juerte y más rudo 
"Pa floriarbe en ese juego; 
"Pero a veces, se hace el ciego 
"Y' es como gato de noche; 
"Sino, cuando andaba en coche 
"Con una que le saqué . . . 
"¡Y si esa vez yo pequé 
"Usté peca a troche y moche! 

"Lo diga n ornas la Alcasa, 
"Su cancha pa todo tiro. 
"Mientras yo, de lejos miro 
"Las palomas que usté caza: 
"Ya de gabilán se pasa 
"Pa atrapar aves al vuelo, 
"No mira marca ni pelo 
"Y a ninguna se ladea; 
"¿Sabe usté que es cosa fea? 
"¡Puede castigarlo el cielo!" 

Dispués de tanto escrebii 
Y a tarascarse a plumasos. 
Que no se dieron chusas os 
Está demás el decir; 
Ninguno quiso morii . , . 



L206] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



(Yo les encuentio ra/ón) 
Smó esta pobre nación 
Sm ellos ¿cómo sería?... 
La cosa se frunciría 
Por faltar su protebión. 

CENTURION 

Ami&o Luciano Sanio. 
La vida, no es una carta 
Que si usté pierde o encarta. 
Cuando quina, dice: '*planto*\ 
lilla es el mejoi encanto 
Siendo dulce o siendo amarga, 
Siempre al hombro uno la carga 
Sin que Le llegue a pesar, 
Náide la quiere soltar. 

Y nunca parece larga. 

LUCIANO 

Por eso, los dos letraos 
A gritos se deshacían. 
Y* cuanti más se decían 

Y más se créiban trensaos, 
¡La yunta salía a dos laos 
Corriendo! por no toparse, 
]Y usté los via escartarse 
Con más patas que ñandú! . . 
El amor a la salú 

Los haría resguardarse. 



Pero el batuque más pior 

Que ha dejau muy triste rastro, 



16 



[207] 



ANTONIO D LUSSICH 



un apunto de Castro 
Que aunque viejo, e* de mi flor; 
[Trampa de maiea mayor! . . . 
Más sucia que ratoneia* 
Pues sin tutubiar siquiera, 
Lo que pagao le había sido 
Dos veces por su partido, 
[Lo jué taniién la tercera 1 

Cuando el Sitio, se pagó, 
Se pagó el cincuenta y tres, 
\\ aura se paga otra vez!... 
¡La pucha que los plantó!! 
Esa diuda alboiotó 
Cuando jué reconocida, 

Y en tán morruda partida 
Esos letra os engordaron, 
Pero al Estao, lo dejaron 
¡Como una chuspa vacida! 

Los cristos que soportamos 
Sernos nosotros los. pobres, 
Que se nos juyen los cobres 
Cuanti menos lo pensamos; 

Y siempre águilas andamos, 
Más desplumaos que pichones, 
Mientras las contribuciones 
Sobre el gaucho menudean. 

Y los gimgos nos saquean 
A puras reclamaciones. 

Jusilen al que es cuatrero 

Dende el más grande al más chico. 

Que sea pobre o que ¿>ea rico, 



[208] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Que sea gaucho o sea pueblero; 
Saquenlén lonjas del cuero 

Y servirá de escarmiento. , . 
¡Pero amigo! este contento 
No tendrán los orientales, 
;Por que son tuitos iguales 
E^a felpa de augur ríe ntos ! 

JULIAN 

Yo conozco otro amasijo 
Aneglao cVnde hace poco: 
Si hay con que volverse loco 
En tan grande revoltijo. 

Encontré por la ciudá 

A un Fariña, mi compinche, 

Y me contó otro bochinche 

Que hasta m creíble es, en verdá. 
Por ser cosa e gravedá* 
Parece que sm lazones, 
Sacaron de Canelones 
Dos Presientantes lijidos, 

Y metieron dos. . . curtidos. 
Con embrolla y falsiciones. 

Sigún avejigué, pal caso 
La cosa no jué tan clara 
Pa que libre se escapára 
Sin dejar guella del paso; 
Jué un pericón medio al ra^o 
Que en cuanto se ha descuidao. 
La hembra le han solibiao 



[ 209] 



ANTONIO D LUSSICH 



Dándole otra muy fierasa, 
Por si el contrabando pasa 
\ queda el cambio arreglao, 

CENTURION 

í Pucha ' con ía cumparanna . . . 
La elisión con el hembraje, 
¿Pa que meter el pelaje 
Dp las chinas en la danza? 

JULIAN 

— que usté cuña o no alcanza, 

Y no es tan listo ni fino 
Como ha sido ño Escrutino [25) 
Al hacer esa limpiada. 
Creyendo en la disparada 
Cortar derecho el camino. 

BAUENTE 

;\ por qué al pisar la íaya 
Le atajaion los resuellos 9 . . 

JULIAN 

— Tan solo porque uno dVllo* 
Trató mal a esta morralla; 

Y es mozo que no se calla 
Al mas entonao trompeta- — 
[Viera! escribió una gaceta 
Que le dio brío y renombre, 
¡Mostrando en ella, ser hombre 
Que no se le cae la geta! 



[210] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Cuando emigrao, su 'bolsico 
Quedaba sin un vintén. 
Porque amigo, era el sostén 
De mucho infeliz milico; 
¡Mientras vé uno tanto rico 
Egóistas, que aunque les sobre 
Dinero, no clan un cobre 
Pa echar por la cau>a el restn! 

Y siempre dan el pretexto 

Que la patria anda muv pobre. 

SALIENTE 

¿Sabrá u^te de juramente 
El nombre de e^e patriota 
Que hov la di agracia le azota 9 

JULIAN 

— Cómo nó* entre esa gente 
Vivo en mestura corriente, 
VA con Aparicio andaba 
"V un diario manejaba 
Llamao la "Rebulución" 
Que le léia una ocasión 
Cuando usté se alborotaba. . . 

SALIENTE 

Tiene razón, y cabal. 

Ya me Menc a la ineinui ia„ 

Y áura recueido esa historia 
Entre alegrona v formab 

De aquel célebre metal 
Que pa el Gobierno venía. 



[211] 



ANTONIO D LUSSICH 



En que Vedia les decía 
Que en semejante negocio. 
Quien d entrase como socio 
El riñon se aforraría. 

CENTURION 

Ese es hombre honra o y puro, 
De sentimientos muy sanos. 
Que nunca mancha sus manos 
Con la maldá, le asiguro, 
¡Ha de combatirla duro 
Ande la llegue a bombiar' 
Sin que lo baga recular 
La juersa. ni el poderío; 
Haciendo siempre con brío 
Nuestro derecho flamiar. 

JULIAN 

Al tal pueblero Esc ru ti no 
No le agradaba ese mozo, 
Que es como güey de empeñoso 
Por seguir el gúen camino — 
No ayudaba a su destino 
Pa el nuembie de gobernante, 
Pues con la ley por delante 
No se había de echar atrás, 
]\ hacer cejar es capaz 
Al toro de más aguante! 

Se sabe que unos traidores 
Amasaron esa torta, 
Que pa nuestra causa importa 
Una mancha de las piores; 



[212] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Dicen que tales primores 
La juersa los apadrina; 

Y esa gente ruin, mesquina, 
De los cargos tan devotos. 
Juraron darle sus votos 

Pa trepar la chupandina. 

Y hasta tamién me contó. 
Que quien alumbró el candil, 
Era el que noventa mil 

De aquel tratao se sacó^ 
¡Y tanto pobre quedó 
A causa de e^e pandero, 
Am ostiándonos el cuero 
Dispués de mil sacrificios! 
(Sin tenei m pa los vicios. 
Ni pa un poncho, ni un apero! 

El gran paitido legal 

Al ver hecho tan cobaide, 

Combatió contra ese alarde 

De pura jueisa brutal. 

"i hasta el blanco más bosal 

Se presentó el mesmo día, 

Maldiciendo cual debía 

Ese enjuague tán sin nombre, 

jQue al inteiés de un solo hombie 

El de la Patria vendía! 

Se citó inmediatamente 

Pa riunirse a una hora dada. 

Y la casa señalada 

Se enllenó pronto de gente. 
¡Mozada tuita decente! 



[213 1 



ANTONIO D LUSSICH 



Que amostró fu intimación 
Con palabras de razón 
Contra aquellos partidarios, 
Que hoy son los piores corsario? 
Para su mesma opinión 

Yo también poi no ser meno 
Me entreveré al pueblerío, 

Y andaba entre aquel gentío 
Como intruso, en campo ageno; (26) 
Tendí un vistaso sereno, 

Que abarcó luita la hacienda; 
\ yá crucé a la t tas tienda 
Pa oír de plumarios labios. 
Algunos consejos» cabios 

Y guai darlos como prenda. 

A pesar de llover mucho. 
Hasta el ím siguió la junta; 
Vanos letra os hacían punta 
A cual por cierto más lucho: 
Si aun me parece que escucho 
Las \erdades que clijieron, 
Que como balaso jueron 
A darle en medio del pecho. 
A los que encima del derecho 
Su combenencia pusieron. 

Y hasta la última vena 

De mi cueipo se inflamaba. 
Cuando atensio^o estuchaba 
Tanta plática serena; 
También un dotor Lerpna 
Menta o entre los puebleros, 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Con dichos muy verdaderos 
A Jo« traidores maldijo. . > 
¡Pucha! ¡el mosito prolijo 
Pa largar tiros certeros! 

Daba g listo ver riunida 
Tuita aquella jubentú, 
Con Vcdia y Aramború 
Que mandaban la partida; 
La parada era escojida. 
Poco había mes t tiraos, 

Y esos andaban r aliaos 
Reselando les cayesen, 
Como con razón merecen 
Los falsarios despreciaos!! 

Con entusiasmo ói hablar 
A otros de lelra menuda, 
Los que «oti a nu habei duda 
Como acero, pa cortar — 
Saben hacer tiritar 
Los mas fuertes corazones. 
Con aquella? espreciones 
Que añudan a su manera, 

Y al alma todita enleia 
Le an anean palpitaciones, 

Y con lus lauchas de guante 
Los lazos quedaron rotos; 
Pues los que con falsos votos 
CaUan un cargo importante. 
No pueden ui un polo istante 
Consideración tener; 
Siendo los que hacen perder 



[215] 



ANTONIO D LUSSICH 



El prestigio de un partido, 

Y el nuestro siempre ha querido 
Su honra pura mantener. 

AI fin todo se acabó 
Sin ebento ni pasage, 

Y el lindo cajetillage 
Pa su cancha se largó; 
Una vez más, aprendió 
La carnada de ambisiosos\ 
Que tienen premios gloriosos 
Los que por el bien combaten, 

Y en sus nobles pernos laten 
Sentimientos generosos. 

Ln mejor de ese entripao 
Jué que un dotor de copete 
Conservador. . . del rosquete. 
Haiga la Junta alabao — 
"Dicjendo habían galopiao 
"Con rumbos pa el porvenir, (27) 
"Por que los vid seguii 
"En la gueya del derecho, 
"Ande bajo el niesmo techo 
"Pronto se iban a riunir. M 

Colijo que andaba en pedo 
Cuando declaró tal cosa, 
Pues él, anduho de rosa 
Con Pagóla en puro enriedo; 
Le hicieron chupar el dedo 
Hasta el día de la elinión. 
Y pegao como botón 



[216] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Salía con Justo amante, 
Para echarnos por delante 

Y hundirnos sin compasión 

Pero lambió. . . al santo ñudo 
A los netos y comparsa . . . 
Pues le entendieron la farsa 

Y *alió... como peludo: 

Ni por su honor volver pudo; 
Dejando el voto. . . y la manrha. . . 
Por eso que a nuestra tañe ha 
Se ladió . . ♦ pa eehaT el güevo . . . 
¡Mas ay T ¡la taba de nue\n 
Le echó culo sin revancha! 

BATIENTE 

Y Jué por causa de gobierno 
Que hubo ese pango tan vivo? 

JULIAN 

— ¡Claro está T que otio motivo 
Habiía pa tal infierno 

Don Muñoz y Comonsoro, 
Don EH aura a ño Várela, 
Cual más de ellos se la^ pela 
Por sacar el As de om: 
Pero alquirir tal tesoro 
Cuesta dinero y palanca. 

Y el que tenga mano manca 
Pa orejiar, y vista enferma. 

Y entre las pajas se duerma. 
Jamás copará la banca. 



[217] 



ANTONIO D LUSSICH 



A Don Muños lo ha molido 

El partido colorao, 

Conque en su páis nunca ha estao 

Y ni pa yesca ha sen ido; 
Porque como gefe ha sido 
Redotao al santo cuete 

El año cincuenta y siete 
En una regolurión: 
\ ponen esa íazón 
Para que el freno asugete. 

Y los otros retrucaban; 
"Es cierto, ernigrao estubo. 
Más todo el tiempo que andubo 
Sus espaldas se doblaban. 
Mientras ustedes s aquí aban 

Sin dejar cuasi ni láis 

De pié, en e^te pobre pái* 

Que vá quedando osamenta, 

¡Sin que haiga quien tal desmienta 

Den de el Plata a los Queguays!" 

SALIENTE 

Pups sépase usté cuña o 

Que en é^o. hay algo de cierto, 

Y yo lo sé« les alhierLo; 
Cuando pasé al otro la o. 
Me vi de medio enredao 
Entre el port cuaje ajueia, 

Y un día fí a una cañera 
Ande hice su conocencia. 

Me gustó por su albertencia . . 

Y su cara terutera. 



[218J 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Ma<* dispués vine a saber, 

Que a quien hoy el páis lo llama. 

En la estancia de un Lesama 

Trabajaba pa comer; 

Usté mt* lo había de ver 

Mesurarse en un corral, 

\ enlajar cualquier bagual 

Como el mejor pialador, 

¿Qué capataz superior 

Pa lidiar tanto animal! 

JULIAN 

¡Qué vá a ter gueno ese viejo' 
Dicen que es muy ambisioso 
Con promesas de goloso, 

Y lu^trao como un espejo; 
Escúcheme este consejo: 
"La yerba vieja y mogona 
"Es al buche empalagosa" 

Y hasta el mejor parejeio, 
No sirve ni pa aguateio, 
Cuando la choches lo acosa. 

CENTURION 

¡Pucha! criollas o esijente.,. 
Pa usté no hay nada completo, 
¡Vayan viendo! qué sujeto, 
Pa criticar a la gente. 

JULIAN 

^o cuñao no me equivoco. 
Cuando hablo tengo la prueba, 



[219] 



ANTONIO D LTJSSICH 



Porque sé aguantar la bieba 
En cualquier ruslión que aboco. 

Del &pgundo sí hablaré. 
El tan menta o Gomensoro, 
Que otio tiempo de Montoro 
Primer secretario fué; 
Lo que en verdá no sabré 
Si era blanco o coloiao, 
Pero en estando a su la o 
Paieie que le gustaba, 
Mas pu fin, siga la taba 
Que el asunto es embrolla o. 

BALIENTE 

Ha tiempo fí a la ciudá. 
Y cerca el Arroyo Seco 
Topé a un tal Pintos Areco 
Paisano de mi amistá, 
Quien ponderó la bondá 
De ese criollo tan altivo, 
Diciendo que era hombre vivo. 
Pa ti iota, honra o v bondadoso* 
Sm nada de vanidoso, 
Sen id 01 y apreciativo. 

JULIAN 

Pero se que andubo ílojo 
Por no tícenle muy tierno 
Siendo pioúsor gobjejiin. 
Guiñando de broma el ojo 
A un raro y famoso antojo 



[220] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Que tuvo un gefe Pagólas, 

Que se había guardao las bolas 

De tuita la polesía, 

Pa llevarlas en el día 

De la Elisión a las colas . . . 

CENTURION 

¡Pues amigo son anchetas!. . 
Tienen albitrio a montones; 
Pa salvai sus imbensiones 
No se paran en gambetas. 

JULIAN 

\\á me atajó! ¡viejo cumpa! 
Luego se pondrá las botas 
Cuando oiga cosas macota*. 
Pero áura no me rnteriumpa. 

Con la vejez puede ¡>er 

Que el hombre se haiga dao vuelta, 

Y con la tánta reguelta 

Del páis que lo vió nacer, 

Le dé quisás por querer 

Formar un gobierno gueno. 

Sujetando firme el freno 

De la ruina que lo espera; 

Si es ansí, bien mereciera 

Que él trepase ese terreno. 

Don Ellaura, pase a un lao 
Que es dolor de mucha prosa, 
Tal vez aguante . . . a una mosa 



[221] 



ANTONIO D LUSSICH 



Peí o pa ésto... ¡Cuidao!.,. 
Me han dicho que se ha negao 
A querer ser presidente — 
¡Es entraño entre esa gente 1 . . . 

Y creo más bien mejor. 
Que pretiende, de favor 
Le pidan el que se asiente. 

BALiIENTE 

4 * Nunca se hacen mamadores 
Del cuero de la bariiga/' 

Y es lo mesnio que yo diga 
No hacen patria esos doto res, 
Que suelen brindar favores 
Guando olfatean los riales: 
¡Vayan esos orientales 

Con la música a otra parte' 
Donde el diantre los ensarte 
Pa que ya no causen males. 

JLTJAN 

¡A Várela, larguenló! 

Que a ése, ni pa pu . . . ntiar . . . 

¡Ah páis! si llega a calsar. . . 

No quisiera verte yo 

En sus uñas, suéltenlo 

Antes mejor al carnero, 

Por que pa gobierno fiero 

Tuvimos a ña Lorensa — 

Vale más guardarlo en prenda, 

0 eslaquiarlo como un cuero. 



[222J 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Belay pues mi parecer. 
Aunque soy gaucho inorante, 
¡Quiera Dios que en adelante 
Viviendo puédamos ver, 
Nuestra nación florecer 
Libre de esos embarasos 
Que cuestan tantos atrasos. 
Tanta sangre redamada, 

Y está la patria Iongiada 
A juersa de chaguarasos! 

B ALIENTE 

También llegó aquel ño Borda 
En la galera del trece, 

Y allá po adentro, parece 
Que cuasi se armó la gorda; 
Pero jué f o guiada sorda 
Pues ganó Ellaura la altura: 
¡Fíe no más en la blandura 
Del que se hacía zorro muerto 1 
Mientras que astuto y despierto 
Forsejiaba por la hachura. 

CENTURION 

¡Ay juna! ¿copó el montón?... 

BALIENTE 

— ¡Como si ya lo tuviera! 
Pues se lleva en la carrera 
Tres cuerpos de mancarrón, 
Golpiándose del tirón 
Hasta sentarse al Senao, 

[223 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Y a un Pinero lo ha apla«tao [28) 
Con quien salieron paiejo... 
¡Pero le sacó en el tejo 

Palillo y dublé clavao! 

CENTURION 

El Borda a de ser aquel 
Que en la Unión, en una fonda. 
Sobre una mesa redonda 
Se paró con un pichel. 

Y a la gungada en tropel 
La ploclamó j viera cómo! 
Les hacía hinchar el lomo 
Con alabancia tan fina, 
Que tuita la gurrumina 
Daba ¡vivas! al palomo. 

BALIÉNTE 

Y no es criollo que presuma. 
Aunque es terne de recibo, 
Tinterillo y gaucho vivo. 
De facón, ginebra y pluma; 
Lo vide echar más espuma 
Pehando como un valiente 
Que me agradó francamente ; 

Y aunque yo muy poco valgo 
En yunta con éL le salgo 

A una tigia fíente a frente 

JULIAN 

Aura se apio otro ginete 
Que parece hombie de paz, 



[224] 



EL MATHERO LUCIANO SANTOS 



Talvez sea el capataz 

De un ganao que e=lá en el brete. . . 

B ALIENTE 

— Agu áltelo a ese paquete 
Pa ver la pinta que tiene, . 

CENTURION 

Si pal mostrador se viene . . 

LUCIANO 

— ¡Che. se compuso p1 fandango 1 . . 

Es el lubio Piehmango 

Su compinche, ño Giménez. . 

BALIENTE 

¡Plata el me^ y cuati o nales! 

PICHINANGO 

— ¡Qué gallos pa un reñidero! 
Y a cual es más terutero 
De estos táuras nacionales. 

JULIAN 

¿Y usté grullo, po este pago? 

PICHINANGO 

— Auríta caigo de adentro.. 



[225 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

Allegue el banco del centro 
Pa que chupemos un trago. 

¿Qué nueva tráe importante?,.. 

PICHINANGO 

— ¡Muy grandes dende su ausencia! 
Ya montó a la Presidencia 
Don Ellauri el renunciante. 

JULIAN 

¿Qué es eso, cuñao, no diga?... 

PICHINANGO 

— ¡Lo que oye, amigo viejo! . , . 

JULIAN 

Si sale cierto ¡canejo! 

Hay que apretar la barriga. 

PICHINANGO 

Pues es tán verdá Julián 
Como que estamos hablando; 
Yo se lo iré relatando 
Ansí todo lo sabrán, 

JULIAN 

Largúese con mucho gusto 
Que dende yá le agradesco, 

[226] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Pues con esa, giien refresco, 
¡No ganaremos pa susto! . . . 

PICHINANGO 

Antes de soltarle el rollo 
Quiero descansar un rato, , . 
Ando del cuerpo » . . muy ñato . . . 

Y medio piando a lo pollo. 

Y en ánca estoy desganao 

Por que ayer forzé el cabresto, . . 

JULIAN 

— ¿De un atracón, por supuesto. 
Que en el pueblo se habrá dao? 

PICHINANGO 

Comí es verdá, ño Julián, 
Tantas peras berga-motas, 
Que duras como pelotas 
Hinchándome el buche están. 

CENTURION 

Tome un trago de hopatía 

Y un parche papel de estrasa, 

Y verá como le pasa 
Esa gran cañopatía. 

Ella ha hecho, le garanto 
Mucha cura milagrosa, 
Pues la dá como gran cosa . „ , 
Cierto flaire. no muy santo. 



[227 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

Ya c un uzeo esa menjuna 
De anís y caña aguachenta. 
Que a cualquier dolencia sienta. 
Perú no sana ninguna. 

PICHINANGO 

Déjese de medecina. 
Que sulo al hablarme de ella. 
No me ha quedao ni la guella 
De tuita mi diainuehina. 

Y hasta me encuentro ganoso 
De entretenet la quijada; 
Peí o aquí no se ve nada 
Pa consolar a un goloso. 

BALIENTE 

Lo qu'es pa matar el hambre 
No ha de faltar un churrasco. . . 
Vaya besando este frasco 
Pa dir templando el cueiambre. 

JULIAN 

¿Pu adentro ha topao sin duda 
Amigos de la patriada 9 . . 

PICHINANGO 

— \\a. creo! una tracalada 
Más conocidos que ruda. 



[228] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Encontré aquel sordo Puentes 
Tan menta o allá en el Norte, 
Que aunque petizo de porte 
Es grande entre los valientes. 

Y a Juan Núñez de Florida 
Que andaba cerca la plaza; 
Siempre igual con su cachaza 

Y su risita dormida» 

JULIAN 

Pero cuando sp abalanza 
Busque usté quien lo adújele. 

Y es libero como cuete 
Pa reboliar una lanza. 

BAL1ENTE 

Son dos bravos coroneles 
Que a cual hizo más prodigio, 
Por eso tienen prestigio 

Y han merecido laureles, 

PICHINANGO 

Tamién vide a Pancho Ortís. 
Otón do, Gil y Pereira, 
Los Ponses, Márquez. Nogueira, 
Giró. Gutierre, Aljerís. 
Alvarez, Novas Liñán, 
Lasala. Velasque y Trías. 
Durante. Ledú. Gaicía^. 
Novas, Vila. Caneján. 



[229 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

¡Ay juna! trae un rosano 
De nombres y apelativos. . . 

PICHINANGO 

— Y están sanitos y vivos 
Para un caso necesario. 

CENTURION 

Pues tuvo suerte amigas o 
De acollararse a esa gente. 
Tan desponida y decente, 
Sin tapujos ni embaraso. 

PICHINANGO 

Tuavía tengo una lista 
De mucho cnollaso guapo. 
Que áura no se los destapo 
Por conocerlos de vista. 

Y a más, tán larga es la cola 
Que aunque me sobia^e gana, 
No acabaría ni mañana 

De ensartar la última bola. 

Recuerdo a Gonzales, Nin. 
A Gabriel Trelles de Minas, 
A Capurro, Corche. Espinas, 

Y al taita de San Martín. 

JULIAN 
¿A qué es el capitán Ima? 



[ 230 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



PICHINANGO 

— El mesmo hermano y compinche. 
Que no ha encontrao quien lo pinche, 
Ni quién le baje la prima. 

Y a Isas Villegas, al fin 

Lo visité que está enfermo; 
Cuasi a abrasos me le duermo . . . 
Pero está el pobre flauchín. 

¡Siempie sereno, si viera 1 

Y lleno de patriotismo; 
Capás de echarse a un abismo 
Por sostener su bandera. 

A Calvo, Arostegui, Lema. 
Kiies. Reboledo, Crus, 
Candela, Platero. Brus, 

Y otros salvaos de la quema. 

JULIAN 

Ya es muy chorizo el machaque, 

Largo como prosesión, 

Si sigue, de ese tirón 

Va a dar fin al almanaque. 

PICHINANGO 

Es que guardo en mi memoria 
Con marcas bien resaltantes. 
Los compañeros costantes 
De nuestra fruncida historia. 



[231] 



ANTONIO D LUSSICH 



Antes de arroyar el laso 

Un recuerdo mi almai entraña, 

Y es p a el general Egaña, 
Aquel viejito guapaso. 

Siempre templao por su causa, 
Es un hombre superior; 
Fué Gefe de Estao Mayor 

Y trabajaba sin pausa. 

De muchos no sé los nombres, 
Pero sé que son patriotas, 

Y que en triunfos y redotas 

Se han porta o como muy hombres. 

CENTURION 

Conozco a un mozo Aparicio 

Y a un catalán Es tapé, 

Que son para una de a pié . . . 
¡Corno criollos del oficio! 

BALIENTE 

Pues si vamos a éso, yo 
No me enredaría en las ramas, 
Tutéo a Rebollo y Llamas, 
Mánsi. Quintana y Millo. 

PICH1NANGO 

De a poco he ido sacando 
Lo que me achacan a mí. 
Todos tienen camuatí, 
Vayan pues desembuchando. 



T 232 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Pero olvidaron a Iqué, 
A Remijio Castellanos; 
\ a tantos guenos paisanos 
Que combatieron con fé. 

Ansí como Vi silla, 

Baraldo, Eráusqui, Alvarisa... 

Requenas- y Pastorisa 

Y aquel valiente Chalá, 

CENTURION 

La milonga es ya pesada 

Y hay que variar los asuntos, 
Para tocar otros puntos 

De esta madeja enredada. 

PICHINANGO 

Y yo meteré la pata 
Pa pedirle amigo viejo. 
De su saber, un reflejo, 
De sus flores, una mata. 

Y a ver si ya pronto empieza 
Pa elevarse como nube. 
Porque usté de a poco sube 
Hasta que el cielo atraviesa. 

CENTURION 

¡Se engaña, y mucho cuñao! 
Es mi canto muy humilde, 
Solo por largaime un tilde 
Dejuro me ha lisonjiao. 



[ 233] 



ANTONIO D LUSSICH 



Pero quiero hacerle el gusto 
Largando algo de mi acopio; 
Me ha tocao el amor propio 
Que es creer que nunca me asusto. 

Por que si no lo complasco 
Tal vez diga que le juyo; 

Y pa cantar, ¡tengo orgullo! 
Aunque puedo dar fiasco. 

Comensaré por decir 

Que oi mentar a mucho bravo, 

Y con justicia que alabo 
Pero tengo que añadir; 

Que cuentan por suerte el caso 
Porque salvaron el cuero, 
Mientras tanto compañero 
Ha quedao tendido al raso. 

Los pobres han sucumbido 
Como planta en un desierto, 
¡Como el ave en campo abierto 
Alejada de su nido! 

Así Lenoble, Duran. 
Piris, Ramos, Reboledo, 
Illa, Laguna, Robledo, 
Callerísa, Pas, Liñán; 

Quijano, Santini, Mena, 
Olí, Macho, Gomensoro, 
Grané y más otros que inoro 

Y que en verdá me da pena, 



[234] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Han muerto en pagos lejanos 
Sin tener quien los velara, 
Ni una cruz depositara 
Sobre sus cuerpos hermanos!! 

Talvez las matas de abrojos 
Cubren hoy sus yertos güesos, 
¡O entre chircales espesos 
Se encontrarán sus despojos! 

¿Y tamién cuánto? habrá 
Coloraos de honor que han muerto? 
j Dejando este páis cubierto 
De lágrimas y horfandál 

Ellos a su causa hales 
Por &u debisa murieron, 
Pero nunca desmintieron 
Que eran bravos orientales. 

Dios los tenga allá con él 
Y los nuestros, en su truno. 
Libres de este ruin encono 
Que deja un rastro tan cruel. 

Pa que le puedan pedir 
Volviendo hácia aquí los ojos, 
Cambie en rosas, los abrojos 
Que enturbian el porvenir. 



[ 235 ] 



I 



ANTONIO D LUSSICH 



Como en la tarde es muy triste 
Ver cubrirse el sol de nieblas, 
Pa dar paso a las tinieblas 
Con que la tarde se viste, 

Como es amargo el lamento 
Del cantor enamorado, 
Que su pecho desgarrado 
Larga el ¡ay! del desaliento ; 

Y en cada quejosa nota 
Que arranca de su vigüela. 
El pesar que lo desvela 
Bebe el aire guta a gota; 

Como ese arroyito manso 
De musiquera corriente, 
Que la tarín enta lluviosa 
Le desborda redepente, 
Cambiando su calma hermosa 
En asolador torrente: 

¡Fiero es ver que una esistencia 
En medio a su primavera, 
Troncha la muerte rastrera 
Con furibunda inclemencia! 



Arroja el hombre clamores 
Si ha perdido su trabajo, 
Cuando la suerte, al destajo 
¡Lo azota con sus rigoies! 



[236] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Más su corazón alienta 
El dulsor de la esperanza, 

Y con ella siempre avanza 
¡Que es la luz que lo sustenta! 

Gime el ave en su quebranto 
Cuando se halla prisionera, 

Y su queja lastimera 

Se convierte en dulce canto; 

Con él saluda a la aurora, 
A las flores dá el alerta. 
Llorando, al amo despierta, 

Y goza siempre que llora, 

Y hasta el árbol en otoño 
Al quedar sin una hoja, 
Parece que se acongoja, 

Y ansie le llegue el retoño. 

De nuevo su encanto asoma 
Cuando las ramas florecen. 

Y a medida que verdecen 
Al viento sueltan su aroma. 

Todo al fin tiene consuelo. 
Todo se calma o se agita; 
¡Más lo que nunca se evita 
Es la muerte con su yelol 

Ella en su galope arrea 
Las glorias. la& ilusiones. 
Deseos, vicios, pasiones. 
¡Y cuanto aquí nos rodea! 



[237] 



ANTONIO D LUSSICH 



PICHINANGO 

[Ah, teme! si le ha dao Dios 
Previlegio a su garganta, 
Porque hechiza cuando canta 
Esa dulcísima voz. 

JULIAN 

Mas ya se va haciendo tarde 
Sin sacar consecuencia 
De la custión presidencia 
Que usté vino haciendo alarde. 

PICHINANGO 

Volvamos al primer cuento 
Pues no sé andar mañanando . . > 
Venga un trago, pa estar blando 
Y alentar el pensamiento. 

Don Muños, el tan desiao 
Por todo este pueblo entero. 
Del que esperaba certero 
El cambio tan codiciao, 
Jué hermanitos, redotao 
Cuando se créia ya un hecho 
Que tal hombre de provecho 
A gobernarnos llegase, 
Pa que por fin arribase. 
Este suelo tán deshecho. 

Los medios que ,se valieron 
Vale más de que los calle. 
Baste decir, que de Baile (29} 
Los hombres funestos jueron, 



[238] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Quien tan vil traición hicieron 

A nuestra felicidá: 

Porque Ellaura no podra 

Dejar de ser partidaiio. 

|Y siempie el mesmo josanu 

De disgrauas spguirá 1 

Cuando montó el pelagato 
De salto a la presidencia, 
Se decía que gueseleneia 
Le había leculao al trato; 
Mas tuito ha sido aparato 
Por cuhrnse de giandeza. 
Pues no dentra en mi cabe /a 
Que jué pa que lo almi tienen. 
Sino que se lo impidiesen. 

Y él quedarse ron la presa. 

Era pura fanatmua 

Que solo engaña al que c*- bruto; 

Me tengo por medio astuto 

Con la gente de mi laya; 

También conocí la íaya 

De tal renuncia inclín able. 

Que era jueguito probable 

Pa hacer más cierta la changa, 

Y armar de engañapichanga 
Una trifulca de sable 

Ansí mesma mente jué. 
Vido al rato el renunciante 
La plaza con tanto infante . . . 
Que yo en verdá recelé — 
Como me encontraba a pié 

[239 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Bajo un cielo tan ñublao, 
Rumbié paia otro costao. 
Que a veres la desconfianza 
Es del hombre mejor lanza 
Que aquella con que ha peliao. 

Como he dicho, aquel enriedo 
No jué más que una pagoda, 
Que es el pabo de la boda 
Quien mejoi se chupa el dedo; 
1l o en tales casos me quedo 
A mirar medio de lejos (3ÜI 
Pa razonar sin consejos 

Y a mi modo, lo que he visto, 
\ al final saco que el cristo 
Es el que juega a esos tejos 

Ellaura que entonces vía 
La ocasión de aprovecharse, 
No tuvo más que agacharse 
\ lo que el Circo quería — 
\ dijo al pueblo e^e día. 
Qup \a que le había pedido 
Como favor su partido 
Que no diera tan mal paso, 
Estaba en el juerte caso 
De olvidar todo lo habido. 

Porque al veise tan rogao 
Tenía.., ron sentimiento, 
Que almitir el nombramiento 
Del cual estaba agraciao — 

Y que el ser gefe de Estao 

No era el cargo que aspiraba... 



[240 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Pero ya que encima estaba 
Sería su único antojo. 
Barrer los odios y enojo 
En la marcha que empezaba. 

JULIAN 

Puede que sea de albertencia, » . 
0 pa tenerlo a pesebre. 
Pues suele saltar la liebre 
Ande usté menos lo piensa. 

PICHINANGO 

¡En fin. allá lo veremos! 
El tiempo es siguro juez 
Dentro de un año o de diez 
A que atenernos sabremos. 

Si puedo servirles de algo 
No tienen más que oidenar; 
\ me voy a pieparar 
Pa ver si temprano salgo. 

JULIAN 

Dé recuerdos po el Rosario 
A Pintos Baes, y a Quintana, 
Y dígale a ña Mariana 
Que supe que el Comisario. 
Suele dir . . a leerle el diario 
Dende que > o rne ausenté . , . 

PICHINANGO 

¿Y enamorao está usté? . . . 



[241] 



ANTONIO D LUSSICH 



JULIAN 

— Ya dejé la chupandina, 

Y hoy me pego a cualquier china 
Lo raesrao que saguaipé. 

B A LIENTE 

Igual a ño Centurión, 

Que cuando hoy de hembras prosiaba 

Ingrato al hombre llamaba 

Que robase un corazón- — 

Dispués en eornbersación 

A ño Luciano le dijo. 

Mil cosas que contradijo 

Lo que habló en pocos momentos . . . 

CENTURION 

— ¡Ecos que llevan los vientos 

Y no tienen punto fijo! 

PICHINANGO 

La comezón que uno ia-ra 
Se embravece siempre más; 

Y el que vive caigosiándo 
No consigue el sí jamás. 

JULIAN 

¡Ah gáucho! si es como cuadro, 

Y atropellador sin asco; 

Lo mesmo besa a una china, 
Como al goyete de un frasco. 



[ 242 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Y con bu genio alentao 
Ningún imposible encuentra; 
El campo se le hace orégano 

Y hasta en los infiernos d entra. 

PICHINANGO 

Vale más llegar a tiempo 
Que andai un año rodando* 

Y el que se alerde hoy en día 
Suele quedare techando. 

Pues no hay que desperdiciar 
En \iendo una ocasión güeña... 

JULIAN 

— ¡Milagiu será el canlai 
Cuando la guitarra suena' 

LUCIANO 

Las custiones con polleras 
Saben ser muy peliagudas . . . 
¡Quién jueia como el alcón 
Que come las aves crudas! 

CENTURION 

Entre las flores del tiempo 
Me gusta más el abrojo. 
Porque sólito se pega 

Y nos libra de un antojo. 



[ 243 ] 



ANTONIO D. LUSSICH 



LUCIANO 

Cualquier terreno atropella 
El hombre, si está obligao; 
Pero lindo campo busca 
Pa retasar, si anda olgao. 

FICHINANGO 

Siempre apunto, y pido carta 
En el juego del amor: 
Y si salgo mal me pa&o . . . 
Que es ley en el jugador. 

¡ Aunque poco me he pisao T . . . 
Soy hijo de la fortuna; 
No sé dormirme en las pajas, 
Ni pincharme con la tuna. 

CENTURION 

Cuando la suerte es pareja 
De gorda, pudiera echarse; 
Más si a recular comienza 
De tán flaca . . . agusanarse. 

JULIAN 

Belay, criollo que retruca 
De puro vicio no más. 

CENTURION 

—Lo que es ho\, andamos patas. 
Usté no se queda atrás. 

[244] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



PICHINANGO 

Me trujo a pelo un guen caso 
Ya que habló Julián, de vicio 
No hay vicio como el cigarro 
Pa que nos prieste un servicio. 

Como el M?r muv pilad or 
Me ha sido de gran provecho, 
Voy a mostrarle? patente 
Que lo que digo, es un hecho. 

Con qué hasta en el mesmo amor 
Suele dar &u resultancia: 

Y pa afirmar mi opiñón 
Voy a darles la co^tancia. 

Llega a la puerta de un rancho . . . 
"¿Mi china, me dá un jueguito? . . . " 
---'Cómo nó, pase adelante'' 

Y le alcanza el ti^onsito. 

Se apea usté, manió el pingo. 
Saluda y corta pa dentro, 

Y vé si el terreno es blando 
Pa clavarse hasta el encuentro. 

La moza prepara el mate 
Mientras Tagua se calienta: 
Diay le ofertan la guitarra 

Y usté a rascarla se sienta. 

Y entre trobo y bordonéo 
Como quien no dice nada, 



[245] 



ANTONIO D LUSSICH 



Le sopla al óido un cielito 
Apanao «le una lantiada. 

Y áhi ,no más le clavó el aspa 
Si en el modo de mirar 
Llega a desoubnr un cielo 
Que nunca créiba alcanzar. 

Pues mués ti a la hembra en los ojos 
Todo lo que su alma siente, 

Y aunque sus labios engañen, 
Jamás la muada miente. 

Cuando el criollo e& albertido 
La carta copa en el aire- — 
y vá lardando de a puco 
Pa no esponerse a un desaire. 

Sino, la caza del moño. 
Cantándole de seguida. 
Más te quiero trebo hermoso 
Que el moribundo a la vida. 

CENTURION 

jQué caml! ¡m qué telefro' 
Lo aventaja en bjeresa, 
Si piende tan fácilmente 
Amigo, ¡es toro pa empresa' 

JULIAN 

Siempre parte antes de tiempo 
li^te weio Centuiión: 



[246 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Y si sale de la baina 
Sujétenlo del garrón. 

PICHINANGO 

Volviendo a lo del cigarro 
Es mi vicio más querido. 

Y el custiano que no pite 
Es cantimpla o desabrido. 

Pues pa matar un quebranto 
Es siempre el mejor remedio; 
Teniendo en la chupa un naco 
¡Ni me importa andar sin medio 1 

El me distrae, me domina, 
Gozo en su solo recuerdo, , . 
Con él se hace agua mi boca. . 
Sin él. hasta el gusto pierdo. . 

Lindo es ver como en el aire 
Vuela el humo y culebrea: 
Usté lo mira perderse, 

Y en mirarlo se recrea. 

Y ya comienza a pensar 
En las cosas de la vida, 

Y saca, que nada dura. 
Que todo muere v se olvida. 

Cuántas veces sólo un pucho 
Me ha librao de un mal momento, 
Cuando en mi cabeza hervía 
Algún negro pensamiento. 



[ 247 ] 



ANTONIO D LUSStCH 



LUCIANO 

Lo diga sino aquel trance 
Con la tal Je la cuchilla . , . 
A mí taimen me gustaba 
Por lo agraciada y sencilla. 

Pero se ha mudao de pago 

Y aura vive en la siudá; 

¡ Puede ser que algún bisnaga 
Pre tienda copársela! 

PICHINANGO 

Ya he dicho que en el querer 
No juego a una carta sola. 
Como bochéo v arrimo 
Dejo que ruede la bola* 

Pues nunca largo mi laso 
Sin sujetar algún rollo, 

Y a la que doy voz de pago . , 
Sino le pago. . . la embrollo, 

Y a veces, con esos bichos 

Pa atráirlos, sé echarme a muerto; 
Pero en parando la oreja 
Desconfeo más que un tuerto. 

Vale más boca tapada 
Que andar tocando cencerros , , . 
La mejor carne a ocasiones 
Suelen comerla los perros. 



[248] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



La mujer sabe cambiar 

Como el tiempo y los asuntos. . . 

Y el que viene atrás arrea 
Los bienes de los dijuntos. 

CENTURION 

Donde hay unco siempre hav agua. 
Donde hav paja hay aperiá; 
Lo* mejoies pastos crecen 
Entre el barro y la húmeda 

Tamién se encuentran l láveles 
Entre cicutas y a] n ojos. . . 

Y con entrañas de tigra 
¡Lindas caras. . . dulces ojos! . . . 

JULIAN 

Basta viejo de prosiar. 
Tapemos por aura el tarro... 

PICHtNANGO 

— Belay que ha dao que decir 
El tal vino del cigarro. 

Voy rumbiando que ya es tarde 

Y los caminos pesaos . . . 
Con qué los dejo cuñaos. 

JULIAN 

— -¡Dígale a ella que me agualde! 
[249 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



CENTURION 

Y a usté le toca cumplir. 
Que su cuento nos prosiga — 

LUCIANO 

— Deje entonar Id barriga, 

Y va lo verán salir. . . 

Y arrancando a la vigüela 
De mis trances» el relato- — 
Escucharán dentro un rato 
La historia que me desvela» 

"Señores* pido atención! 
Que mj lengua no se enriede. 
Ni en la marcha se me quede 
Empaeao el mancairón. 
El laso e mí rilas ion 
Ni un chiquito he de ai rollar- i 
Voy a ponerme a cantar 
De mi vida lo* ebento*. 

Y allá van estos lamen Los 
Que comienzo a desgarrar 

"Pido a mi Dios fortaleza 

Y a mi ánimo valor; 
Pido al Cielo por favor 
Me dé voz en este canto, 
Pues quien ha sufudo tanto 
Ya le regüelda el dolor. 

Voy a cantar a la patna, 
Vov a cantar mi tormento. 



L 250 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Pueda lal \ez ser el viento 
Quien solo escuche mi lloro; 
¡Que no se pierda este acento 
Al pueblo orí en lal le imploro! 

Sacaré de mi guitarra 
Las iiota* má* lastimeras. 
Peí o tuitas verdaderas 
Fue-? salen del corazón, 
¿Mas tnstes que las tapeias! 
¡Mas tiernas que una oración! 

No sé el año en que nací, 
Ni cómo al mundo dentré; 

Y lo menos que yo sé 
Es del vientre que salú 

Mis padres. Ipju^j de sí 
Corno cachón u apeslao. 
Me echaron abandonao 
Cuando entuabía mamaba. 

Y una mujer que pasaba 

De por áhv cerca el Rosario. 
Bajo un ombu solitario 
Medio muerto me encontró; 

Pa su casa me llevó. 

Y con cuidao mu> prolij'o 
Tratándome como a hijo 
Me tuvo siempre con ella; 
Siendo en mi horfandá la estrella 
Que me ha servido de guía: 



[251] 



ANTONIO D LUSSICH 



Pero por dmgracia un día 
Que ni acordarlo quisiera, 
La guerra cruel y rastrera 
Me separó de su lao. 

Al dirrne ¡cuánto ha llorao 
Aquella madre bendita! 
Solo al pensarlo palpita 
De pena mi corazón; 

Jué al tiempo de la imbasión 
Que Flores nos trujo al páis; 
¡Si pisarlo como máis 
Yo hubiera entonces podido' 
Hecho chatasca había sido 
Por la guerra que nos trujo; 

¡Bien me dijo un gáucho brujo! 
En un boliche, mama o: 
"Pronto lo veré cuña o 
Con la catana en el tiento 11 , 

Y el maldito jut amento 
Se cumplió del condenao. 

A poco andar, en el pago 
Campó la gente de Suarez — 

Y han deja o eso» lugares 
Desiertos de tanto estrago. 

Una partida llegó 

En busca de caballada. 

Y en esa mesma boltiada 
Luciano Santos cayó: 



[252 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



¡Y qué gefe me tocó! 

Jugador, maman y zonzo, 

Con más partes que un responso, 

Y maula hasta cáirse muerto, 

Y de llapa eia ese injerto — 
Estrángis pa completar; 

Me qui«o un día golpiar 

\ el mondongo le ojalé; 

Al momento reserté 

Templando rumbo a ni i cancha. 

Quise limpiar esa mancha 

Y vivir honradamente; 

Mas pionto vino una gente 
Con orden de perseguirme, 
Entonces, ya solo dirme 
Pensé pa lejanas tierras: 

Vagando en montes y sierras 
Como triste peregrino. 
Desamparao po el destino 
Me pasé en estraño suelo. 

Sin pastoriar más consuelo 

Que darle gusto al amor, 

El mejor calma-dolor 

Que hallé en mi amargo desvelo. 

De una pilchita me armé: 
jAh china rigularona! 
Aunque medio comadrona 

Y amiga de retrucar; 



[ 253] 



ANTONIO D LUSSICH 



A mas, me quería celar 

A mí, que soy como ruda. , . 

Pero la moza era cruda 

Y una vez me solprendió 
Con otra china que yo 

Ya me la tráiba apañando: 

No bien me vido, &ilvando 
Como vívora se \ino; 
— "Aura verás, falso* indino, 
Tomá, pa que seas bellaco:" 

Y en menos que se echa un taco 
Me largó una puñalada. 

Que cuasi la t monada 
Me sacó por el sobaco. 

Dos o tres más me liró. 
Yo como culebra andaba > 

Y a cada golpe cimbraba 
El cuerpo que daba gusto; 

Me libró el poncho del su*to 
Pues ^e lo tendí a lo lazo, 
Des\iándule su biazo, 
Ella ciega de despecho 
Clavó la daga en su pecho 
jY se hizo henda mortal! 

\o en ese trance casual. 
Quedé sin serlo, culpable. 

Y al ver su estao lamentable 
Ha«ta maldetí a mi santo, 



[ 254] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Mientras la pobie inteilanto 
Ahí nomás remolinió; 

Cuntía el ^uelu se golpió 
Pa no volveise a paiai — 
Vide sus labios boquiar 
Pidiéndole a Diu> apo\o. 

Y yó, malicié que un hoyo 
Pa siempre la iba a encenai 

Procurando en derogarse 
Pegó un suspiro y un giito 
Abrió la boca un chiquito 
¡Y como tronco cavó T 

Una mirada me echó 
Que no olvidaré jamás, 
\ a poco rato no má<* 
Espiró la pobrecita. 
[Su alma estará bendita' 
¡Quiera Dios tencila en paz 1 

La otra guasquió la pata 
Sm meterse en tal milonga, 
Diciendo, que Dios disponga 
Que yo. me he librao ágata. 

Y no habiendu a que esperar. 
Luego mi flete apere. 

La cincha medio apreté 
Pa hacer un trote a lo pampa 
Por no enredarme en la trampa 
Del rondín de polecía. 



19 



[255 1 



ANTONIO D. LUSSICH 



\ antes que juese de día, 
Rezé a la mucita. primero. 
Un bendito y en mi obeio 
Al galope diáy salí: 

Dende la rut billa vi 
La genio de la partida: 
\ por no artiejar mi vida 
Más hjero que una hi/„ 
Los dejé haciendo la cruz 
Cerquita de la finada, 
Llegando en la madrugada 
Al Uruguay con salú. 

Doblé bien los cojinillos, 
Lín pretal le puse al flete. 

Y el pile baje más paquete 

Me lo embolbí en la cabeza — 

\ ansina con entereza. 
Lo mesrao que yacaré 
Sin tutubiar me azoté. 
Que toiielo sei como bote. 

Y al igual de un cainalote 
Sobre del agua boyaba; 

Al caballo levantaba 
Por la pontesuela el freno. 
Mientras tranquilo y sereno 
Con la otra mano brasiaba, 

¡Bufaba el overo viejo! 
Con la cola ya sumida. 
Cuando la arena querida 
Tocamos de nuestra banda: 



[256] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Ahi nomás, como Dios manda 
Doblé al suelo la rodilla, 
Por feliz verme en la orilla 
De nuestra I ierra adorada. 

Tendi la ropa mojada 

Y a soga mi páico até. 
Que por él, hoy se me vé, 
¡Sino, ni el polvo siquiera! 

Lo dejé pa que comiera 
Pues venía delgadón* 

Y es justo que ansí lo hiciera 
Dispués de tan gran tirón. 



Aquí comienzan mis males?, 
Mis penas, mis aflisiones» 
Aquí saldrán las razones 
Con sus pelos y señales; 
Oiganlas los Orientales, 
Porque es preciso escuchar 
Lo que puede soportar 
El hombre de temple juerte. 
Que desprecéa la muerte 
Sin que le sepa aflojar. 

Yo pisé este pátiio suelo 
Lleno el pecho de esperanza. 
Descansé y sin más tardanza 
Seguí al pago de mi anhelo; 
¡Cómo se siente consuelo 



[ 257 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Al ver trat> de larga ausencia 
Asomarse la queiensia! . . . 
¡Ese pedazo de tierra 
Que a \eces la dicha encieua 
De toda nuestra esistencia r 

Mi corazón palpitaba 
Queriendo saltar del pecho. 
Cuando aquel querido lecho 
Más de cerca columbiaba. 
¡Mi obero viejo volaba 
Cual si mi anssiedá supiera! 
De sus vasos ni siquiera 
Se le vía el movimiento. 
Mientras que la clin, al viento 
Sarandiaba en su carrera. 

Y en la mesmita ramada 
Sofrené de golpe el flete, 

Y ya salí como cuete 
Pa la querencia adorada: 
¡Qué solpresa inesperada' 

Y qué saf arrancho armé. . . 
Todo igualito encontré, 

Y el alegrón jué tán grande, 
Que por mucho que yo ande 
Jamás igual pasaré. 

Con la junsióo de e&e día 
Se me olvidó hasta la pena, 

Y como andaba en la guena 
Todo gueno se me hacía. 
Ya la tristeza me juía 
Desterrando mis quebrantos; 



L 258] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Aunque ^ufrí male*. tantos 
Ni lo acordaba siquiera; 
i Quisa? náides conociera 
Si era yo el gupifano Santos! 

Hubo locro a lo pueblero, 
Hubo pan ha&ta de gorra, 
Se hizo rica masamorra, 
lí una ternera con cuero; 
Pa final del entreveiu 
Se armó gato v peí icón, 

Y al compás de un arordión 
Le pegamos al bailable. , . 
¡Era una cosa embidiable 
\er retosar la riunión' 

Yo descansé como un chancho. 
(Aunque e* mala comparansia ) — 
Dispué? tuve una ganancia 

Y pude arreglai mi lancho; 
Con el corazón tan ancho 
Ya me doble a trabajai, 
Tratando de acumulai 
Cuanto nal cáiba en mi mano, 
Por si venía algún tirano 

Y me obligase a emigrar. 

A mi campito arreglé. 
Compré ovejas de primera. 
Armé una linda manguera 

Y un galponcilo quinché; 
Todo ésto lo apronté 

Pa la trasquila, ¡qué encantos' 
Aceran áhi su amigo Santos 



[259 1 



ANTONIO D LUSSICH 



Del modo que se f Ion aba. 
¡Las tijeras manejaba 
Como ninguno entre tantos! 

Hubo corrida e soitija 
Cuando acabamos la faina, 
Yo me salí de la báina 
Sin mezquinarle clavija; 
Tenía un flete, que a la fija 
A un cierbo daba ventaja, 
Grande y fornido de caja, 
¡Superiorato pa un dentre! 
Tal vez mejor no se encuentre, 
jAh pingo! ¡si era una alhaja! 

Comensamos a partir: 
¡ Creo que di güen gataso ! . . . 
Má* de una china de paso 
La vide por mí sonnr; 
Mozo a^iao en el vestir 
No había de faltarme flor; 
Mi apero, daba calor, 
Y relumbraba de lejo*. 
¡Qué lindo tiempo, c anejos! 
Tan sin penas ni dolor. 

Dos anillos me saqué 

De oro fino v de primera. 

Que a una negrita hechicera 

Al punto los regalé; 

Yo pienso que bien quedé . . . 

Pues de un modo me miró* 

Que la baba me saltó; 

Tal vez de paga o lo diga, 



[ 260 ] 



EL MA TRERO LUC IANO SANTOS 

Mán «é que raí tieina amiga 
Mu\ mucho lo? apieció. 

En mecho a tales momento:, 
El sol se apapó de pionlo, 
Cuasi a los aires íemonto 
Atolla rao a los vientos; 
\ nubarrones a rientos 
Cubrían la inmensidá; 
Alguna fatalidá 
Nos anunciaba el tielo: 
; Pedimos a Dios consuelo 
Pa cualquier alberridá! 

Como en red ota salimos 
Juyendo de los nublaos, 

Y al luido de los (hapiaos 
La dnersión suspendimos. 
Con acierto procedimos 
Pues» esa uoche lluvió: 

\ la piedla que cavó 
El diluí no paieeía. 

Y antes que aelaráia <■[ día 
¡Tuito el campo se aneció! 

El arrobo se hizo un mar, 
j Escuro, turbio, imponente! 

Y su atrevida corriente 
Avansaba sin cesar; 

De un lao al otio crusar 
Víanse íayos tronadores, 
Que alumbraban los ngoies 
De aquella noche fuñe- ta. 
Que aun lecordaila me rujMa.. 
¡Por sn causa e mis clamóles' 



[ 261 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



La en r rentada, boyando 
Tráiba árboles como islotes. 

Y ensima esos camalotes 

El bichaje iba hoimiguiando: 
Los pájaros tiritando 
_ Cáian aplastaos o muertos : 
Mientras de dicha cubiertos 
En aquel gran zafarrancho. 
¡La lechuza y el carancho 
Hacían óir sus desconciertos 1 

Se ahogó toda la majada 
Porque el sitio era en un bajo, 

Y apenas con gran trabajo 
Salvé una poca yeguada; 
Voló el techo a la enramada: 

Y pa más triste querella. 
A mi obero, una centella 
Lo mató bajo el ombú; 
¡Y gracias que con sttlú 

Me dejó mi mala estrella! r . . . 

Cuando apareció la aurora 

Y el so] medio coloriaba. 
Entonces, *e contemplaba 
Tanta ruina ateiradora. 
Salí del rancho en mal hora, 
Más triste que noche oscura. 
A c ampiar por la llanura 
Con lágrimas en los ojos 
¡Y solo hallé los despojos 
De mi inmensa desventura! 

Peí o en apuio tan cruel 
Hallé una al mu * < un pasiva 



] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Que de mis penas cautiva 
Cambió en almíbar mi yel; 

Y ese jué un amigo fiel 

Que en medio a tantos dolores. 
Me colmó de mil amores 
Con su cariñoso afán: 
Que bien viene aquel reflán. 
Quien hace, espera favores. 

Es la amista una sustancia 
Que el alma de encantos llena; 
Cuando se su fie una pena 
La alivia con su fragancia; 
Ella pioduce abundancia 
De consuelo en el vivn . 

Y si cansaos de sufrir 
Nos abate la disgracia. 
También tiene la eficacia 
De enseñar a resistn 

Sin ella, el pobre cristiano 
Sería un triste pelegrino 
Que no hallara en su camino 
Quien le tendiese una mano ; 
No viera el sol en veiano. 
Ni flores en primavera. 
Cuando la vista tendiera 
Buscando la claridá, 
¡Tendría su soledá 
Por única compañera ! ! . . 

Diay me arregló un tiabajito 
Pa dir ganando la \ida. 

Y la esperanza queiida 
Volvió a mi pecho m ai chito; 



[ 263 1 



ANTONIO D LUSSICH 



Era un rocío bendito 
Que al oriarse. daba aliento: 
Más pronto un nuevo tormento 
Nubló ni] cielo tan claro, 

Y hasta hoy en día declaro, 
¡Me ha transido el sufrimiento! 

Nunca largo es el descanso. 
Siempre se suele turbar; 
Muy poco sabe durar 
Un güen \ivir dulce y manso; 
Aunque soy ¡rudo yo alcanzo 
Pues lo sé por esperencia, 
Que del bien en la e\Ídensia 
Cree uno que lindo marcha, 
¡Viene del rigor la escarcha 

Y nos vela sin consensia! 

r'Vnsiim a mí me ha pasao. 
En medio de mí alegría 
Pise la gu as quita un día 

Y en ella me vi enredao; 
Aparicio había vadiao 

Con la emigración valiente, 
A peliar de frente a frente 
A un tirano. . . y no gobierno. 
El corsario más eterno 
Del honrao y diligente. 

Los coloraos maliciaion 
Que vo no eia de su pelo. 
Me miraban con recelo 

Y a hostigarme comensaron; 
Los amigo* me a\haion. 



Í2G41 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Pero me hacía el sotreta. 

Por no pisar la paleta 

De alguno y \ivir j uve rulo, 

Y a cada pa^o esponiendo 
Que me estjráran la jeta. , 

En nada pensé meterme 

Ni con uno ni con otro; 

Era tan chucaro el potro 

Que al domar podría . . molemie; 

Preferí mejor hacerme 

El chancho rengo esa vez, 

Pero largaron de a diez 

Pa que me diesen indulto. 

Y y ó por salvar el bulto 
Le puse sebo a mis pies, 

Ab and une la querensia 
Perdiendo mi bien e^tar; 
[Tuve al punto que tocar 
Pa estraños pago^ ausensia! 
¡Pero hay que tener pasensia! 
hi solo a sufrir me echó 
La madre que me largó 
Abandonao, que muriera, 
O me comiese una ñera 
Por esos mundos de Dios. 

Busqué en los montes guarida 
Poniéndome de matrero, 
Sin ser ladrón, ni cuatrero. 
Ni asesino de partida; 
Lo prometí por mi vida 

Y mi palahia cumplí; 



[ 265 J 



ANTONIO D LUSSICH 



Humano yo siempre fí, 
Jamás se manchó mi lanza, 
\ en cuánto vide matanza 
Al matad 01 perseguí. 

Algunas veces de día 
Hasta mi rancho llegaba, 

Y a mi familia encontraba 
Pensando en la ausensia mía, 
Pero una partida, un día 

En las casas me 'aguaitó. 

Y ni tiempo me dejó 
Para bollármele al flete, 

Y lo mesmo que a soquete 
Sobre un matungo me ató. 

Mi protetora llorando 

Jué a pedirme al oficial, 132} 

Y a mi prenda le dio el mal 
De verme estar maniatando; 
¡lo de rabia, iba temblando 
Contra tuita aquella gente 
Que ansí tán cobardemente 
Hacían buila del dolor 1 

Al iecordai tal rigor 
Mi corazón se reciente 

Me llevaba, esa carnada 
Sobre el lomo de un guarherpo, 
Enchalecao tuito el cueipo 
Con una guasca mojada; 
¡Qué Mifnr! no be vi-tn nada 
Pa poderse comparai: 
PNj me dejaban do hailai 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



A insultos y maldiciones. 
Sin contar los esc or sones 
Que chupaba en ei maichai. 

¿Digan si tengo ía/ón 
En maldecir mi fortuna? 
Qué estiella tan mala ¡ay juna! 
Me azota sin compasión 
Mucho pior que a cimarrón... 
Siendo cual soy guen nistian o: 
Pues siempre tendí mi mano 
Al qup etiLuntré desvalido; 
iQué loba me habrá parido 
Con un sino tan tirano!!! 

So Burge-> había campa o 

Por la noche a un coito trecho 

De mi rancho, en un repecho 

Del que me vide bombiao; 

A su caipa fí lleva o: 

Me preguntó a quién servía... 

Le retruqué que tenía 

Familia pa mantener — 

— "¡Bombero blanco has de ser' 

Echenlo a la infantería' 1 . . . 

La cabeza me pelaron 

Y quedó como bejiga; 

Pa remachar bien la espiga 
Al mata o lo acollararon; 

Y áhi nomás me mesturaron 
Con gringos cuajaos de piojos, 
Más ordinal ios que abrojos 
Conchavaos por cuatro ríales, 



[267 ] 



ANTONIO D IAJSSICH 



Pa exterminar orientales . . . 

Y engordar con sus despojos. 

Vino el gefe fie servicio, 
\ comenzó a aconsejarme 
Que él había de enscñaime 
A hacer bien el ejercicio: 
Pero que tuviese juicio 

Y resertar no pensase. 
Porque allí se daba el pase. . . 
Al que hacerlo pretendiera, 
Que yo albertido viviera 

Y ni en broma lo tratase. 

Como lerdo nunca fí. 
Le dije, rni capitán 
Lo serviré con afán. 
No tendrá queja de mí. 

Y nunca saldré de aquí 
Sin darle primero aviso, 
Pa que me dé su permiso 
Sigún mi comporlación ; 
Lo juio por mi facón 

0 por la tierra que piso. 

"Ansí me gusta un tirano 
u Que marcha derecho viejo/' 
Retrucó el ofisialejo 
Apietándome la mano: 
Dijo que con un paisano 
Jamás usaría rigor; 
Se ofertó pa protetor 
Si cometiera un delito . . . 
¡Ya no me gustaba el frito 
Por ser demasiao dotor! 



[ 268 ] 



EL M ATRERO LUCIANO SANTOS 



Dispués de eso, al otio día 
A pesar de la prosiada, 
Me hizo dir a la rarniada 
Con lo* vendido* que había: 
Metido entre ello-* mr \ ía 
V¡id punta de matuchos, 
¡Que pa la uña eran mu> lu< ho^l 
Pero no pa un desempeño, 
¡Y había cada pedigüeño! 
Que el mirarlo* daba chucho? 

Uno medio se f lorió. 

Quiso agarrarme pa cristo. 

Yo que presumo de listo 

¡La burla no me agradó' 

¡A guen puerto atropello! 

i Echó una muerte clavada! 

Porque le di tal sabliada 

Que hasta el cielo ^e óia el grito, 

[Y gruñía ese maldito 

Comu una gata preñada! 

Y ninguno de los ottos 
Se me pretendió arrimar; 
¡Ansí los iba a arriar! 
Como a una punta de potios, 
Es al cuete, con nosotros 
Nunca pueden los nasiones; 
Les damos ciertas Iisiones 
Mejor que meseros de escuela, . , 
¡Que joroben a su agüela 

Y dejen de ser chichones! 

Guando el jefe supo el caso 
Me metió en el cepo, tieso, 



[ 269 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Cayéndome a más de eso 

Con cien azotes de lazo; 

Me ataron los pies, y al raso 

Dos noches duras pasé, 

Del capitán me acordé . . . 

¡ Bien pude esperarlo un año ! . . , 

Jué su promesa un engaño 

Tal cual yo lo malicié 

Ansí lo pa¡>a en la tierra 

El que es redondo y paisano; 

Es el destino tirano 

Que en castigarnos se aferra: 

¡Todos nos hacen la guerra' 

Y Mempre quieren mojar; 
Cuando nos pueden lograr 
En la cara se nos ráin. 

Si usté retoba, le cáin . . , 
¡Porque al gaucho hay que dom 

Dábanme una tüste presa 
De pulpa cuaM podrida. 
¡Es triste cosa en la vida 
Tener la suerte traviesa! 
Diay hice formal promesa. 
Que en cuanto libre estuviera 
Aunque morirme supiera, 
Me les iba a escabullir, 

Y no lo habían de sentir 
Sino al ver mi polb adera. 

Yo cumplí lo prometido; 

Al tomar mi libertá 

Lo mesmo que el aperiá 



[270] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



En un pajal busqué nido; 
Allí como hombre albertido 
Me OLiülé del chapairón: 
Al dirme uña tic un facón. 
Mis boliadoras y un lazo, 
Pa poder salir del paso 
En cnalesquier arriesgón. 

De entonces, me hice matrcio 
Como ya lo tengo dicho; 
Le tomé gusto al capricho 

Y me réi del mundo entero; 
Hice en el monte un potrero 

Y un ranchito macumbé; 
\ pa no quedarme a pié 
Tenia pingos de reseiba, 

Y a más... también otra ^erba 
Que por alto pasaié. 

De día poco me vieion, 

Y menos en poblaciones; 
Dejé a un lao las rilasiones 
Dispués que me solprendieion: 
Muchos lazos me tendieron 
Pero a cabriolas les juía, 
Como el campo conocía 
Nunca dejaba una guella. 

Y más listo que centella 
Fantasma me les hacía. 

Cuando volví pa mi pago. , 

¡Se me nublaron los ojos! 

Hallé solo los despojos 

Que hizo la gueria en su estiago. . . 

[271] 



ANTONIO D LUSSICH 



Altan re Baílente un trago, 

Pa ahogar la teirible idea 

Que en un e-píutu campea. . 

I Muerte! ¡tapera 1 ., ¡horfandá 

¡Desengaño' . . . ¡ soled á! . . 

Al recordar me rodea. 

Cou los golpes aprendí 
Tantas cosas que mol aba. 
Que huy ya no tiro la taba 
Si nn es caigada por mí; 

Y si mucho yo sufrí 
También más he supuilao; 

Y ese and ai de lao a lao 
Sin familia y sin querencia, 
Dorando del bien la ausencia, 

I Mucho. . mucho me ha enseñao! 



Y hoy hablo a los orientales. 

Y también al Presidente, 
Que se trate sabiamente 

De suprimir tantos males — 
\ tul tos seamos iguales 
Sin reparar la cnlor, 
Pa que unidos al reedor 
De este pabellón glorioso, 
Alumbre eterno íeposo 
Su puro y brillante sol. 

Te hundes suelo querido 
En un cañad ón sin fondo, 
Lsto lo dice un ledondo 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Que nunca Ictrao ha sido; 
No es juersa ser escrebido 
Para conocer el mal — 

Y veo patria oriental 

Que siguiendo en tales íumbos. 
Como mam a o* dando tumbos 
Vas por un rale agüela] 

No hay más remedio a tu pena. 

\o ha) más corte a tus lómenlo*. 

No ba\ atage a tu- lame, ato* 

Si ho\ no rompe* tu cadena ♦ 

Pue^ te tienen como agen a 

Lo^ hombies sin corazón. 

Quj su sola asp ilación 

Es pegarse donde ha^ plata. 

Y te arrastran poi la pata 
A tu ruina ) dc*tru=n.n. 

Yo sov un tuste paisano 
Que en léises soy gallo ciego, 
Pero a naide me le allego 
Pa que me tienda la mano ; 
Gracias a Dios soy liviano 

Y guapo pa trabajar, 
Valor no me ha de faltar 
Por los guesos de mi agüela. 
Nunca seré sanguijuela 
Que el oro me haga pegar. 

Nunca almita se lo imploro { 33 I 
Don Ellaura el Presidente, 
Que lo rodee esa gente 
Para chuparle el tesoro; 



[2731 



ANTONIO D LUSSICH 



Le prosiarán má^ que loro 
Pa que beba en ¿>u pichel, 

Y veneno en \ez de miel 
Le darán si los atiende* 
Luego el más santo lo vende 
0 lo cuelgan de un coi del. 

Con los guenos sea usté gueno. 
Castigue al píe: aro v terco; 
No sirve atarlos al cerco 
Cuando el torsal es ageno; 
El í oraje es el ten en o 
Que usté siempre pisar debe; 

Y al que cuentitos le llebe 
Paguelé con el desprecio. 
Porque es el único precio 
Que merece cierta plebe. 

Y al más pmtao dele palo 
SÍ de un crimen se le acusa. 
/Yunque dispués la gen Lusa 
Lo trate de crudo y malo; 
De nubes deje al país ralo 
\ podra en paz gobernai , 
Sea plumario y melitar. 
Con los gefes ande listo, 
Sino, como a santo cristo 
Me lo han de ciusificar, 

Y sacúdale la breba 

Al que sea msobordinao. 
Dende el último soldao 
Hasta el que galones lleva. 
La razón dé, a qmen la prueba, 



[ 274 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Deje a un lao la compadrada; 
Cuando la gente es malvada 
Caígales por sobre el lomo, 
Ansí como caí a plomo 
El agua de una quebrada. 

Entre toda aquella gente 
Que usté es solo quien ehje. 
En su opinión no se fi]e, 
Smó. que sea inteligente. 
Honrada v tan diligente 
Que haga feliz a esta tieira 
Tan destruida por la guerra, 

Y siembre güeñas semillas 
Que ansina, se verán trillan 
Hasta encima de la sierra. 

Castigue sin compasión 

Al que tenga mucho empeño 

En soliwai a su dueño 

Lo que es de su posesión: 

j Nunca le dé salvación 

Al que es vorás y cuatrero 1 

Y verá el gran hormiguero 
De raspas, undirse al fin. 

Y hasta mental á el clarín 
Su gobierno justiciero. 

A los gefes dé de baja 
Que a costa de lo« soldaos. 
En poco tiempo cuajaos 
Vieron tirador y caja; 
Si el pasmo no les ataja 
A quien manda batallones, 



f 275 1 



ANTONIO D LUSSICH 



Le han de cobrar las raciones 

Para gente nunca vista . . . 

Pero jamás verá en lista 

Que por hambre, hay resersíones ' ! ! 

Haga gauchada matrera 
Diéndose al toque de diana 
A la li^ta de mañana 
A un batallón cualesquiera* 

Y verá en la madriguera, 
De los nombres del apunte 
Que le han dao pa que les unt<\ 
Ni con la mitá se encuentra. . 

Y el reMo en la caja dentra 
Del capataz del rejunte 

Ni con su hermano se case 
En c ustiones de servicio; 
Póngale freno al desquicio 
Pa que naide se propase; 

Y nunca deje que pase 
Asunto &m revisar; 
Tuito lo debe miiar 

Con doble vidrio en los ojos, 
Sino, tal vez que los piojos 
Por gue\es le hagan pasar 

Enséñele \ con aliño 
Al geíe más copetudo, 
Que con la ley nunca pudo 
Ni la hermandá. ni el cariño; 
Tome ej emplo en . . , cierto niño . . . 
Que con sueldos y raciones- 
Aforró bien los riñones. 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Llenó la panza v bolsicos, 
Mientras tanto sus milico^ 
Finaban He privaciones. 

Con albertpnria y con maña 
Escuelas mande poner. 
Pa que puedan aprender 
Los gauchos de la campaña: 
Porque es disgracia tamaña 
En tiempo tan alentao 
Ver tanto cnollu negao 
Más duros qne las mu fallas?. 
Que solo marcan sus ra vas 
Con la hoja del embenau 

Con los pobres no M j a duro 
Cuando le fallen tazones 
Xi Iaigue contribuciones 
Que causan má^ de un apnio: 
Si u-té lo hace, yo le juro 
En nombre de la gauchada* 
Que no ha de faltaile nada 
Para que ví\a tranquilu, 

Y siempre hallará un asilo 
En medio a la paisanada. 

Atráquele a los pulperos 
Una multa cada mes, 

Y descuélguese con diez 
A los carros bolicheros. 
Que son los más pijoteros 

Y amigos de mogollar, 
Nunca nos quieren íiar 

Y a cual d'ellos es más láucha 



r 277 1 



ANTONIO D LUSSICH 



iHa) que pelarles la cháucha! 
Pa que apriendan a tratar. 

El pingo de la nación 

Llévelo siempre tranquiando, 

Solo vayalé aflojando 

En ñusca de la ocasión; 

No suelte de sopetón 

Puede cortarse la rienda, 

Y al ñudo es que usté se prienda 

Si a un tucu-tutu se encaja. 

Tal vez el mate le raja, 

Ande ni el diantre lo atienda. 

"Estando la vaca atada 
El ternero no se vá"; 
Lo mesmo usté puede acá 
Evitar cualquier pueblada. 
Sino le pierde la pisada 
Al que engreído por su rango. 
Siempre busca en el fandango 
Pa calsar, cualesquier medio. 
Pero es fácil el remedio 
Teniendo el sartén po el mango 

Auíique se li haga aparcero 
Mil alfoisas en el tejo. 
Oiga paciente el consejo 
(Juc quieie darle un matrero* 
— "Nunca se apegue al dineio 
Del país v pa no petai. 
Hágalo «lempie tapai 
De modo que no **e \ ea, 
\ el pueblo oriental no crea 
Que usté es capáz de ufíatiar". 



r 278 ! 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



Pa final de tanta prosa- 
Al que inm chucaro salga, 
Mándelo, que Dius le valga 
Al coronel Líon Mendosa* 
Que allí con >eiba sabiosa 
El genio le domará. 

Y mansito quedará 
Como el humilde cordero; 
Esto es lo último aparcero 
Que le pido, v me dará. 

Me han puesto runco los cantos. 
Tiro al suelo la guitarra, 
Si he sido un poco chichana 
La causa son mis quebiantos* 
Sepan que Luciano Santos 
Como piieta. \ pa\ador, 
Le ha de rorier al mejor 
Sin mirai tiro ni cancha. 

Y al que quiera la revancha 
Se la dará este cantor. 

Solo i espeto a un amigo 

Que le soy lial como un peiro. 

Es el gaucho Martín Fifrro. 

Y con orgullo lo digo: 
Yo cahrestiando lo sigo 

Y siempre lo he de *cgun : 
Juntitos hemos de dir 
Siguiendo iguales destinos. 
Que orien tales y argentinos 
Siempre aliaos han de vivir. 

Pues como hermanos luchamos 

Y en mil combates nos \ irnos; 



f 279] 



ANTONIO D LUSSICH 



\ a lo¿> tiranos hundimos, 
Y a la patria rescatamos. 
Honrosos lauros ganamos 
En tanta gloriosa aisíón* 
4 Itusáingo y el Rincón 
S on rec uei dos inmortales ! ! 
¡\ con sangre las señales 
Se marcó de nuestra unión' 

CENTURION 

¡Ah grullo! ^1 en este suelo 
Su voz auyenta el quebranto 
¿Es de calándria su canto. 
O es de algún ángel del cielo? 

LUCIANO 

No sea tan engañador, 
Ni alabe mi fieio acento . 
Siempre se pierde en el viento 
La voz de un triste cantor. 

BALIENTE 

Peí ii a un pagador olvida 
Como el mejor de gúenaso. 
Que dejó mareao su paso 
Pa no perderse en la vida* 
La menta bien alquirida 
De sus coplas tan hermosas, 
Tan dulces y primorosa^ 
Siempre se ha de mantener. 
Hasta que tenga que haber 
Jasmines, nardos y rosas. 



T 280 i 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



JULIAN 

¿Destápelo a ese criollo? 

BALIENTE 

— Pue> ese ha sido mi empeño* 
Es el gran «.anlor porteño 
Llamao Anastasio i:l Pollo: 
Que cuando larga su rollo 
Queda usté sin albertirlo. 
Con la Loca abieita a oírlo. 
Pues su canto* sin igual, 
Tanto imita al cardenal 
Como al canal 10 o al mirlo. 

JULIAN 

Al fin largó ño Baílente 
t~na flor en la crusada; 
Y eso a la disparada 
De miedo que se le abenle. 

BALIENTE 

También a veces me also 
Cuando eren que me echo a muerto. 
Que un golpe -dao con acierto 
Vale más que veinte en falso. 

CENTURION 

Vamonos pues compañero, 
A descansar el respiro; 
Pues siguiendo, de este tiro 
Rumbiamos para el carnero: 



[2811 



ANTONIO D LUSSICH 



Ya le heñirá saca o el cuero 
A rnanates y doto res. 

Y tal vez estos señores 
Si lo saben algún día, 
Nos mandan la polesía 

Pa que nos curta a rigores. 

BALIENTE 

Ya bastante hemos rhupao 

Y por demás platicamos. 
Aura si gustan que vamos 
Pa la casa de un pela o. 
Me contaré muy honrao 

\ feliz con su presencia t 
Porqué mi pobre querencia 
Está a su deoposición — - 
Pa cualesquier ocasión 
Que hagan d 'ii la rcsolbensia 

JULIAN 

Lo que e¡* hoy, no lo visito. 

De aquí me coito a ranchiai. 

Porque quiero pa^toriar 

La hija He ño Agapito, 

Que es moza que paia un frito 

Naide le pisa la cola. 

Yo ya le largué una bola 

Y por poco se la priendo 
Pienso que me anda queriendo 

Y quiero encontrarla «ola. 



f 2B2 1 



EL. MATRERO LUCIANO SANTOS 



BALIENTE 

l Ah„ Juháu! siempie ha de ser 
Lu mesmo que Ce n tu non. 
Se 1p enancha el corazón 
Cuando topa a una mujei 

JULIAN 

Fiéti*e del mo^ca mulita. 
Que ruando muestra las uñas. 
Es porque con las pesuñas 
Tiene la prenda cubierta. 

CENTURION 

Con que a ponemos a nimbo 
Hasta que el diablo disponga 
No sea que esta milonga. 
Llegue a costal algún lunibo. 

LUCIANO 

Nosotros maichando iremos. . . 
Ha&ta la vista Julián. 
Que llene todo su afán, 
Hermano le desiarémos, 

Y listos siempre estaremos 
Cualesquier que sea el evento; 

Y en el primer movimiento 
Este montón de orientales, 
Sabrá luchar con los líales 
Hasta el último lamento. 

JULIAN 

Con qué, basta siempre aparceros . . 



L 283 1 



ANTONIO D LUSSICH 



BALIENTE 

— No se pierdan de este pago 
Que no ha de faltar un trago 
Como templar los gargueros 

JULIAN 

Algún día hé de cruzar . 

BALIENTE 

— Ya sabe aquella es su cho^a . . , 

Y aunque vale pooa cosa 
Más no le puedo ofertar 

LUCIANO 

Adió* pues ño Presidente 
De esta patria tan altiva. 
Quiera el gran Dios que usté viva 
Pa mejorai lo presente: 
Si eso logra, amigo rúente 
Que su nombre, como historia, 
Vivirá en nuestra memoria 
Pegao cual llama a la hoguera, 

Y cuando de viejo muera 
Tendrá un asiento en la gloiia. 

Tengo el pié sobre el estribo 

Y relincha el redomón; 
Medio chispiao v alegrón 
Voy con rumbos pa mi pago. 



f 284 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



^ a salú de esta nación 
Empinemos otio tiago 



[Adió-- p^ta última ^e¿ l 
Hoy se acabaron mi* cantos. 
Que al cantar pesares tantos 
Cuasi me quedo sin \oz. . 
j Ahí \a de Luciano Santos 
El más raí ni oso adir»! 



FIN 



[ 285 ] 



NOTAS A EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



ílí El Tratado de Paz de Abril de 1872, fue \iolado poi los 
delegados del Gobierno en campaña, siendo perseguido* 
en diferente^ ocasiones lo* miembros del partid" ■ Blanco 
o nacional. 

(2) Centurión hd( c refeienria a la«- ele ci iones. — La ín^crip- 
ciún en el Registro Cívico, fue h celia con el má« cínico 
fraude 

\ó) Nuestro compatriota, el coronel don Emilio \idal. al 
servicio en el Ejercito Ai gen tino, se prestó generosa- 
mente, desde Bueno* Alies para formar parte de la Co- 
misión de patriotas que intervino en la pac ificacion de 
Ja República 

<4f Los encardados por el partido nacional para verificar el 
Escrutinio del Registro Cívico, encontraron que figura- 
ban tomo inscripto* muchos nombres de perdonas falle- 
cida* — a tal punto que la prensa de oposmón al Go- 
bierno, Mzole cargo* severo*, que ni merecieron el ho- 
nor de ser tomados en cuenta 

(5) Rifa — Registro Cívico 

<ó> Montiel — Inmenso* montea de la Provine ta de Entre 
Ríos. 

Í7I Polémica por la prensa, entre los doctores D Juan Car- 
los Gómez, residen! e en Buenos Aires y D. Jo*é Pedro 
Ramírez, ex reda< tor del Siglo de MonleMdeo La polé- 
mica fue por asuntos políticos iimguavos. 

(8) El Dr D. Juan Carlos Gómez obtuvo la gloria de ser 
ministro en el Gobierno del general Flores el año 1855, 
durante 15 día 1 », — en t^e período expidió dos dei_retos el 
uno, aboliendo los pa c aportes para el extranjero, y el 
otro suprimiendo el palco de Gobierno en el Teatro de 
Í5an Felipe í Montevideo! 

[287J 

21 



ANTONIO D LUSSICH 



i9l En el calur de la polémira entre los doctores Gómez y 
Ramírez, el primero calificó la situación política en Mon- 
tevideo de Candombe y Tnputaje — De ahí, que aún, se 
llamen candomberos los que formaron parte de los go- 
biernos de Várela y compañía. 

(101 El valiente capitán D León Pérez, del Ejército nacional 
falleció en el mes de marzo de 1871, durante la terrible 
epidemia (fiebre amarilla) que asoló a Buenos Aires. 
Se encontraba allí curándose de una herida gra\e, reci- 
bida el 29 de noviembre de 1870, en la Unión. 

(11) El digno capitán D Vicente Maciel, de las fuerzas del 
Gobierno, sahó varios prisioneros de las fuerzas revolu- 
cionarias, los que fueron puestos inmediatamente en li- 
bertad al llegar a Montevideo, después del combate do 
la Unión (noviembre 1870). 

Í12) Nicasio Martínez, Luis Nin y Arturo Maderna, murieron 
en diferentes encuentros de la misma campaña. 

1 13 ) Tres valerosos hermanos Momsini, fueron víctimas de la 
guerra en vanos combates contra las fuerzas del Go- 
bierno 

í 14) Instalación del Club "Juventud" en la Unión, siendo 
Presidente el Dr. N. Juan Pedro Salvañach. 

< 15) El comandante Dr. Basañez, muerto durante el sitio de 
Montevideo en noviembre de 1870 

í 16) Fraude en Canelones, donde dos diputados, legalmente 
elegidos, fueron reemplazados por otros, surgidos del 
más inmoral gatuperio. 

<17) Giménez hace alusión al Dr, Narvajas, miembro del Su- 
premo Tribunal de Justicia 

118) A fin de asegurar el éxito de las elecciones para sus 
parciales, el Gobierno mando al general Borges impo- 
ner con la fuerza en Canelones, siendo dicho general 
vergonzosamente corrido por 1 comandante Saavedra, de 
aquella localidad (1873). 

119) Julián Giménez se hace eco de las versiones de los pe- 
riódicos de vanas épocas; versiones que no han sido des- 
truidas, Lon respecto a la conducta del hoy brigadier ge- 
neral D. Nicasio Borges. 



L288 ] 



EL MATRERO LUCIANO SANTOS 



120) Decurso del célebre alcalde ordinario Marcial, de Cane- 
lones publicado en La Democracia de Montevideo y 
transcripto en algunos díanos satíricos de la República 
Argentina, con bu inimitable originalidad. 

(21) Rarísimo parto del Juez de Paz D. Manuel Rovira en 
las elecciones de Monte\ideo, en el año 1873, aconteci- 
miento el má* fenomenal entre todos los de su especie, 
pues resultaron mas lachados «*n su sola Sección que 
en todas las demás de la Capital juntas 

(22i Tachos — Giménez hact, alusión a las Comisiones de 
Tachas 

í23) Polémica por la prensa, entre los señores D José Cán- 
dido Bustamanie y doctor D Julio Herrera y Obes, res- 
pecio a cuestiones política^ 

i24) Luciano Santos luce referencia d un magnífico caballo 
tordillo de propiedad fiel Sr. B acamante, muy admira- 
do por su presencia, hiendo el que dicho señor usaba 
siempre en los paseos y *en icios militares 

C25) La Comisión escrutadora del Partido Colorado, anuló el 
nombramiento de D Agustín de Vedia y otro señor dipu- 
tado, por no re>ponder a la combinación arreglada por 
los situacionibtas para la eleeción de Presidente de la 
República. 

(26) El Partido Nacional llamó a una reunión donde se 
constituyeron Comisiones paia protestar contra los abusos 
del poder, que cohartdbd a sus partidarios los derechos 
legítimos acordados por el Tratado de Paz de Abril de 
1872. 

(27) Algunos miembros importantes del Partido Conserva- 
dor se unieron a la situación, a iin de hacer triunfar la 
candidatura de D. José María Muñoz para Presidente 
de la República. 

(28) El Dr Ellauri, electo Presidente del Senado, renunció 
indeclinablemente a la primera magistratura de la Re- 
pública. Sin embargo, debido a las instancias de sus 
amigos, y a la espontánea, . presión de los Batallones 
de Línea, reunidos en la plaza Constitución, retiró dicho 
señor la renuncia, aceptando el alto cargo con que ha- 
bía sido investido. 



[ 289 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



(29) La pren«a de la oposición hizo bey pros cargos a la frac- 
uón gubernatna por Aa elección del Dr Ellaun, tachán- 
dola de fraudulenta. 

< 30 1 Hace alusión a la reunión de fuerzas de línea, véase la 
nota 28. 

{31} Entre los \ arios personajes que figuran en esta obra, 
Luciano Santo* es el único imaginario. 

i 32) En épocas de luí has intestinas, los pohres hijos de nues- 
tras campaña? que huyen del <=er\icio de las armas, &on 
aprehendidos por la 1 - fuerzas del Gobierno, éstas los 
obligan inmediatamente a ingresar en los batallones de 
línea, donde frecuentemente les imponen duros castigos 
muchas \eies sin más < auta que la de pertenecer en 
ídras a un bando n»nhario al que se em uentran pri- 
sioneros, teniéndoles por tal motivo tan oprimido», que 
por obtener la codiciada libertad, arriesgan, en tantas 
ocasiones, una vida que no le- pertenece, sumiendo en 
la horf andad y el desamparo a un hogar que fue en 
utro tiempo feliz. 

(3¿>i En los concejos al Presidente Ellaun, Luciano Santo- 
tuvo la intuición del porvenir, como verá el lector en 
ellos, el consejero fue profeta, pues el doctor Ellaun 
cayó ignominiosamente antes de terminar su período 
< onstitncional, por haberse entregado en manos del mi- 
litarismo, haciendo un papel que la hntoiia juzgará un 
día con imparcialidad. 



[ 290 ] 



CANTALICIO QUIROS Y 

MITERIO CASTRO 
EN EL CLL. T B ClUGUAY 



Al sefo t r don 
W s hington Bermúdez 



DIALOGO ENTRE LOS PAISANOS 
CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



TRATANDO DE UN CONCIERTO MUSICAL Y 
BAILE QUE TUVO LUGAR EN MONTEVIDEO 

I 

QUIROS 

¿Deáonde sale gaucho Castro 
Dispués de tan larga ausencia? . . . 
En el pago, su presencia 
Ya no había dejao ni rastro. 

CASTRO 

Viviendo de brinco en brinco 
Por esos mundos de Dios, 
Y aquí me tiene Quirós . . . 

QUIROS 

¡Vaya alargando esos cinco! 

CASTRO 

La mano quiero apretar 
Del viejo amigo querido 

[ 293] 



ANTONIO D LUSSICH 



Porque el soplo del olvido 
Nunca mi pecho hizo helar. 

QUIROS 

¡Ya me largó un preludeoj 
Si el rollo suelta del canto, 
Hasta puede darle un tanto 
Al sorsal con su gorgeo. 

^ apéese de una vez. 
No ande orquetao a lo gringo. 
Sino desloma ese pingo 
Porque usté pesa por diez. 

CASTRO 

Pero su cuerpo . . es en bruto 
Mucho más pesa o que el mío. 
Que lo tengo tan vacío 
Como el gúeco de un cañuto. 

QUIROS 

Mi peso es cuñao, de ley. 
Soy íetacón y maríso, 
Y a usté su madre lo hizo 
Ternerito cuerpo e güe\. 

CASTRO 

Las com paranoias no pierde 
Cuando puede echar un taco; 
Mientras mi zaino, de flaco 
Solo compara lo verde. 



L294] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



quiros 

Le sacó al pobre la chicha 
Sigún lo aplastao que viene; 
Suéltelo pa que se enllene 
Pues si ayuna más. espicha 

CASTRO 

Mire amigo Cantabrio, 
Cuando usté ha sido muchacho, 
Dicen poi jhi que era amacho, 

Y hoy ni sirve pa. .un servicio. 

QUIROS 

Párese, no facilite. 

Que aunque tenga el pelo blanco, 

No me creo nada manco 

Ni indesponido pa un quite 

CASTRO 

Eso sí, mas no e^ el de ante 
En lo liviano y juersudo. 
Que en el trance más peludo 
Como toro era de aguante. 

Y ansina es el animal. 
Hasta que puede, trabaja. 
Mas cuando afloja la caja 

Se entume en cualquier barrial. 

Véalo junto al palenque, 

Ya ni puede con las carchas. . . 



[295 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



QUIROS 

— Es que de juro en las marchaa 
Lo habrá curtido a rebenque. 

CASTRO 

Nunca con él fí corsario 
Y lo monto de potrillo, 
Porque el zaino doradillo 
Siempre ha sido voluntario. 

QUIROS 

Lárguelo áhi por esa orilla 
Que está muy tiernito el pasto, 
Sino allá, pa darle abasto 
Tengo un tendal de gramilla. 

Apúrese y del tirón 
Rumbi aremos pa las casas, 
Pues a sacar por sus trasas 
Tamién viene delgadón, 

CASTRO 

¡ Siempre trucha mi aparcero 1 „ . . 

QUIROS 

— Por su mujer, amigaso. 
Vaya el golpe de Techaso. . , 

CASTRO 

¡Pucha gaucho terutero! 

Al vuelo tuito la atrapa 
Nunca lo agarran sentao. 



[296] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



QUIROS 

— Si al que ha sido guen sóida o 
Ni un resuello se le escapa. 

CASTRO 

Como es tan escarbador, 
\a me caló por encima 
Que tráia floja la prima 

Y el buche como tambor. 

QUIROS 

Algo hallaremos por áhi 
Con que entonar la barriga; 
Hay pronto un ¿miso de hormiga 

Y hachuras de bacaray. 

CASTRO 

Es de mi flor la merienda 

Pa que u«té le haga un amago, 

Pero antes alumbre un trago 

Que hasta el mondongo me encienda, 

QUIROS 

Lo que es aquí, por chupanza. . 
El garguero no asujete, 
Tengo lleno hasta el gollete 
Un porrón . . . pura esperanza „ . . 

CASTRO 

Cuando alimenta, su voz 
No es de juro desabrida, 

[ 297 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Pero en barriga vacida 
Esperar es cosa atroz. 

Quinos 

En el cmd'ao del umbligo 
Es usté gaucho afanoso; 
Su vientre ha de ser un poso 
De la vaciedá enemigo 

CASTRO 

Ya que se toma interés 
Por este pobre cristiano. 
Vamonos derecho al grano 

Y a calentarnos los piés. 

QUIROS 

Belay \ _ iejo la cocina: 
Vaya empinando este franco. 
Mientras prepara un chu irasco 
De terneia papa-fina. 

Y córrase pa el fogón 
Porque la tarde e?U fría. 

Y suelte alguna armonía 
De su fina íspii ación. 

Que gusto tendió en oírlo: 
Tiemple hermano la guitarra. 
Que si en sus notas la agarra 
Saca más notas que un mirlo. 

[298] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



CASTRO 

Como quiere que me lusca 
Si mi canto es muy sencillo; 
No le pida al candil brillo 
Ni brasa a la charamusca. 

La voz de un pobre cantor 
Nunca dá sonido dulce, . . 

QUIROS 

— Di --pues que la viola pulce 
Brotará algo superior. 

CASTRO 

Pues laigaré sin rodeo 
De mi pecho los sonidos, 
Entre una fiesta nacidos 
De la gran Montebideo, 

II 

CASTRO 

Hace dos o lies semanas 
Que en este pago me encuentro, 
Habiendo andao por adentro 
En el trajín de unas lanas. 
Donde perdí hasta las ganas... 
De comer, -de atnbulao, 
Pues le di plata a un letra o 
Pa arranchar cierto negocio» 
Y era una liendre el tal socio 
Que me largó tras quila o. 



[299 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Lo conocí a ese ladino 
En una fonda mentada 
Ande vá la paisanada, 
Junto al Paso del Molino, 
Frente a frente v de vecino 
Lu tuve en la mesma mesa, 

Y mi fortuna traviesa 
Quiso que a él me ayuntara. 
Viniendo a rostarme caía 

La unión con tan guena piesa, 

Comensó a meterme prosa 
Ponderando su gran sencia, 
Su vaquí a, su esperencia 

Y qué sé yo cuánta cosa 
Mentando su marcha honrosa 
En tuito lo que emprendió; 

Y tánto me engatusó 
Con el poder de su labia. 
Que aunque decirlo dá rabia 
El pueblero me bolió. 

Como mancha de uñoso 
Al cuerpo se me pegaba. 
Mientras la cama arreglaba 
Pa sambulhrme en el poso; 
¡Nunca créi que juera el moso 
De tan mala encarnadura! 
Pues era tál su dokura 
Que al gáucho más abispao, 
De juro le habría pegao 
En medio a la matadura. 



[ 300 ] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



QUIROS 

¿Cuál hay «Tellos que no se abra 

Al compromiso más fiel? 

Largan veneno entre miel 

Pa engañar con su palabra; 

Al monte tira la cabra, 

Y ellos, tiran . . » pa el bolsillo. 

Porque amigo hay cada pillo 

Entre esa gente escrebida, 

Que en cuanto usté se descuida 

Lo < le jan sin un cuartillo, 

CASTRO 

Yo pasé pur tal ebento: 
A la otra tarde el criollaso 
Se me \ino apurad aso, 
Cargao con un ducumento 
De ganarnos mil por ciento 
Sin mucho sacrificar. 
Pudiéndole yo aflojar 
Algún unto de manteca, 
Pa darlo sobre poteoa 
De un chiquero junto al mar. 

Pa más seña, en galantía 
Cierto tinterillo trujo, 
Aperao con mucho lujo 
De pura chafalonía; 
Dije, que pa mí no había 
Tal necesidá estremosa, 
Porque una persona honrosa 



[301] 



ANTONIO D LUSSICH 



Basta y sobia pa rumplii. 

Y al punto lo iba a servir 
Con gusto en cualesquier cosa. 

Ahi nomás me desear gó 
Una embestida a lo toro. 
Que de mil pesos en oro 
Esta chuspa rabonió; 
Su vi&ta relampaguió 
Cuando lo*, tuvo en la mano . . . 
¡Pucha! ¡lo que es el cristiano 
En tratándose de plata! 
Como pa el queso la rata 

Y la osamenta el gusano. 

Ya comenzó a \oraciar. 

Y aquella mesmita noche 
Me acorraló contra un coche 
Pa dir al pueblo a bailar; 
Diay me hizo desnudar 
Todito mi gáueho apero, 
Por un traje de pueblero 
Pa que anduviera aligante, 

Y abiao quedé en un istante . . 
Se entiende, con mí dinero. 

Dende el sombrero a la bota. 
De la sortija al reíos, 
íQuedé nuevito, Quirós f 

Y no lo digo en chacota — 
Las patas le vi a la sota, 
Porqué de tan paquetaso 
Daba andequiera gataso . . , 
]Lo que va de ayer a hoy! 



[ 302 ] 



CANTALICIO QUIROS Y M1TERIO CASTRO 



Pues de desplumao que estoy 
Tengo que dormir al raso. 

Este es el triste barato 
Que yo le debo a esa laucha; 
¡Lindo me peló la chaucha 
Embrollándome en el trato ! . . 
Pero, amigo, a ser ingiato 
Jamás mi pecho se piiesta; 
Con él, gocé en una fiesta; 
Por él, le cuento esa historia 
¡Y no olvida la memoiia 
Lo que tan caro nos cuesta! . . . 

Dia> salimos en collera 
Con rumbos a la riunión, 
Ande había una procesión 
De eoches en la tranquera; 
Cáia al batuque en chórrela 
El gentío entreverao; 
De la puerta apeñuscao 
Correrse al patio quería 
Pero un nación le pedía 
El dentre a cada embitao. 

Viejas, mosas, gordas, flacas, 
Ahí lucían sus petates; 
Letraos, estrángias, manates, 
Mampoiras y currutacas. 
Como rodeo de vacas 
Se den traban al corral: 
Y había cada bagual 
Con su piscoira del braso. 
Que más de una vez mi laso 
Codicié. . . pa echarle un pial 

[ 303 ] 



ANTONIO D LUS SICH 

Cuando el momento llegó 

De metei el cuerpo adenho. 

Nos t-alió un moso al eneuentro, 

Po el boleto preguntó. 

De soslayo ltiito yo 

\ ^ide a 1111 compañero 

Haciendo seña al puerteio, 

V qué só \ó que le Jijo, 
Que del ni ruin má« piolijo 
Nos clió rancha ha Jamen». 

Yo cülejí de seguida 

Al \er tal comedimiento. 

Que le había allojao mguenlo 

Pa ganaile la partida; 

¡ An? í a mi ga so es> 1 a \ i d a ! 

Por mas que el hombre bien obie 

No temen* lo unto de cobre 

Vive en el mundo maldito, 

Porque no ha> mavor delito 

Que el andar jedíendn a pobre. 

Dicen que p1 tal chafalote 
Corsario es como carancho: 
Le dan por mal nomine, Sancho; 
Tiene ojos peído?, bigote, 
Muy recarga o de cogote 

Y con patas de avestruz; 
Que es más libero que luz 
Oí decu . . . pa los deudores, 
Que ju\en de isus amores 
[Como el diablo de la cruz! 

De juro que al \erme allí 
Aquel gallego soquete, 



f 304 J 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Habrá du-hu "este paquete 
"No es criollo de por aquí 
"Y viene a ver si ¡?e mete 
44 De arriba en el camuatí. 

"Con solo reconocer 
"La facha de esa lagaña, 
"Se ¡*aca sin mucha maña 
"Ni pretensión de saber, 
"Que esa nube debe ser 
4 4 Del cielo de la campaña 1 . 

Por eso que de soslayo 
Con desprecio me mjró. 
Pues claro, no se animó 
A enderesarme el caballo: 
Y diría. 44 éste es mal gallo 
"Pa que lo desplume yo". 

Pero el día que lo emupntre 
Cortao. en cualquieia punto. 
Trataié de haccile un denlie 
Pa arreglar tan fiero asunto, 
Sino el espinado al vientre 
En esa ocasión le junto 

Si hasta el compinche del trato 
Se alsó de mi compañía; 
Quién sabe donde andaría... 
Tal vez echando respondo-. 
Pa engatusar a otios sonso* 
Con su labia \ picardía. 

No tiene suelte ninguna 

El gáucho de nuestra tieria. 



[ 305 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Pm demás su muerte es perra, 
Como perra es su fortuna; 
Es mártir dende la cuna 
Hasta que el ovo lo encierra. 

QUIROd 

No se aflija pués cuña o: 
Ya es cosa vieja y resuelta 
Que el mundo dá mucha guelta, 

Y el día menos pensao 
Con la dicha se ha topao 

Y entonces y «i no lo suelta. 

Cierta vez cuasi la mueite 
Me larga al sol pan«a arriba; 
\'d había quedao sin saliva 
De un wtiacún lo mas> jueile: 

Y el que en tuavía yo viva 
Lo debo a mi guena suerte. 

Pero sería muy durable 
La i elación de ese cuento. 

Y prefiero que usté hable, 
Pa que no se corte el tiento 
De tan machaso bailable 

Que ha olvidao hace un momento. 

CASTRO 

Corriente amigo Quirós, 

Vaya parando la oreja 

Que de mi no tendrá queja . . . 



[306] 



CANTAL1CIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



QUIROS 

¡Nunca lo permita Dios! 
Siempie hemos de ser los dos 
Panal de la mesma abeja. 

CASTRO 

Pues ya que su pecho brama 
Ganoso de este barato, 
No puedo yo ser ingrato 
Siendo amigo el que me llama, 
Y áhi vá un gajo de la rama 
Del árbol de mi relato 

III 

Dentrando, al costa o derecho 
Un cuarto cuajao había 
De ropa v sombrerería: 
El mostrador del despacho, 
l 7 n getón muy vivaracho 
A su cargo lo tenía. 

Los combidaos le entregaban 
Lo que era estorbo pal frito. 
En cambio de un b ole tito 
Pa al dir^e cobrar la prenda, 
Aflojando al de la tienda 
Po el cuida o un regalito. 

Mi capacho que era blando 
Lo samhullí contra el seno, 
Recelando que al sereno 



[ 307 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Mi mate juera quedar, 

Que el bagual que muerde el freno 

Ls malo de hacer parar. 

\ olví a acomodai ]a barba, 
Me eché pa tras la melena, 
Y con mirada serena 
Le tendí al campo un vis taso, 
Por si cáia en algún laso 
Abrirme caucha sin pena. 

Diay subí un escaleión 
¡Cosa hermano nunca vista! 
Mas ¿cómo pasar resista 
A láulo rne^clao releído' 
Que al querei seguir «u pi^ta 
Kn un merenjél me pierdo. 

Llegué por fin a la íaya 
De mi anhelo, con orgullo, 
i Viera colarse este grullo! 
4nde ni cabía una mosca, 
Pero dentraba al barullo 
Del cuerpo haciendo una rosca, 

Y cuasi pierdo el resuello 

AI formar en el montón; 

Me dieron tal rempujón 

Que a un gringo cuasi lo estrello 

En la puerta de un galpón . . 

[Pucha digo! ¡qué atropello! 

\ j ntio <ostao me largué 
Por librarme de esa gente. 
Pues vale más ser prudente 



[ 308 J 



CANTALTCIO QUlROS Y MITERIO CASTRO 



En algunas ocasiones. 
Que con la marca caliente 
And ai en tabulaciones. 

Mas como allí de «enlío 

Estaba tuito lelleno. 

Ni una cuai la fie teirenu 

Había pa re tusar. 

Solo logre campo gueno 

Disjmes de murrio sudai 

TV 

Al igual que como el potro 
Que en el campo lo bolea. 
Tiembla, bufa, corcobéa, 
Trastabilla v se abalan sa, 
Ha«ta que por fin se cansa 

Y de aplastao ni torea 

Ansí al veime entie aquel lujo 
Me quedé medio abombao, 
Como sonso encandüao 
Trompesando a lo bonacho. 

Y andaba de lao a lao 

Lo mesmo que perro guacho 

Pa más pioi calamidá. 
Con las tantas caminatas 
Las botas se me achicaron 
Agrandándole las patas, 

Y tan despiao me dejaron 
Que iba arrastrándome ágatas. 



[ 309 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Si las mesmas chiquí suelas 

Se me hincharon del ardor; 

¿Viera hermano! a lo mejor 

Sentía cada calambre 

Que hasta el cuero del matambre 

Me crujía de dolor. 

Y al cuete es que el hombre clame 
Si la suerte no le liga; 

Cuando se muestra enemiga 
Hay que dejarla correr, 
Que al cansarse de . . . moler 
Suele venirse de amiga. 

En ese apuro machas o 
Yo creía ver las estrellas; 
Pero amigo, esas querellas 
Son muy fieras de contar, 
Vale más hacer borrar 
Hasta el rastro de sus guellas. 

Al sentir chillar mis callos 
Una tarimba pesqué; 
Sobre ella me acomodé 
Refalándome las botas 

Y pa oriarse las colgué 
Porque sudaban a gotas. 

Ya dende aquellas alturas 
Aguaitar podía a mi antojo, 

Y como tengo güen ojo 
No se me escapaba nada; 
Ansina es que no me encojo 
Al largarle esta plumada. 



[310] 



CANTA LICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Estando en esa tarea 
Un nrioso se me apa rió, 

Y sólo la boca abrió 

Pa decirme con voz ruda: 
kí Yá que descalso quedó) 
¿A ver pues si se desnuda?'' 

Le retruqué de seguida 
Sin meniarme del asiento, 
Usté es hombre de talento 
Por supuesto . . . entre las uñas, 
Como el mío es del cimiento 
Le doy aire a las pesuñas. 

Diay se quiso retobar 

Y cuasi suenan las latas; 
Yo que juyo a esas fogatas 
En campo de los puebleros. 
Metí en las botas mis patas, 
Llenas de respiraderos. 

Rumbió el hombre pa otro lao, 

Yo seguí viendo la fiesta, 

Que en lo intríncao de la cuesta 

La dejamos hace un rato; 

Belay de nuevo el relato 

Ya que su atención me priesta. 

V 

Ni entre sueños jamás créi 
Ver ese mundo tan raro, 

Y a usté cuñao le declaro 
Que de haberme en él metido, 
Aunque me haiga costao caro 
No estoy arrepentido. 



[SU] 



ANTONIO D L»USSICH 



Entre mil luces brillantes 
Había un rielo recamao; 
[Nunca lie visto mas primoies! 
¡Nunra igual suelo he pisao! 
¡Ni má^ sahumerio de flores 
En la vida he respira o! 

Allí las plantas más raras 
En lindas ta^as lucían , 
Allí los pieses se hundían 
Sobre flores oloiosas- 

Y vide allí ¡tántas cosas! 
Que nunca créi susistían. 

¡ Juna amante ! j qué riquesa ! . . . 
Hágase cargo amigaso 
Que todo era puro raso 
Dende el techao hasta el suelo. 
I Si cuando oigo hablar del cielo 
Creo que aquello era un pedaso! 

Y llenos de borda duras 
Cada espejo era un portón: 

Y no me apode embustero. 
Ni le cause almi ración 

Si digo, que en uno. entero 
Se retrataba el salón 

¡\ qué cuadros! ¡virgen «anta 1 
Pegaos contra la paré; 
¡Boca abierta me quedé 
Mirándolos frente a frente! 
¡Pues de pintura había gente 
Que créi más viva que usté' 



[312] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



El sillerío y cortinaje 
Estaba embolbido en. oro, 

Y aunque el uñateo inoro 
Le juro sin tutubiar, 

Que al más santo aquel tesoro 
Era capaz de tentar. 

Y unos asientos tamaños 
Que sufás los ói llamarse, 
Tenían como pa echarse 
Espaldar de punta a punta, 

Y en ellos podía acostarse 
De cuerpo entero una yunta. 

Y redondeles de fuego 
Ciertos cañutos largaban 

Que colgaos del techo estaban; 

Y tanto su brillo era 

Que ni un chiquito mermaban 
Al de un sol de primavera. 

La soledá y las tinieblas 
Habían juído de aquel pago, 
Pues nunca encuentran halago 
En donde reina la luz, 
Ansí es que a su solo amago 
Diay se hicieron repeluz. 

VI 

Tuitito aquel cancherío 
Estaba cuajao de mosas, 
Lindas, fieras y graciosas, 



[313] 



ANTONIO D LUSSICH 



¡Pero bien encacharpadas! 
Si algunas parecían rosas 
Del tallo ncién cortadas. 

Era un enjambre en mistura 
De rubias y de morenas; 
Unas sin gracia, otras llenas. , 
Unas gordas v otras flacas. 
Y una punta de casacas 
Como pa alivio de penas 

Muchísimo me abniró 
Ver en «us cantores trajes 
Unas nubes de c oiga jes 
De distintos pareceres; 
i Si esa noche, las mujeres 
Tráin tuitos sus herrajes! 

Cabesa, brasos y oiejas 
Eran puros íilumbrone^; 
Tamién los ricos cinchones 
Que estreñían sus tinturas; 
i Pucha! ¡daba c ornes ( mes 
Mirar tan lindas figura*! 

Si le hablo de sus vestidos 
Va de juro a hacer cabriolas, 

Y crea, no son mamolas 
Pues yo al verlas me alrniré, 
Eran tan largas sus colas 
Como de aquí a la paré. 

Y al contrario de adelante 
Estaban raboneaditos, 

Pa que sus pieses bonitos 



[314 j 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Se pudiesen almirar» 

Y algunos de tan chiquitos 
Al cuerpo lo hacían cimbran 

Hágase cargo del resto: 

Vi cada hombro y cáda braso 

Tan redondiao y gorda^o 

Que hasta oí tino hacían perder, 

¡Si eran tullas» al baner 

Como pa cerrarles laso! 

Yo me lambía al mirar 
Medio entre cribo escondidos, 
Sus blancos pechos fornidos 
En un costante latir. 
¡Dichoso el que en tales nidos 
Pueda tranquilo vivir! 

No hay guitarra ni cantor 
Que acierte a dar con su acento 
El justo merecimiento 
A tal jardín de primóles; 
Solo Dios con su talento 
Puede cantar a esas flores. 

VII 

Colaos entre las palomas 
Llenos de apuros > afanes, 
Andaban los gavilanes 
Desentumiendo la geta, 

Y eran en lo charlatanes 
Como usté pa la limeta. 



[315] 



ANTONIO D LUSS1CH 



QUIROS 

¿Ya me largó un chaguaramo 

Pa no perder la costumbre' . . . 

Que hombre había que no se alumbie 

En la escuridá de la vida, 

Por que la santa bebida 

Mata cualquier pesadumbre 

CASTRO 

Largue al diantre «us retruques 

Y p ríes te mucha atención, 
Vá usté a o ir Ja r ilación 
De su traf alario apero. 
Comentando po el sombiero, 
Rematando en el talón. 

Medio arisquiando, entre ellos 
Campo adentio me colé, 

Y este cuerpo aeuqumé 
Contra un rincón de aquel cíelo, 
Ande había entra o con recelo 

Y pronto me aquerencié. 

Pero al creerme ya en la gloria 

Tal retumbaso sentí 

Que por cuasi me tendí; 

Y la causa de ese pango 

El farol jué de un chimango 
Que estaba en frente de mí. 

Era un redondel lustroso, 
Muy renegrido y muy chato, 
Como de puro aparato 



[316] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Se daba viento con él. . . 
¡Quién dnía que aquel pastel 
Adentro encerraba gato! 

¡Le hiso alguna brujería! 
Pues sin dar la \oz de asomo 
Hinchó aquella plasta el lomo 
Pegando tamaño sallo, 
|Y ahí nomás «in sabei cómo 
Se cambió en sombrero alio] 

Cua^i reviento de risa 

Al mirarle las chaquetas 

Que ecos plumarios so tretas 

Allí t ra iban pa lucir, 

L..s que tenían, sm mentir 

Má* colas que tijeretas?. 

Por el fíente, hasta el umbhgo 
A más tnar llegarían. 
\ del cuadril les salían 
Tapando el anca \ bien juntas 
Dos anchas y la i gas punta* 
Que coleras parecían. 

El chaleco muy abierto, 
Arquetao en las orillas. 
Pantalón ancho en los fondos 

Y estrec ho en las pan torr illas, 
Pa hac^r resaltar, orondos, 
Su* teruteras canillas 

El botín bien charoliao, 
Las camisas estiradas 

Y corbatitas blanquiadas, 



[317] 



ANTONIO D LUSSICH 



Manos sujetáis en guantes, 

Y unos cuellones tirantes 
Pegaos contra las quijadas. 

Si le hablara de sus prendas 
Sería nunca acabar: 
Paremos pues de contar 

Y mañana tempranito 
Seguiré pegando al frito 

Que tanto rae dio que hablar. 

QUIROS 

Su lengua ha de estar muy seca 
Vuelva a empinar el porrón; 
Nunca es larga relasión 
La de una historia que enllena, 

Y es la suya más que guena 
Porque encanta el corasón. 

CASTRO 

Le doy las gracias Quilos 

Por tan d'ehtan cumplido. 

y aunque el canto pobre ha sido 

Téngalo por verdadero: 

Es un abrojo nacido 

Entre aquel jardín pueblero. 

VIII 

Ya muy dentrada la noche 
El fandango principió; 
Diay una rubia salió 



[318] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO ■ 



Apadiinándola un viejo, 

Y en un sitio se paró 
Dando espaldas al espejo 

t Si eia la niña un pimpollo 1 
Tan humilde y sencillita, 
Como graciosa y bonita 
Diaonde quiera la mirara, 
Porque de cuerpo y de cara 
Era lo más parejita. 

De una gran impienturía 
Dicen que el padre es el dueño 
Criollo que pa un empeño 
Nunca ha fruncido el hocico. . . 
No tocándole el bolsico 
Que es de difícil ordeño. 

Pués como le iba contando 
La rubia en aquel momento 
Se allegó a cierto inhúmenlo 
^ lo cu menso a tanliar. 
Hasta que le hiso largar 
El más primoroso acento . 

Tendido de boca arriba 
Un palomar parecía; 

Y en cada aujero tenía 
Linda copa de cristaL 
Que daba más armonía 
Que el canto de un cardinal. 

Le juro, del inlu&iasmo 

Se hinchó hasta mi última ^ena. 

Al mirarla tan serena 

r 319 1 



ANTONIO D LUSSICH 



Arrancándole sonidos 
Que parecían los quejidos 
De un alma que vive en pena. 

Y ella muy suelta de cuerpo 
A su arbitrio se floriaba; 
¡Juna amante! si asombraba 
Ver que sus ligeros dedos, 

De un lao al otro, sin miedos 
Con prontitú los cambiaba. 

Cuando acabó de tocar 
Hubo de manos tal ruido 
Que yo me quedé aturdido; 

Y ella llena de sonrojos 
Al suelo bajó los ojos 
Por el triunfo conseguido. 

Luego otra ninfa llegó 
Dando la mano a un letrao, 
Hombie nruv espabilao 
Oí decir... pa cualquier farra. 
Pues nunca hay junción bisar ra 
Que él no sea el encargao. 

Como toio era morrudo, 
Entrénela o de color; 
Dicen que es rematador.. . 
De meriendas, porsupuesto: 
i Si en buche, dá luz y resto 
Al ñandú más tragador' 

Siguiendo pues mi relato: 
La mosa se jué a sentar 
Frente a una laya de altar 



[ 320 1 



CANTALICIO QUIROSY MITERIO CA S TRO 



De íeluinluanLe negrura, 
¡Que hasta tenía bordadura 
En el mesmo respaldai ! 

Y estaba anchamente abierta 
Media tapa delantera, 
Formando mu\ blanca hilera 
De un teclao fino y parejo, 
Que lustroso como espejo 
Aguardaba a la pueblera. 

Ansí jué: la deidá aquella 
Una pregunta le biso, 

Y él que estaba sobre aviso, 
Al sentir sus tiernas manos 
|Le respondió m 1 1 \ -unn-n 
Con relinchos «olxrano^! 

Yá se le oiqueLu de fimit 
Comensandü' el pi eluden, 
¡Pero al llegar al punteo' . 
La calandua más cantoia 
No lo iguala en el ^oigeo 
Cuando saluda a Ja auroia 1 

t Pucha' . n\era cada nota! 
;Si daba calor aquello! 
Yo aguamaba hasta el íesuello 
Poi no perder ni un sonido, 

Y aunque tocasen degüello 
Allí me habría sostenido. 

Y áhi supe por un ladiao, 
Que esa pueblera donosa, 
Venía a ser de la otra mosa 



[321] 



ANTONIO D LUSSICH 



Mu> allegada parienla; 

Que en el piano tenía menta 

De tocadora famosa 

Cuando la última queja 
Quedó de pronto apagada, 
Como descarga cerrada 
Un palmoteo sonó, 

Y ella toda colorada 
Pa su asiento se vol\ió. 

Diay se vino otra muchacha 
Que pegaba su gataso 
Con un apero a marliasn. 
¡Viera que aire íetrechero' , . . 
La tráia un nación riel btaso 
Con facha de terutero. 

Junto al piano la soltó, 

Y delante a isirumento 
El bárbaro tomó asiento 
Comentándolo a tentar; 

Y ella, por el movimiento 
( ulej í que il >a a cantar. 

No anduve erra o: abiió un libro 

Y al ó ir del piano el rasquen. 
Largó un divino floreo 

De su bota color guinda; 
[Sin de^ajeiar. no creo 
Habei óido voz más linda' 

^ que cambio- tan cljstintot T 
Aura eia alegie su canto 
Depilé* lleno de quebianlo; 



[ 322 ] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Ya redamando ternura. 

Ya cülneito de amargura; 

¡Mas siempre tuajao de encanto 1 

Yo le asiguro Quirós 
Que me quedé disvariando: 
Lo* ó id o*, tenía sumbando 
Al mucho tiempo dispué*. 
¿Si hasta -oñé alguna ves 
Que estaba a mi íao cantando' 

Al itiuiii Túltimo acento 
De tan lucida canción. 
Pn veidá. tuitu el galpón 
Créí que se vinieia ahajo. 
4 Si cía aplaudn al dolaju 
Con las maini^ y el talón! 

Enseguida les tiujemn 
Linos ramo* ínafiunheses 
Sustenidos en ti es pie se*, 
De juro *c lo^ mandaiun 
Los que hacían allí de jueces. 
Poi lo bien que se portaron 

QUIROS 

;Seiían esa* canciones 
En criollo verdadero? > . 

CASTRO 

— ¡Se equivoca compañero! 
Tuito lo que allí han cantao, 
Tué en un aidómia estrangero 
De lo más airehe^ao 



r 323 1 



ANTONIO P LUSSICH 



Yo procuiaba entenderlo 
Haciendo jueisa de oreja- 
Pero era fiera madeja 
Pa poder desenredar: 
Y al igual que comadreja 
Solo ti até dp aguaitar. 

IX 

Tocó la gueUa a un nación 
Con facha de a poli taño; 
Traía un violín en la mano 
Lustroso y Lien templa íto, 
Pa e.^tar pronto jl priuu-r gnto 
Que le diera el veteiano. 

Nunca ciéi que tal botija 
Con cuerpo y caía de pucho 
Ha hiera sido tan lucho 
Kn manejar el \iolíru . 
¡Pero amigo, pa el serrucho 
Era luí ravo ese flauchín! 

Viene aquí biín el relian: 
Que un matungo s,in prc«.ensia, 
I^uele a veces slt má^ dj/>hu 
Que un pingo de resolbensia. 
Ansí aquel, cía gran maestro 
Bajo su triste aparensia. 

jTocó y tocó de lo lindo' 
Si hasta el aire parecía 
Que a esfiicliailo se tendía; 
0 que algún ántfel del cielo 
A la tierra bajaría 
Pa alumbrarlo con su anhelo. 

[321] 



CANTALICIO QUIR OS Y MITERIO CASTR O 



Diay se allegó a las carreras 
Un tinterillo pansón, 
Echao pa atrás, retacón. 
Con tamañaso cogote. 
De melena v de bigote, 

Y en ancas muy compadrón 

En cuanto pisó la raya 
Jué preparando su rollo, 

Y al partir, ya mostró el pollo 
Tener púas afiladas; 

¡Ah terne cumpa ese criollo 1 
¡Daban hipo sus íloiiadas! 

Por óirlo mejor, las i entes 
Asuj otaron los frenos; 
¡Créalo no era pa menos 1 

Y a má^. me costa cuñan 
Que era el tal cantor, menlao 
Como gueno entre los guenos. 

Dentro luego una morocha 
Comensándose a quebrar; 
Yo le vide centellear 
Sus ojasos color tinta, 

Y que era muy rigular 
Se conocía por la pinta. 

Siempre poca mi palabra 
Será, pa que yo la alabe; 
Si hásta creo que ni el ave 
De más templada garganta. 
La aventaja cuando canta 
A su voz tan dulce y suave. 



[ 325 1 



ANTONIO D LUSSICH 



Hubo una larga parada, 
Que asigún vo lo malicio, 
Jué pa despuntar el vicio 
Y echar algunas humadas, 
Mientras las hembras, sentadas, 
Probaban y hacían bullicio. 

Mas tamién pa ellas llegó 
El momento del rescate; 
Via usté a tanto manato 
Abin rancha a duras penas, 
Llevándoles tasas llenas 
De un traitibo chúcela te. 

Quise del gusto dar fé: 
\ aunque medio embaretao 
De estar tanto acuquinao, 
Las tabas* desentumí; 
Me rl espérese y salí 
Con rumbos a otro coslao. 

¡Bien áiga el haber salido! 
Si al creerme ya en la cocina 
Tí a dai con lia una cortina 
Tía*. la cual \iehé a una mosa 
Sentada . . en no sé qué cosa 
De música . muy divina. 

[Jué pucha' la china al veime 
Pegó una espantada til 
Que ciéi que le diera el mál: 
¡No era pa menos el han o! 
Si al destaparle, hasta el tarro 
Laigó cíe 1 su^Ln el curdial. 



[ 326 ] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Jmendo de tal sahumerio 
Pa otro lao me abalansé; 
Pero áhi nomás refalé 
Al meter mi cuerpo adentro, 

Y del tobillo al encuentro 
Tuitito me rajuñé. 

Y maldiciendo rm suerte 
Por andar tan en la mala. 
Sumbando entré como bala 
Pa el rimón diadomle *alí. 
Diay \ia tuito el camuatí 
Que *e apiñaba en la sala 

A poco rato nomás. 

Se largó garifo y ciudo 

I~n petiso bigotudo 

De melón medio alumhiao, 

Pero muy bien en facha o 

Con trasas de copetudo. 

Y ya abrió su buquerón 
Como un horno de tamaño. 
¡Viéia usté choniar el caño 
De aquí-1 getón tan rebusto I 
Que al mirarlo me hacia daño 

Y escucharlo daba gusto. 

j Tenía el bárbaro una voz 1 . 
Igual a la de un sereno 
Que en el pueblo solía oír: 
i?i era aquello como un trueno' 
i Pero debía ser muy gueno 
Pues lo hicieron íepetir! 



[ 327 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Otras hembras y varones 
Lucieron allí su hechiso, 

Y al decir ¡yá estubo el guiso! 
Aquel gran cajetilla je 

Sacó del medio el silla je 

Y pa el baile cancha hiso. 

X 

Lo mesmo que un caño ñas o 
De pronto allí retumbó 
Que el cotorro alborotó; 
Si jué como disparada 
De tropa que está encerrada 

Y tfntre la noche se ais ó, 

Y yá enrabao** c abres tian do 
Tronaron distintos sones 
De cajas y guitarrones, 

Y otros muchos is trunientos. 
Que hasta rayaban los vientos 
Con sus lindas tonaciones. 

Estaban los musiqueros 
Entre un cerco acorralaos, 
Del gentío separaos; 
Teniendo al frente en hilera 
Largas mesas de madera 
Con sus libros preparaos, 

¡Bien aiga! cómo seguían 
Tan lindamente el compás 
Que marcaba un capatás 



i 328 1 



CANTA LICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Con su cañita en la mano, 
Que corles de punta y plano 
Daba . . . al aire, en un sas-trás. 

Entre ellos había un jastial 
De cachetea refnrnidos, 
Que daba tales soplidos 
Como pa de«gañitarse; 
jSi en uno de esos bufidos 
Créi que juera a reventarse T 

Y otros cuantos mariquitas 
De fachas lo más uraña^, 
Con unas flautas de cañas 
Se floriaban compadrones. 
Queriendo hacerle los 1 iones 
Con figuritas de ai añas. 

XI 

Y diay íompieion el fuego 
Unos caras mal lambidas; 
Personas muy conocidas. 

i En alguna banca al fiao! 
Que andaban de lao a l*:o 
Rastriando a sus consentidas. 

Talvez muchos de esso^ quiebras 
Que allí sacudían las latas, 
Andaiían. . , como ratas: 
Apuesto a que del bolsillo 
Colgándolos de las patas, 
No les cáia ni un cuartillo 



f 329 1 



A NTON IO D LUSSICH 



Al crer que dían a bailar 
Me llevé tamaño chasco. . 
Alcance cuñao el frasco 
Que voy dentrando en calor. . 

QUIROS 

— Belav, cópelo sin asco 
Que es un guindau superior 

CASTRO 

[Hasta \erte vida mía!. , 
;Si en mis brasos la tuviera' 

QUIROS 

--Destape pues la hechícela 
Que lo tiene tan blaudito . . 
De juro alguna puebleia 
Lo ha pialao en aquel frito. 

CASTRO 

i Me dio usté en la matadura r 
QUIROS 

--¿Cuándo diantre br ^ído leído?, 

CASTRO 

Es verdá, cuasi me pieido 
Pastoriandü a una deida. 
Que den He esa noche eMá 
Ayuntada a mi rcrueirlo. 



f 330 ] 



CANTALICIO QUIKOS Y MITERIO CASTRO 



QUIROS 

/t Quién es la favoiecida 

Pa ofertaile una coi una? . . . 

CASTRO 

— Jué una criolla comadiona 
Hasta en el modo e pisar. . > 

QUIROS 

4 Qué cuero pa una carona 
Con ella pudiera armar! 

CASTRO 

Pa cuero no hay como el «u) o 
Que eslá pmi «jue chicha i ron 

Y oiga pues la nlasión 
De aquella tiaidora clima. 
Que me laigó con la copina 
Clavada en el enrasó ti. 

Con el fuego de sus ojos 
Más grandes que patacones. 
Me encendió hasta los ríñones, 
¿Y a quién no lo habrían ardido 
¡Si paiecían dos lisones 
De ñandubay bien prendido 1 

Como el forro de este poncho 
Tenía labios colmaos 

Y unos cachetes rosaos 



[3311 



ANTONIO D LUSSICH 



A cual más gordo v masiso. 
Igual en los redondiaos 
Al anca de ese petiso. 

Ni canilla de bagual 

Aventajaba en blancuia 

A la de aquella hermosura; 

¡Ni el sauce que cimbra el viento 

Tiene mejor movimiento 

Que su graciosa cintura! 

Yo por sólo una esperansa 
De aquella mujer querida. 
Hubiera da o media vida; 
Felis la pulga, que al menos 
Por su sangre sostenida, 
Vive y muere entre sus senos* 

Si era esa criolla más rica 

Mirándola po ande quieia, 

Que costillar do ternera 

Para un pobie muerto de hainbie, 

¡A\. hermano' quién pudiera 

Meterle diente a ese fiambre. 

QUIROS 

Déjese de tanta prosa 
Y vaya derecho al grano . . . 
¡Pucha con el cristiano 
Cuando el amor lo calienta! 
Del chaparrón más liviano 
Suele hacer una tormenta. 



[ 332 ] 



CANTALICIO QUIHOS Y MITERIO CASTRO 



CASTRO 

No tuvo aquello de baile 
Ni siquiera el preludéo; 
Se volvió puro paseo 
Cada cual con su pareja, 
Pa menudiar lengüeteo 
Pico a pico, y a la oreja. 

No quedrían hacer sudar 
Sus delicadas masetas; 
Mientras que sus largas ge tas 
Chichoniaban al botón., 
Porque de aquellos lambetas 
A cual era más chichón. 

Solo un moso arhinaílo 
De patas medias cambada* 

Y muy charcón de quijadas. 
Corría po esos salones 
Con las riendas aflojadas, 
Sacudiendo los garrones, 

Asigún avhigué 
Pastoriaba a una ricacha, 
Que le conoció en la hilacha 
Que tráiba mala intensión. 
Pues largó a esa cucaracha 
Como a trapo, en un rincón. 

Ai ñudo se reditía, 

De balde se le apariaba 

Y al cuete la enamoraba; 
Ella en \ez de ternura, 
Al infelís lo trataba 
Pior que si juera basura. 



[ 333 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Ansína es siempre el amor 
Cuando no hay enrrespondensia 
Solo puede la pasensia 
Calmar sus fieros ngores, 
Porque ni la mesma ausencia 
Sabe templar sus ardores. 

Pueda ser que aquella ingrata 
Que hoy lo tiene a mal traer, 
Llegue un día a comprender 
Lo que ha sufrido ese criollo 
Y al fin, le dé por querer. 
Zambullirlo entre algún oyó! 

Al ñudo el musiqueiío 
Redoblaba las sonatas, 
¡Pero qué! a esos papanatas 
En el baile chapetones. 
Se le empacaban las palas, 
0 eran flojos de tendones. 

Yo me réiba compañero 
Sin poderlo remediar. 
Viéndolos aparentar 
Dándose aires de muy luchos, 
Siendo solo unos matuchos 
Que ni sirven , . . pa puntiar. 

Ande no se muestran lerdos 
Es cuando siguen la pista 
C ampian do alguna conquista 
De ríñones bien forraos. 
[Pa éso sí! los condenaos 
Nunca son cortos de vista. 



[ 334 ] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Y de tan escarbadores 
Parecen mueitos de antojo; 
Se pegan como el abrojo 
Siendo güeña la paiada, 

4 Poique pa sacai tajada 
Saben lindo echar el ojo! . . . 

Siguiendo pues ini relato: 
Al ver tanta endrf érenla 
Se me escapó la pásenla; 
[Si esa gente es pura lábia r 
Créame- que de la rabia 
Andaba. . . como la ausensia. 

En vez, el eslraugeiage 
Sin andarse con fluieo. 
Le prendía al macaneo 
Sin mezquinarle canillas?. 
Llevando en el pataleo 
Por delante hasta las sillas. 

Me gustan cto> naciones 
Que sin meniar la sin guesos, 
Le pegan firme a los ques?n^ 
Haciéndole al techo señas. 
Porque andan como cigüeñas 
Estirando los pescueso^. 

En desentumir la geta 

No piel den tiempo al botón 

Sólo dán curabcr^asión 

Y es lo que más les encanta . . . 
x\l gollete del porrón 

Sin pijotiarle garganta. 



24 



r 335 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Yu que presumo de listo 
Tamién dentré al entrevero, 

Y fí derecho al lucero 

Que dende hoy le vine hablando . . 
La que rae largó sumbandor 
"En baile estoy caballero". 

¡En ese istante! la vida 

Vendo poi una bicoca; 

Si hasta créi que por la boca 

Me saltara el corasón; 

¡\ nublada, inquieta y l«ica 

Sentí mi clara rasón! 

En cuanto mi hube calma o 
Del proceder de la ingrata, 
Salí de allí.,, como rata, 
\ en do a embitar a otra china, 

Y ine retrucó la endina: 
"Me duele mucho la pata'\ 

Por cuasi deshago el baile 
De tan caliente que estaba; 
Si hasta el pelo me sudaba . . . 

QUIROS 

— Son los golpes de la Mieite, 

Y al cristiano que le acierte 
Le hace dar güelta la taba. 

Siguro que las puebleras 
Le sacaron por la falla 
Que usté no era de su laya; 



[ 336 ] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Y al verlo medio despiao 
Habrán dicho "este ladiao 

No pasa de un gran morralla", 

CASTRO 

Vi que por carta de más 
Me miraban en la cancha, 
Pero amigo, hice pata-ancha, 

Y dije "si he de vivir, 
Antes que llegue a morir 
Tomaré güeña revancha". 

Y en menos que canta un gallo 
Fi a clavar derecho el pico 
Contra una cara de cuíco 

Que estaba sobre un sufás, 
Lo más echada pa atrás 
Bailando . . con su abanico 

¡Jué pucha! se le abrió el cielo 
Al ver que me le apariaba, 
Tamién la iníeliz estaba 
Dentro de aquella riunión. 
Más clavada que mojón 
Porque naides la sacaba. 

Le gané el lao de las casas, 

Y la pobre me echó un tiento 
Ofertándome el asiento; 
Pero al dirme a acomodar 
Largó tal jedor su aliento 
Que tuve que disparar. 



[ 337 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Si parecía hecho adrede 
Pa clavarme en la estacada; 
Ya con Taima sobajiada 
Por desengaño tan rudo, 
Volví pa mi arrinconada 
Corrido como peludo. 

Al juir de aquella tarasca 
Formó en dos filas la gente, 
\ almiaos de frente a frente 
Se pusieron en batalla, 
Pa ver cual era el valiente 
Que mejor cáia a la iaya. 

Diay vjno un desbarajuste 
De topadas y meneos. 
Sacudidas, sapateos. 
Saludos \ moiis(jueta«, 
Remilgues, partes, piuietas. 
Atajes y culebreos. 

Allí e&laban.las Heraj libras 
Mes tu radas con pimpollos 
Callos viejos entre pollos. 
Milicos > cajetillas, 
En fin son puros embi olios 
Las tan mentadas cuadrilla*. 

Entre aquel tendal de estrellas 
Que alumbraban el salón. 
Cau^ó grande almira^ión 
Cierta oriéntala de ley, 
Que áunque de cuerpo de guey 
Tenía blando el corasón. 

f 338 ] 



CANTALICTO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Le galopiaba al costao 
Un gaucho de facha rara; 
Muy largo y fiero de caía. 
Lampiño, pelo encrespao. 
Pa más señas tan delgao 
Como caña de tacuara. 

Redepente paró el baile. 
El clarín toro a merienda; 
\ yá salió como hacienda 
La geníe, de aquel corral. 
Largándole a la tras- tienda 
Pa echarle al buche un cnrdial 

XII 

Créalo amigo Huiros 
Que a tiempo jué la llamada 
Pa tan fina combidada: 
Tenía rialmente un hambre 
Que traga o habría un matambre 
De una sola bocanada. 

Calculo que los demás 
El buche lo tráiban seco. 

Y en asigurar no peco 

Que había entre-pilos má* de uno 
Que iba allí a llenai el guetn 
j Quién salic de ruánto a>uno T 

Diay, a la gala panda 
Adelanté liarla un saguán. 

Y al igual que gavilán 

Me le prendí ficio a un gnngo 



[ 339 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



Hasta sentar justo el pingo 
En la ra\a de mi afán- 



Si el baile era de lo lindo, 
La música de mi flor 

Y el canto resuperior. . . 
¿Qué le diré compañero 
De aquel paráiso hechicero 
Que se llama comedor? 

Entre ramos soberanos 
Cuajaos de olorosas flores 
De tuita laya y colores; 
Jarrones, copas y juentes 
Con adornos diferentes 

Y otro mundo de primores, 

De meriendas muy cuajada 
Había tremenda mesa 
De estrordinana limpiesa: 
Creo que el gáucho más templao 
Allí quedára abombao 
Almirando tal grandes a. 

¡Y era tanta la comida! 
Que al pensarlo me rédito, 

Y se me abre el apetito; 
Sería nunca acabar 

Si comensára a charlar 

De aquel manantial bendito 



[ 340 ] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



¿Bebida? ¡había más que peste! 
Viera cuñao jcáda frasco 
Como pa esgolletar sin asco!.,. 
Si tuve la tentasión 
De atropellur al montón 
Aunque me hicieran churrasco. 

Mirar aquello mareaba: 
Mis ojos saltar querían 

Y las sienes se me hundían; 
La geta se me agrandaba* 
Las narices se me abrían. 

Y el corasón me saltaba 1 ! 

Y yá al cerco atropellé 
Encegao por la codicia, 

. Le hice a un viejo tál caricia 
Que a retaguardia quedó, 

Y campo libre dejó 

Pa abrir paso a la justicia. 

Ya con el garguero pronto 
Al déntre me preparé. 
Un acomodo busqué 
Pa templar un poco el frío 
De mi estómago vacío 

Y no quedarme de apié. 

jPero esa noche í la suerte 
En todo me reculaba; 
Cuando ya tan creído estaba 
De atarascar la barriga, 
Se me dio güelta la taba. . . 
¡Ni había sitio pa una hormiga! 



[341] 



ANTONIO D LUSSICH 



Cs que el piimer escuadrón 
Se apoderó por solpresa 
Üe la codiciada mesa. 
Lo formaban lo* casorios. 
Muchachas y vejatorios 
Que embuchaban sin peres a. 

j Pucha r y largaban He firme 
A las presa?, más sabrosas, 
Por igual viejas y mosas 
Pluraaiios y tinterillos; 
Cun mu acias afanosas 
Trababan a dos raí ri lio*. 

Y nna ramada de nmso<* 
De aperos muy paquetones 
Kran los que hacían de piones 
Pa tráir y llevar los platos, 

Y destapai los por roñes. . . 
Cobrándoles el barato. 

Conocí que esos linterna^ 
Entendían el oficio, 
Pues entre aquel estrupicio, 
Eran lisios por demás. 
Sin nunca quedarle atrás 
Pa rumplir sii «men servicio 

Le^ toinr murbo cariño 
Poi su modo y agasajo. 
Me di con uno al dota] o. 
El cual me simó de mucho . 
Sin él. tal u/ nada embuebo 
Entre tanto malandrajo. 



CANTAUCIO QU1ROS Y MITERIO CASTRO 



A retaguardia quedaban 
Los cajetillas, paraos; 

Y los más desimulaos 
Cuando a las hembras servían. 
También sus hornos henchían 
Con tremebundos boca os. 

Y entre jarana y chacota. 
Entonaban bien la pansa 
Con comestible y chupansa; 
Mientras yo esperaba ansioso 
Como terneio goloso 

Que a )a vara se abalansa. 

¡Y qué bocas í ¡madre mía! 
Créi que me iba a quedar 
Con las ganas de inasoai\ 
Al ver aquellos tragones 
Que parecían ciniai roñes 
Po el modo de voiaciar. 

Los remilgues deheaos 
Quedaron puertas ajuera 
De aquella riunión pueblera; 
Si esos finos pelagatos 
Solo a los frascos y platos 
Su atención tenían entera. 

Por fin se jueron al diantre 
Hartos de fiambre y bebida. 
Yo diay me colé enseguida 
Contra una silla, que al frente 
Tenía ¡cada comida! 
Como pa dar gusto al diente. 



[ 343 ] 



ANTONIO V LUSSICH 



Ansí calmé la ansiedá 
Que tanta angustia me dió: 
Más pegao que saguaipé 
Mi cuerpo clavao quedó 
En el sitio que agarré 
¡Y que tanto me costó! 

Lo mesmito que su pingo 
Ai sacarle u&té hoy el freno 
Se agachó como hijo ajeno 
A voraciar entie el pasto; 
Ansí a mí se me Iiiso gueno 
Aquel campo pa hacer gasto 

Y yá sin más preludeo 
Comensé a pegarle al frito, 
Sin mermarle ni un chiquito 
En merienda y chupandina, 
Se entiende, de la más fina 
Pa templar bien mi apetito. 

Estando ya medio en chiche 

Y cuasi del todo hartao, 
Ricién bidé a mi costa o 
Que algunos me señalaban, 
Se réian y me miraban, 
Como a macaco enjaulao. 

Y estaba entre dos piscoiras 
Como cristo entre judíos; 
Pero siempre tengo ahíos 
Cuando se presenta el caso, 

Y áhi más listo que bolaso 
Cargué con tuitos ñus bríos. 



[ 344 ] 



CANTALICIO QUIROS Y MITERIO CASTRO 



Yo malicie que las criollas 
Me guiñaban de soslayo, 

Y dije: "si me les callo 
Voy a salir como... cuete: 
Pa no servir de juguete 

Ahi no más les canté el fallo 

En lo mejor de mi prosa 
Soltaron la carcajada. . . 

Y jué por menos de nada. . . 
Un regüeldo, que mi pecho 
De tan Heno y satisfecho 
Le dió fácil escapada. 

Diay se alborotó el cotorro* 
La broma fué general, 

Y me vi de medio mal 
Pues gritaban esos brutos: 
"¡Que salga el de los erutos! . . . 
¡Vayase gaucho animal!" 

Medio apretao por tal carga, 
Maliciando un fiero tumbo 
De resultas de algún chumbo, 
Gané la puerta de un brinco, 

Y áhi no más me puse a rumbo 
Como tres y dos son cinco, 

Habiera hecho pata ancha 
Pero ¿afigúrese cómo, 
Sin embenao y sin plomo? 
Tomé como güen partido 
Salir de allí . . * aunque corrido. 
Por salvar mi pobre lomo. 



[ 345 ] 



ANTONIO D LUSSICH 



AI diime ya se acababa 
Tan delicioso pandero, 
Donde cuasi pierdo el cuero 
Y los morlacos dejé, 
Pero a él debo el darle fé 
De un gran festival pueblero 



FIN 




C 346 ]